LA VERDAD
Órgano informativo de Convergencia para la Democracia Social
Guinea Ecuatorial, Nov. 2006- Enero 2007, NÚM. 58    


LA VERDAD
Número 58, nov.2006 - enero2007
 

 

OPINIÓN

VIVIENDAS SOCIALES, ¿PARA QUIÉNES?

El barrio de New Building, también conocido como Campo Yaundé, como otros muchos de la ciudad de Malabo, va a ser barrido del mapa dentro nada porque, gobierno dixit, se van a construir centenares de viviendas sociales a fin de que la gente pueda vivir en unas condiciones óptimas. Si fuera así, no cabría otra cosa que aplaudir la iniciativa gubernamental, pero la sospecha que anida en el corazón de los habitantes de la populosa barriada está en que no se tiene la certeza de que vayan a ser ellos quienes ocupen las viviendas que se van a edificar. Porque empiezan a correr los rumores de que las citadas viviendas costarán la friolera de 30 millones de F.CFA, con una entrada, llave en mano, de 15 millones.  Y si se tiene en cuenta el bajísimo poder adquisitivo de los habitantes del barrio, viven del menudeo liliputiense diario de la venta de plátanos, yuca, bananas, etc... , cualquiera puede deducir sin temor a equivocarse que New Building tendrá nuevos ocupantes que no serán otros que los mismos que se han hecho con todo lo que hay de bueno en Guinea Ecuatorial. En esta tesitura las víctimas viven sin vivir porque se van a  convertir en unos sintecho y con la desesperanza de que no saben si la promesa  de acceder a una vivienda social se hará realidad algún día. Los precios antes mencionados no ayudan a disipar sus dudas. ¿Dónde van a conseguir el dinero para adquirir las viviendas, si para comer cada día es ya toda una hazaña para esa pobre gente? Además, está el interrogante sobre dónde se ubicará a los miles de habitantes de Campo Yaundé, el barrio con mayor densidad de población de la ciudad de Malabo, mientras se construya la nueva urbanización que, dicen,  contará con plazas, jardines, colegios y espacios de recreo.

Y contra lo que se podía pensar, algunos peces gordos han sufrido en sus carnes este afán modernizador de quien los manda, pero con la diferencia de que ellos sí cobrarán las indemnizaciones correspondientes ya sea en metálico o en la adjudicación directa de las viviendas que se van a edificar. Y si no al tiempo. A los parientes, amigos y compañeros de fatigas no se les puede dejar en la estacada, porque Obiang es más listo que el hambre y permite que todos los que están a su alrededor se enriquezcan y se enlodan en la corrupción, para de esta manera tenerlos a todos en un puño. El que esté libre de culpa que tire la primera piedra y, lógicamente, ninguno de sus conmilitones puede hacerlo. Están atrapados en un férreo cepo del que no pueden salir ni aun queriendo. Las consecuencias suelen ser graves para quienes suelen tener la ocurrencia de pretender abandonar la nave.
Corolario: si  estás con Obiang debes meterte en la cabeza de que harás todo lo que te ordene y mande, como el tenebroso doctor Mabuse de las películas de nuestros años mozos. ♦

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LO QUE NOS TEMÍAMOS

Han pasado los cien días de no beligerancia que los partidos de la oposición  suelen conceder a todo nuevo equipo gobernante cuando accede al poder y, según lo que se ve, no parece que la nave guineocuatoriana que el nuevo primer ministro dirige se conduzca a tenor de  los pronunciamientos esperanzadores que presentó  a comienzos del segundo período ordinario de sesiones de la Cámara de septiembre último, en su presentación ante el parlamento a petición propia. La lucha encarnizada contra la corrupción, como dijo,  no parece que contemple que las empresas asentadas en los municipios deban contribuir a que las arcas del  tesoro de los ayuntamientos puedan disponer de los dineros que en derecho les pertenece para acometer las obras sociales y de saneamiento, el agua, bien escasísimo, por ejemplo, que necesita la ciudad de Malabo.

Los concejales de Convergencia Para la Democracia Social del Ayuntamiento de Malabo acaban de descubrir que las empresas que operan en nuestra ciudad gozan de una  total y absoluta impunidad bajo el amparo de la Presidencia del Gobierno,  que les permite saltarse a la torera y, por tanto, incumplir las normativas de la Ley Reguladora de la Administración Local  respecto de la obligación de pagar  un tanto por ciento, el siete, sobre el monto de las edificaciones que se construyen en el municipio. Las inspecciones efectuadas por los técnicos del ayuntamiento detectaron que muchas empresas  localizadas en el municipio realizaban obras sin la pertinente y obligatoria licencia  de la corporación.

Sin embargo,  la Presidencia del Gobierno ha impedido que los 525 millones de F.CFA. que la constructora VENTAGE debía pagar al ayuntamiento por el obligado, por ley, 7% del monto de 7.000 millones del coste de las construcciones que realiza la citada empresa en el término municipal de Malabo, se conviertan en solamente 7 millones de F.CFA.  Lo curioso está en que la empresa en un principio se avino a satisfacer la cantidad de 525 millones de F.CFA al ayuntamiento malabeño a requerimiento del Ministerio del Interior, con la condición de que se abonara primero el  60% en pocos días y el 40% restante se negociaría en los plazos que acordaran la empresa y el consistorio municipal. No ha sido así, porque valiéndose la Presidencia del Gobierno de no se sabe qué prerrogativas decretó lo contrario. ¿Corrupción habemus? Pues nos tememos que sí, porque, se preguntaría cualquier persons de la calle,  si se entrega al consistorio 7 millones de los 525 debidos por ley, ¿dónde están los 518 restantes? Es el matarile, rile, porque desde luego que en el fondo del mar no pueden estar ¿Dónde están? La respuesta es de cajón: están en  algún bolsillo de los que no se llenan nunca.

Como no podía ser de otra manera, la denuncia de la cacicada, hecha por nuestros compañeros concejales de CPDS en el Ayuntamiento les ha valido, a través de los medios de comunicación del Estado, todo tipo de adjetivos calificativos, el más gordo fue el de extorsionadores de empresarios que trabajaban por el engrandecimiento de la nación, sin evocar, empero, ninguna normativa que amparara la, a todas luces, arbitraria medida tomada por la Presidencia del Gobierno.

Pero no ofende quien quiere, sino quien puede, dice el sabio refranero español, por lo que las calumnias inferidas a los concejales de CPDS del ayuntamiento de Malabo por los voceros de RTVGE actuaron como un efecto boomerang sobre los mismos que las lanzaron. Se acusaban así mismos, y es que el ladrón cree que todo el mundo es de su condición y no es así, con independencia de que los responsables de la radio y televisión estatales, agazapados en el miedo que los atenaza debido a la falta de profesionalidad que los caracteriza y, consecuentemente, los  reduce a unas simples caricaturas de periodistas al servicio del régimen, no quisieron, o no pudieron,  contrastar la información que les facilitó la Presidencia del Gobierno con la de los concejales de CPDS del ayuntamiento de Malabo y así poder informar con objetividad. No. Actuaron, como siempre, como las voces de su amo.

No obstante, en Guinea Ecuatorial nos conocemos todos y nadie ignora quiénes extorsionan y roban de verdad y a diario a los inversores; pero desde CPDS estas prácticas siempre se han denunciado, como hicieron los compañeros, y afortunadamente el hombre de la calle conoce de sobra la honestidad de los hombres y mujeres que conforman nuestra formación política y, por tanto,  no nos moverán en nuestros posicionamientos de defensa de la legalidad.

Por otra parte, llamó especialmente la atención el silencio cómplice de los concejales del PDGE y coaligados al no pronunciarse en ningún momento sobre el asunto. Una de dos, o sabían de qué iba el tema al estar embarcados en la misma nave como miembros de la misma coalición electoral y, subsiguientemente, sabían de sobras sobre los tejemanejes del sistema en materia de corrupción y la imposibilidad de cambiar el rumbo de las cosas; o que  por miedo a las represalias de los propios compañeros de viaje de partido optaron, por  prudencia, no decir esta boca es mía.

 En cualquier caso, ninguno de los dos posicionamientos justifica el acto de cobardía en el que incurrieron al callarse, porque son quienes forman el equipo de gobierno municipal y tienen, por tanto, la obligación de gestionar la política de recaudar fondos para las exhaustas arcas municipales malabeñas y a ellos les incumbía hacer frente a la incuria del ejecutivo aunque fueran compañeros de partido, y no esconderse, como lo hicieron, en el autismo vergonzoso que mostraron durante los días del enfrentamiento entre la Presidencia del Gobierno y los concejales de Convergencia Para la Democracia Social, que al fin y al cabo no forman parte del gobierno del ayuntamiento de Malabo. El que calla otorga y así lo ha entendido la población. A los compañeros, zapatero a tus zapatos.    

 

 

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