LA VERDAD
Órgano informativo de Convergencia para la Democracia Social
Guinea Ecuatorial, enero-abril 2006, núm. 56    


LA VERDAD
Número 56, enero-abril 2006
 

 

OPINIÓN

¡QUÉ SE LE VA A HACER!

En muchas ocasiones escuchamos esta exclamación en boca de muchos guineanos, sin distinción de clase, nivel de conocimientos, profesión. Y alegan, en defensa de la actitud que les lleva a esta exclamación de resignación que “defendemos nuestro puesto de trabajo”, o que “queremos comer nuestro pan (o yuca) tranquilos”: es decir, defienden un puesto de trabajo que sólo tienen en apariencia (porque se lo pueden quitar cuando se quiera incluso sin que se hubieran metido en política), evitan persecuciones, cuando en realidad todos estamos perseguidos, creen que pueden vivir libres cuando nos tienen a todos apresados y apretados… Y resulta que cuando uno entra en una conversación de relativa confianza con este guineano resignado, te dice: “si las cosas cambiaran y si se hicieran en democracia… votaría lo contrario” como quien piensa que las cosas cambian por sí solas y la democracia fuera una persona tangible, olvidando que según Protágoras de Abdera: El hombre es la medida de todas las cosas, de las que son, en cuanto son y de las que no son en cuanto no son…”

¡Qué se va hacer! Volvemos a nuestra expresión, para sencillamente reflexionar como personas y tener bien claro que los cambios que ha habido en la historia los han propiciado las personas y no los animales. Que se han buscado lo que se puede  y se debe hacer, Los ejemplos no faltan: La Revolución Francesa, la descolonización de África, la lucha por la democracia en Sudáfrica (Apartheid), … podríamos llenar este artículo de opinión con ejemplos.

Debemos cambiar esta actitud de resignación por otra más comprometida, y saber y convencerse de que todo lo que hagamos por revindicar nuestros derechos y nuestras libertades es mucho: sí se puede hacer mucho.

La dictadura sabe lo que tiene que hacer, APRESAR, TORTURAR, IMPONER; Tú y yo debemos tener clara nuestra postura: DENUNCIAR, OPONERSE Y DAR LA CARA. Es cierto que la tarea no es fácil, en la medida que resulta difícil imaginarnos lo buena y segura que es la vida en DEMOCRACIA; lo sabe el dictador, por eso cierra las puertas a fin de que no lo descubramos, ya que en una democracia el funcionario no tiene el porqué ni para qué pintar y barrer la ciudad; el ciudadano libre no está obligado a  dejar su puesto de trabajo para ir a esperar en el aeropuerto a un presidente nacional o extranjero; ninguna mujer  tiene la necesidad de ir a bailar forzosamente en una plaza por capricho de alguien; la visita de un jefe de estado, no es motivo para paralizar la administración y cerrar al tráfico las escasas carreteras que hay; donde hay democracia no se puede imponerle a uno multas de hasta 500.000 F CFA por abrir su pequeño quiosco de 150.000 F CFA de capital porque llega un presidente extranjero, ni despedirle a uno del trabajo porque se casó con la hija de una persona calificada de “enemigo de la patria”.

Ni los centros deben cerrarse… Es el colmo de todo, señal de que o no dan importancia a la formación, o no interesa, o simplemente no quieren que nuestros hijos estén formados, eso sí, para que no puedan descubrir la incapacidad de la gente que nos mal gobierna. Como dijo también Séneca: La educación o la formación es la llave de la civilización de un pueblo. Sólo los pueblos formados pueden liberarse ¿Por qué se presta tan poca atención a los maestros alumnos y al sistema educativo en general? Quizás porque no interesa que el pueblo esté liberado por la educación y pueda poner a cada uno en su sitio.

A la vista de todo esto, ¿Es verdad que con nuestro silencio defendemos nuestros puestos de trabajo? ¿Es cierto que al callarnos evitamos las persecuciones,  que nuestros hijos se queden huérfanos, y procuramos que no nos falte el pan?... En apariencia puede; pero si analizamos podemos ver que , ya que conocemos a muchos que han defendido sus puestos, no sólo con el silencio, sino que siendo ellos los perseguidores de los opositores: MBA MENDAM, CIPRIANO, GABRI, ELA BIBANG, Comisario X… Algunos han caído en desgracia, e incluso han sido físicamente diezmados;  un gran número de personas sufren diariamente despedidos de la administración civil, del ejército, de las empresas… sin  que se supiera que sea por razones políticas; lo hay que han dejado hijos  huérfanos porque se han muerto por las pésimas condiciones sanitarias.

En consecuencia, estas excusas son eso, excusas. Con la resignación, lo único que conseguimos es que nuestros males continúen y se agraven.

Hay que cambiar pues de actitud. Y convencernos de que SÍ PODEMOS Y DEBEMOS HACER ALGO. Y saber por otra parte que nunca podremos con un problema sin siquiera haberlo intentado. Y esperar que los problemas que afectan a todos, los solucionen otros sin el concurso de cada uno, o que se resuelvan por sí milagrosamente es una utopía. Si queremos ir a un lugar, nunca podremos llegar si no damos un primer paso. Y recordemos, se hace camino al andar… si no hacemos nada, nos quedaremos siempre así, nuestra inmovilidad garantiza la permanencia del sistema arbitrario.

 

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