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INTERNACIONAL
Cerrada la frontera entre Guinea Ecuatorial y Camerún
El diario camerunés Le Messager publicó el día 23 de enero el reportaje sobre la situación en la frontera cerrada en Kye-Ossi. La traducción completa se debe a la fuente ASODEGUE
En la frontera cerrada entre Camerún y Guinea Ecuatorial
Desde la tarde del 30 de diciembre, los habitantes de Kye-Ossi están separados de sus vecinos guineanos.
1.- Un cierre unilateral y controvertido. Son todavía muchos los jóvenes que pasan las noches al raso en la tierra de nadie de la frontera entre Camerún y Guinea Ecuatorial, en la ciudad de Kye-Ossi. Son malíes, burquinabés, marfileños y chadianos en su mayoría. Todos han sido repatriados manu militari del país de Obiang Nguema a causa del incidente. “El 30 de diciembre, hacia las 17 horas, se cerró la frontera desde el lado de Guinea Ecuatorial. Los soldados del puesto nos explican que el día anterior, unos cameruneses, han agredido, violado y asesinado a una monja española de la iglesia católica. Se cerró la frontera para que no pudieran escapar. Pero no sabemos porqué la situación se mantiene todavía”, explica un inspector de policía de la comisaría de fronteras. El jefe del puesto, el oficial Awong Jean Désiré, no quiere hablar del asunto.
En el cuartel de la gendarmería de la ciudad de Kye-Ossi, se desatan las lenguas. Se acusa, bajo cobertura de anonimato, a los policías del puesto fronterizo. “Es una argumentación demasiado simple para justificar el cierre de una frontera. Es cierto el incidente de Guinea Ecuatorial. Pero el verdadero problema es que el 24 de diciembre, el día en que se producen las transacciones comerciales más importantes, los policías reunieron la cantidad de 2,4 millones de francos. No se entendieron a la hora de repartírselos y uno de ellos, con el que no se había contado, cogió 400.000 antes de huir. La refriega llamó la atención de los militares guineanos que acudieron a separarlos. Ahí fue donde comenzó todo”, indica un gendarme. Este parece ser también el punto de vista mantenido de forma casi unánime por los comerciantes cameruneses instalados en Kye-Ossi. “Hace tiempo que los gaboneses no compran ya aquí por culpa de esos policías. Cuando un ecuatoguineano compra una caja de tomates a 6.000 Fcfa, debe pagar 2000 Fcfa a la aduana y otros 2.000 Fcfa a la policía. La caja se le pone en 10.000 Fcfa sin contar el transporte. Demasiado¼ ”, dice Sangou Salifou, el jefe de sector en el mercado de Akombang.
En Ebebeyin, la ciudad de entrada en Guinea Ecuatorial, la decisión no parece aceptarse con unanimidad. Grupos furiosos se han hecho notar en la prefectura exigiendo la reapertura de la frontera. “Los alimentos que se consumen aquí se compran en un 95% en Kye-Ossi. Desde el 30 de diciembre no podemos comer de manera normal y no es por falta de dinero. Hay que abrir las fronteras y punto, eso es todo”, afirma en español una mujer joven. La situación es seguida con interés por las principales autoridades de esta ciudad fronteriza. “Lamentamos enormemente que esto haya sucedido, porque esta situación penaliza a los dos pueblos. El problema es que el 30 de diciembre cerramos la frontera por la agresión mortal perpetrada por unos cameruneses en una misión católica. Pero la frontera debería abrirse el 6 de enero. Poco antes, sin embargo, unos cameruneses atacaron otra vez a la comunidad china en nuestro país. Decidimos por esa razón cerrar la frontera hasta nueva orden¼”, explica Delfín Ndong Avono, fiscal en el tribunal de primera instancia de Ebebeyin.
2- Marfileños, burquinabés, malienses y beninenses encerrados entre las dos fronteras. Inmediatamente después del cierre de la frontera, las autoridades ecuatoguineanas iniciaron una operación de repatriación de todos los extranjeros de origen africano. El principal destino elegido fue el de Camerún. El viernes, el pasado 19 de enero, un centenar de extranjeros esperaban desesperados en la tierra de nadie entre Camerún y Guinea Ecuatorial. Han puesto en marcha una acción conjunta para que algunas personas bondadosas les proporcionen algo para beber. “Camerún no es un cubo de basura en el que pueda arrojarse cualquier cosa. No podemos autorizar que estos extranjeros entren en Camerún. Se quedarán aquí hasta nueva orden. Hay burquinabés, marfileños y benineses. Los de Malí están en la comisaría en virtud de un convenio firmado entre los dos países. Los chadianos por su parte son libres de ir donde quieran¼” explica un inspector de policía encargado de la vigilancia de los extranjeros. Algunos tienen sus papeles en regla, otros están en situación irregular. “Llegué a Guinea Ecuatorial por medio de una autoridad para realizar un trabajo. Más tarde me consiguió los papeles. Después de ese trabajo, me separé de él antes de encontrar otro trabajo. Pero hace dos semanas que los militares me detuvieron y me dijeron que no querían más extranjeros porque no les causan más que problemas. Como es un país bajo gobierno militar, no se discuten sus órdenes. Me han traído a Ebebeyin donde he estado detenido siete días antes de que me trajeran aquí a la frontera”, relata Simplice Ndjongwa de nacionalidad chadiana, enseñando sus papeles. Según fuentes próximas a estos repatriados, en Guinea Ecuatorial hasta los paisanos están autorizados a molestar a los extranjeros, en especial a los clandestinos. “Guinea Ecuatorial es un país en el que los derechos humanos no existen. Fui para allí por mediación de un señor que quería que cuidara a su esposa a base de plantas naturales. No llegué a Ebebeyin hasta el 2 de noviembre de 2006, pero el 7 de enero me detuvieron unos policías ecuatoguineanos. Cuando quieren repatriar extranjeros, le dan los taxis a los policías que cuando los cogen como clientes los llevan directamente al campamento, es decir a la cárcel. He estado siete días en una celda en condiciones inadmisibles aunque tengo papeles. Es inhumano”, denuncia Etéta Stanislas de nacionalidad camerunesa. Este hombre joven, de 31 años, está decidido a volver a Guinea Ecuatorial en cuanto se reabra la frontera. “Mi gente esta allá abajo y pueden ayudarme a volver. Sólo quiero que la frontera vuelva a abrirse cuanto antes”, explica.
3- El infierno de los comerciantes cameruneses. Las actividades comerciales en la ciudad de Kye-Ossi funcionan a ritmo lento desde el cierre de la frontera con Guinea Ecuatorial. Los mercados están desiertos, sus principales clientes tienen prohibida la entrada en Camerun desde el 30 de diciembre. En el mercado de Akombang están cerradas la mayoría de las tiendas. Algunos de los comerciantes abiertos hacen limpieza. En la parte dedicada a productos frescos, las moscas reciben a los escasos clientes que van de paso. Los productos perecederos se pudren en el día, produciendo pérdidas enormes valoradas en decenas de millones. “Es el diluvio. La única actividad de la ciudad de Kye-Ossi es el comercio. Pero desde el 30 de diciembre nuestros principales clientes no pueden cruzar la frontera. Muchos cameruneses han abandonado la ciudad para tomarse unas vacaciones. Las pérdidas son enormes para los vendedores de productos no perecederos. Pero el balance es alarmante para los vendedores de productos frescos. Algunos de ellos hicieron sus pedidos sin estar al corriente de lo que pasaba. Cuando llegan aquí con el camión cargado de productos sólo les queda llorar¼” se lamenta El Hadj Fonzie Maurouda, el presidente de los comerciantes del mercado de Akombang. “Si no se hace algo, la ciudad de Kye-Ossi va a vaciarse, porque vive de los guineanos que pasan la frontera para hacer sus compras”, profetiza Hapy Yves Deschamps vendedor de productos medicinales hechos a base de plantas. Hasta las moto-taxis están paradas. Sus propietarios vieron como sus ingresos caían tan solo dos días después del cierre de la frontera.
Los comerciantes piensan, si no se hace nada pronto para resolver el problema, exigir el cierre de todas las fronteras con Guinea Ecuatorial. “Hemos podido comprobar que nuestros clientes ecuatoguineanos se abastecen actualmente con las mercancías que entran por Campo. Para no ser perjudicados durante mucho tiempo, vamos a poner en marcha una acción colectiva para pedir a las autoridades que cierren la frontera de Campo, de modo que Malabo se paralice. Creo que en estas condiciones, se verán obligados a reabrir porque nosotros abastecemos al 90% del país vecino”, amenaza Hapy Yves Deschamps”.
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