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EL PRESIDENTE OBINAG ARREMETE CONTRA LOS SANITARIOS DEL HOSPITAL DE BATA
El presidente Obiang tuvo una reunión con los sanitarios del Hospital de Bata. En la reunión arremetió contra todos ellos incluido el propio ministro de sanidad, Justino Obama Nsue. Les atribuye la responsabilidad del mal funcionamiento del hospital. Perecería que Obiasng se dio cuenta del mal funcionamiento del hospital cuando falleció una señora allegada suya por falta de oxígeno; o sea para que Obiang se dé cuenta del mal funcionamiento de la sanidad debe morir algún allegado.
En efecto, el día 11 de febrero el presidente Obiang se reunió con el personal sanitario nativo del hospital regional de Bata. La reunión tuvo lugar en el palacio de congresos de Ngoló. Y después de referirse a la subida de los salarios de la que se han beneficiado los funcionarios sanitarios (junto con los de educación) pasó a reprocharles su poca profesionalidad y a hacerles responsables del mal funcionamiento de los hospitales, especialmente de los hospital de Bata y Malabo.
Obiang acusó al personal sanitario de gastar inútilmente “las enormes cantidades de dinero que el presupuesto nacional dedica a la sanidad” y de ser responsables del lamentable estado en el que se encuentran la sanidad ecuatoguineana. Concretamente les acusó de:
Robo de materiales; en este sentido, dijo que no sólo robaban las enfermeras, sino que los médicos también sacan los materiales y bienes de los hospitales para llevarlos a sus clínicas.
Falta de medicamentos. Dijo que resulta increíble que a pesar de haber gestionado con el ministro la compra de medicamentos y cuando esperaba una buena gestión de los mismos para que no faltara de nada en los hospitales, resulta que no hay nada. Así mismo, reveló que al pedirle a “a vuestro ministro, que está sentado aquí a mi lado”, que hiciera una propuesta para la compra de medicamentos, propuso unas cantidades que , según dijeron las farmacéuticas, eran excesivas incluso para países como ex Zaire, Nigeria, con mucha población; lo que implica que muchos caducarían antes de ser consumidos; la propuesta del ministro le parecía tanto más descabellada cuanto que procedía de un profesional sanitario como era el ministro. Remató diciendo que así las cosas, podría designar a un político para la función y que lo haría mejor, porque la designación de Justino fue por atender a las recomendaciones hechas por otro por compañerismo.
Otro aspecto que señaló Obiang relativo al mal funcionamiento del hospital fue el absentismo; es decir las ausencias de los enfermeros, auxiliares y médicos de sus puestos de trabajo.
Informado de que algunos médicos ejercen “a caballo entre la sanidad privada y la pública”, exhibió una lista manuscrita que nadie pudo leer y les concedió un mes de plazo para optar por el hospital o por el sector privado. Afirmó que haría un seguimiento de esta situación.
Todo parece indicar que la causa inmediata de la reunión fue la muerte reciente en el hospital de BATA de una mujer joven, de la misma tribu que la madre de Obiang, en una situación de extrema desatención. Parecería que la referida mujer precisaba de oxígeno, pero en aquél momento no había ni una sólo bombona en todo el hospital. Se buscó en vano en el quirófano, en el pabellón especial y en la maternidad. Informado Obiang de la situación por Rosendo Otogo, el ministro de sanidad fue convocado para explicar lo que había pasado. Este para defenderse, le dijo al presidente que si el hospital funciona mal era porque todos los buenos médicos se ocupaban más de sus gabinetes privados que del hospital público. Sin duda la lista manuscrita con nombres de sanitarios se la habría entregado él en ésta ocasión.
O sea, ha hecho falta que se muera una pariente de Obiang para que se dé cuenta del estado deplorable de los hospitales; o es sólo una apariencia, pues cuando ninguno de sus allegados más cercanos van a dichos hospitales es porque saben que no funcionan. Por otra parte no es la primera vez que fallece una persona del régimen por desatenciones o por falta de lo más elemental en los hospitales. Pero en lugar de una adecuada organización, despolitización, planificación dotada de criterios técnicos; lo que se hace es montar broncas, no se sabe si para hundir al ministro, o para tranquilizar a la familia más cercana de la fallecida; pues el propio Obiang debe saber que con las broncas no se resuelve nada.
EL MINISTRO DE SANIDAD REEDITA LOS REPROCHES AL PERSONAL SANITARIO
Después del varapalo recibido, el ministro organizó varias reuniones con las diferentes categorías de sanitarios de Bata; no se sabe muy bien si para trasladar los enfados y reproches recibidos o para intentar recomponer la confianza de su jefe o para intentar una imposible mejora del deplorable funcionamiento del hospital.
El ministro de Sanidad D. Justino OBAMA NSUE, no se aplicó para sí el dicho de que “Lo que no quieres para ti, no lo hagas para otro”; todo lo contrario.
Después de la reunión del presidente Obiang con los sanitarios en el palacio de congresos de Ngoló, el ministro de Sanidad se reunió con el personal sanitario, es decir, médicos, ATSs y auxiliares, dos días después, el 13 de febrero, a las 14 horas. La reunión tuvo lugar en una de las salas de la delegación de sanidad en Bata.
No se sabe muy bien porqué, pero parece que el ministro se había hecho una idea fija de las causas del mal funcionamiento del hospital; y que como habría explicado al presidente se debía a que algunos médicos y ATSs que trabajan en el hospital, tienen también clínicas privadas, a donde desvían tanto los instrumentos como los medicamentos y el personal. Con esta idea prefijada, el ministro pretendía resolver el problema, atacando este flanco del mismo. Así es que organizó el encuentro, que con la apariencia de intercambio iría directa y fundamentalmente a dicho tema.
Al pedir opiniones sobre el mal funcionamiento de los hospitales, algunos le respondieron que no sólo funciona mal la sanidad sino otros departamentos y aspectos de la Administración y que estaban cansados de que se hablara sólo de la sanidad.
Adujeron además que el médico guineano cobra poco y trabaja en malas condiciones; pero en contraposición, el médico cooperante cubano tiene casa, coche, teléfono, empleada de hogar, y un sueldo en metálico de 600.000 F CFA. Y que precisamente les trajeron porque desde el gobierno se creyó que ellos arreglarían la situación de la sanidad; y en consecuencia si ahora la situación sanitaria sigue mal, no es a los guineanos a los que hay que responsabilizar. Al ver que las cosas tomaban este cariz, el ministro acordó reunirse sucesivamente y por separado con médicos nativos, médicos cooperantes, ATSs, enfermeros, y con el sector privado.
La reunión con los médicos tuvo lugar el día 14. Aunque no ha trascendido lo que dijeron, parece que continuó con el tema de que tenían que elegir entre la sanidad pública y la privada.
El día 15 se reunió con los médicos cooperantes. Se les pidió que ellos asesorasen a los médicos nativos, a lo que parece que se negaron, por considerar que esta misión no entraba en las condiciones de sus contrato.
En la reunión con los ATSs, estos achacaron su posible mal funcionamiento a una falta de organización que cifraban en varios aspectos:No se atiende a las especializaciones que hubieran hecho los ATS cuando se les asigna destino o responsabilidades.
Hay diferencias inexplicables en los salarios y de consideración, lo que no ayuda a una dedicación seria. No hay respeto a la jerarquía. Hay destinos de los que la gente no quiere moverse como en maternidad y quirófano, que algunos tienen como feudos, porque son los sitios donde más corruptelas se practican. Hay casos de algunos privilegiados intocables que cobran sin trabajar.
Los ATSs no asumían las responsabilidades de las desatenciones cuando en el hospital hay 200 auxiliares. Sobre este aspecto el ministro se preguntó si era mejor ir a una reducción de la plantilla.
Y terminó la reunión impartiendo consejos para trabajar mejor en lo sucesivo, y naturalmente que los que compartían su condición de funcionarios con trabajo en las clínicas que fueran eligiendo quedarse con una de las dos.
Y como colofón de estas reuniones, El ministro de sanidad acuatoguineano, Justino OBAMA, se reunió el viernes 17 en la sede de la delegación regional de sanidad de Bata con los representantes guineanos del sector privado de la sanidad. La convocatoria se hizo por radio, sin escrito oficial. No fueron convocados los responsables de las clínicas chinas que pululan por la ciudad. Estuvieron representadas las clínicas Espoir Litoral, los Hermanos, Akiba, La salud, y otros médicos y paramédicos del hospital con actividad privada (Alene, Pedro Ndong, Antimo Oyono, Jerónimo, Encarnación Sota, Mª Luisa Angué, etc.) La reunión respondía a la intención expresada recientemente por el presidente Obiang de hacer responsables de los problemas (enormes) del hospital de Bata a las personas que comparten empleo entre la sanidad pública y la privada. El ministro afirmó que él mismo había constatado que muchos pacientes salían del hospital para ir a las clínicas privadas donde, según él, eran atendidos por estos mismos médicos del hospital. Veía en este hecho una competencia desleal con la que quería acabar. Dijo que un porcentaje elevado de funcionarios públicos estaba implicado en el sector privado. El ministro estaba convencido de que las quejas de la población sobre el funcionamiento del hospital, la falta de material, la indisciplina del personal, etc., estaban vinculados con esta doble función. El ministro pidió a los responsables de las clínicas que no empleasen a personas que trabajan en le medicina pública.
Los representantes de la medicina privada, que tiene un peso importante en Guinea Ecuatorial, empezaron por agradecer la reunión al ministro. Hasta ahora las autoridades sanitarias ecuatoguineanas les habían ignorado para todo: a la hora de las campañas preventivas que se han organizado, de los seminarios y también a la hora de recibir ayudas o materiales destinados a la población en general. Hicieron ver al ministro señor Obama que muy pocos de ellos empleaban a funcionarios. En todo caso, los convocados creían que era muy poco probable que el hecho de que algunos sanitarios dedicaran su tiempo libre para realizar tareas en el sector privado, como se hace en muchas otras partes del mundo, pudiera ser la causa de los gravísimos problemas del Hospital de Bata; problemas de recursos, problemas de medios técnicos, problemas de organización de la estructura, de salarios del personal, de atención a los pacientes.
Los médicos le sugirieron también que la razón del pluriempleo podía estar vinculada a los míseros sueldos que se pagan en la sanidad pública, en total contradicción con la dedicación que se le exige al personal.
Las cosas que hay que oír. Pues el mismo ministro, antes de serlo, compartía actividad pública y privada, aún cuando era director del hospital. Y debe saber como el que más que en lugar de perderse en la búsqueda de los supuestos responsables, la solución de los problemas del sistema sanitario, pasa por analizar en profundidad las causas de los problemas, y tomar las medidas adecuadas. Y también asumir que no es la sanidad la que funciona mal, sino todo el sistema.
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