|
NOTICIAS
El Día Mundial de Lucha contra el Sida en Guinea Ecuatorial se saldó con la muerte de una estudiante en accidente de circulación a la salida del Palacio de Conferenicas de Banapa
Las campañas de información y difusión de las medidas que los gobiernos de todo el mundo adoptan para la prevención de enfermedades de transmisión como el SIDA, se hacen a través de los medios de comunicación sociales de modo continuo; a base de anuncios publicitarios, o, en su defecto, si se quiere trasladar esa información a lugares concretos como las aulas de las escuelas e institutos, si de eso se tratara, se hace, sin que se tenga que llevar manu militari a niños y jóvenes estudiantes a lugares alejados de sus centros escolares y lugares de residencia.
Guinea Ecuatorial debería haber hecho lo mismo aquel día aciago y no convocar a todos los estudiantes de la ciudad de Malabo a un lugar tan distante como el Palacio de Conferencias de Banapá. Y para más inri todos confundidos desde los alumnos del preuniversitario hasta los del parvulario, y a temprana hora sin prever, por ejemplo, la posibilidad de tomar agua, algún refresco o siquiera un tentempié que aliviara la sed y el hambre de los convocados, habida cuenta de las elevadas temperaturas que en esta época del año sufre Malabo y de que gran parte de ellos salieran en ayunas de sus casas. Los llevaron en fila india, y andando, como borregos.
Además, ¿qué podían entender los alumnos de preescolar sobre lo que es el mal del VIH-SIDA? ¿No se podía haberles informado de los estragos que hacía el SIDA en sus centros escolares?. No. Porque la inveterada costumbre que existe en Guinea Ecuatorial exige el desplazamiento de masas de personas a los lugares donde los prohombres del país gustan de arengar y exhibir sus supuestos conocimientos, sin parar mientes en que ellos son los principales transmisores de la pandemia que, según datos dignos de toda fiabilidad, asola a nuestra población con unos índices de crecimiento que han despertado todas las alarmas de las autoridades sanitarias, pero con el triste añadido de que las medidas tomadas por el ejecutivo violan flagrantemente la dignidad de los ciudadanos al extenderse ahora en el país una especie de carnet de no ser portador del VIH-SIDA, lo que en términos reales significa que los afectados por el mal serán considerados poco menos que unos apestados. Como los leprosos lo fueron en su día.
El resultado de esta forma de hacer las cosas fue la trágica muerte de una joven estudiante de apenas quince años que fue aplastada por un camión que pasaba a gran velocidad, y sin frenos, por las inmediaciones cuando cientos de niños y jóvenes abandonaban el recinto con prisas para llegar a sus domicilios muertos de hambre y de sed después de muchas horas de aguantar la, para muchos, incomprensible charla. Por razones simplemente de edad. En el trágico suceso resultaron también heridos de gravedad otros jóvenes que, según fuentes hospitalarias, habrían sido evacuados al extranjero para recibir tratamiento médico.
La respuesta de los estudiantes a esta muerte a todas luces injustificada y estúpida de su compañera fue inmediata, y expresaron su cólera durante todo el tramo de carretera que conduce a la ciudad rompiendo algunos coches, además de tirar piedras, con la consiguiente ruptura de cristales del edificio de la empresa de teléfonos GETESA ubicada en el barrio de los Ángeles.
Fue una manifestación espontánea que expresaba la rabia soterrada que gran parte de la población siente y que por miedo no se atreve a expresar públicamente. Las fuerzas de la seguridad, con el ministro titular a la cabeza enarbolando un enorme pistolón, salieron a la caza de los jóvenes con el resultado de varias detenciones y que según testimonios fehacientes fueron objeto de maltratos y vejaciones en las dependencias policiales. En una palabra, la reacción de los servicios de seguridad fue desproporcionada en relación a los daños que ocasionaron los jóvenes estudiantes: parabrisas de coches rotos y vidrios agrietados de la subsede de GETESA en la calle de la Ronda por lanzamientos de piedras. Sin embargo, hace apenas tres meses el parlamento de nuestro país acaba de aprobar una ley contra la tortura y otros tratos degradantes e inhumanos. Poco han durado las presuntas buenas intenciones del régimen. ¿Hará algo el Fiscal General para llevar al ministerio de Seguridad y sus cómplices ante los tribunales? ♦
|
|
Muere en Madrid uno de los padres fundadores de la independencia de Guinea Ecuatorial
Con la muerte de Andrés Moisés Mba Ada nuestro país pierde a uno de los últimos padres fundadores del Estado de la República de Guinea Ecuatorial que todavía quedaba en vida. El triste acontecimiento ocurrió en Madrid a finales del pasado mes de noviembre luego de una larga y penosa enfermedad y en la más absoluta soledad, cuando un hombre de su categoría debería haber muerto en otras condiciones rodeado del calor de sus seres más queridos y allegados.
La biografía de Andrés Moisés Mba Ada está jalonada de hechos relevantes de la historia reciente de Guinea Ecuatorial, porque durante la colonia fue guardia escribiente de la llamada Guardia Colonial. Con el acceso de la entonces Guinea Española a la categoría de provincia, Mba Ada lideró la Unión Territorial de Cooperativas (UTECO) que se encargaba del fomento del cultivo y comercialización del café y el cacao en la provincia de Río Muni, hoy denominada región continental. En el año 1964, nuestro país adquiere el rango de región autónoma y Mba Ada es vicepresidente de la Diputación Provincial de Río Muni además de continuar al frente de la Unión Territorial de Cooperativas.
En 1968 se celebran las elecciones para la Presidencia de la República y de la Asamblea Nacional, además de las de los Consejos Provinciales de Fernando Poo (hoy Bioko) y Río Muni, antes diputaciones provinciales, para la elección de sus diputados. Cabe señalar que Mba Ada postuló para la candidatura a la Jefatura del Estado con el lema “CON MI GRATITUD POR UNA GUINEA MEJOR”, pero posteriores negociaciones entre bastidores le hicieron desistir de su idea inicial en favor del candidato Macías Nguema, que a la postre salió vencedor de los comicios. El presidente electo lo nombró presidente del Consejo de la República, cargo que lo situaba entre las cuatro primeras personalidades de la nación, además de ponerle, por su experiencia anterior, al frente del poderoso Instituto de Fomento Agrícola (INFOGE) que se encargaba como lo indica el nombre del fomento y comercialización del café y el cacao en toda la nación. Sin embargo, el calvario de Mba Ada comenzó en 1971 cuando el presidente Macías lo acusó públicamente en la Plaza del Reloj de Bata de malversación de caudales públicos por un monto de 50 millones de pesetas guineanas, cifra en aquella época exorbitante, lo que dado el sesgo que había tomado la naciente república de comerse a sus propios hijos, obligó al fallecido a huir del país y buscar refugio y asilo en Suiza donde lo nombran presidente del partido político de oposición al régimen de Macias, la Alianza Nacional para la Restauración Democrática (ANRD). En noviembre de 1979 Mba Ada regresa al país aprovechando la caída de Macías, pero dos años después tuvo que huir de nuevo a España por una supuesta intentona golpista que le costó la vida a un pobre soldado oriundo de Mikomeseng, mandado fusilar por el régimen.
Lo que a continuación reseñamos en estas páginas está todavía en la memoria de todos: regresó al país en agosto de 1993 y miles de personas salieron a la calle para recibirle en olor de multitudes como nunca se había visto en Guinea Ecuatorial. La respuesta del régimen fue feroz y aquel día las dependencias de la Comisaría de Policía de Malabo y del cuartel de la guardia marroquí, llamado Rabat, se llenaron a rebosar. Cientos de personas fueron torturadas por el simple hecho de haber mostrado su alegría por quien creían que sería el salvador de la nación. El corolario fue el asesinato al día siguiente de Pedro Motu Mamiaga por las fuerzas de la seguridad, aunque se esgrimió la falaz mentira de que por la supuesta gravedad de los hechos que había intentado perpetrar contra la seguridad del Estado el propio Motu se habría suicidado. Nunca se supo cuál era la naturaleza del intento y su cadáver nadie lo vio.
Los cofundadores de Unión Popular a los pocos días de la llegada de Mba Ada lo pusieron al frente del partido y que a la sazón era uno de los más grandes del país. Pero por las numerosas querellas internas y por las maniobras de significativas personas del entorno de Mba Ada, la formación política puntera que aglutinaba a miles de personas ha terminado como el rosario de la aurora: hay tantos UP como personalidades tiene.
Con la desaparición de Andrés Moisés Mba Ada, se pierde a un hombre de paz que sacrificó su existencia por la libertad y la democracia del pueblo de Guinea Ecuatorial, y compartió siempre con los demócratas el sueño de una nación libre, justa y próspera. Guinea Ecuatorial está de luto. Descanse en paz. ♦
|