LA VERDAD
Órgano informativo de Convergencia para la Democracia Social
Guinea Ecuatorial, enero-abril 2006, núm. 56    


LA VERDAD
Número 56, enero-abril 2006
 

 

EDITORIAL

BLANQUEAR LA SEPULTURA

En este primer trimestre del año, la situación sociopolítica de Guinea ha conocido varios fenómenos.

Los acontecimientos socio-políticos a que nos referimos, citados en el sentido cronológico inverso, es decir, de lo más reciente y remontando hacia atrás, son: La detención reciente del que fuera inspector general de las fuerzas armadas, Agustín Ndong Ona; el inicio de los trabajos del primer período de sesiones de la Cámara de Representares del Pueblo. Este período se inició con la inauguración de lo que va a ser la nueva sede de dicho parlamento; las reuniones de la CEMAC, y el viaje relámpago hecho por el secretario general de las Naciones Unidas; la visita de Aboulaye Wade a Guinea; allá a mediados de febrero, Obiang hizo uno de sus acostumbrados viajes a no se sabe dónde, pero después el pueblo de Guinea se enteró por los medios de comunicación extranjeros que fue a reunirse con Bongó en presencia del Secretario General de las Naciones unidas en Ginebra, Suiza. Y anterior a esto, fue el rocambolesco asunto del material militar requisado en un buque en Malabo; y que coincidió con el cierre de los establecimientos comerciales, abacerías, de ciudadanos del África del oeste.

Una aparente actividad diplomática frenética, protagonizada por el propio presidente, con sus constantes viajes al extranjero, visitas de dignatarios extranjeros a Guinea Ecuatorial; la realización de varias obras públicas y de edificación, las reuniones de organizaciones internacionales y de algunas instituciones como la Cámara de representantes del Pueblo, todo ello da una imagen de funcionamiento  normal de las instituciones, trabajando para el desarrollo económico del país.  Pero cuando en el mismo ambiente se produce la detención de Ndong Oná, llama la atención, y si atendemos a esta llamada de atención y nos ponemos a analizar el fondo de lo aparentemente positivo, nos damos cuenta de que todo es esto, mera apariencia; de que todo tiene visos de este dicho de “blanquear la sepultura”. Quizás también se blanqueen otras cosas.

El cierre de las abacerías de los extranjeros, fundamentalmente malienses y senegaleses, con la excusa de que quitan trabajo a los guineanos, es una farsa. Denota que el poder es incapaz de dar trabajo formal a los guineanos y los empuja a todos al comercio minorista informal, al que se tienen que dedicar incluso los funcionarios para intentar así completar sus salarios. Con el cierre, no es que se quiera resolver el problema de los guineanos sino que se les cierra los ojos. Si no, vean cuántos están en la calle ofreciéndose para hacer destajos, cuántos en las delegaciones de trabajo, a los que se han echado de los trabajos sin compensación alguna.

El material militar requisado en el buque estaba claramente señalizado como perteneciente a las Naciones Unidas en su misión para el Congo. Su requisa denota varias cosas: la arrogancia del régimen, que ha perdido respeto incluso a las Naciones Unidas. Y si se hubiera requisado sin que se supiera más arriba, sería otra cosa igualmente mala; significaría que los que tienen responsabilidades para este tipo de inspecciones son incapaces de distinguir Naciones Unidas con mercenarios; es decir son unos ignorantes a los que sus responsabilidades les vienen muy grandes. Y si siguen en sus puestos significa que es el tipo de gente que prefiere quien los nombra, sin atender al posible perjuicio que su ignorancia le puede causar al país entero y a él mismo. La cosa es más incomprensible cuando semanas después se va a Ginebra para que el mismo Secretario General de la ONU Koffi Anan intermedie entre Gabón y Guinea en el asunto de Mbañe. Uno se pregunta, la requisa del material de las Naciones Unidas ¿no creen que podría perjudicar a la parte guineana en su intermediación? En torno a la visita de Aboulaye Wade y de las reuniones de la CEMAC se resucitaron modos de la época de Macías, cuales son obligar a los funcionarios a realizar labores de limpieza en las calles de Malabo y Bata; llegando a suspender las clases varios días. Se supone que un estado tan opulento como el de Guinea tiene suficiente dinero para dar parte a los Ayuntamientos con el fin de que contraten el personal necesario para la limpieza de las ciudades. Pero quizás se sacó dinero de las arcas del estado, pero un listo pensó que los funcionarios podían limpiar gratuitamente, para quedarse él (el listo o los listos) con los dineros. Y lo de suspender las clases es una aberración; pues no puede haber desarrollo donde se desprecia la educación. Pero esto lo hacen a conciencia, primero porque no quieren desarrollo, segundo porque les es más fácil gobernar sobre ignorantes. Además de para limpiar, la visita de Wade y las reuniones de la CEMAC estuvieron rodeados por un despliegue del régimen, en su lado más intimidatorio, primero para obligar a las gentes a limpiar las calles, y luego para que fueran a bailar y aplaudir a las comitivas de los ilustres visitantes. El régimen de Guinea Ecuatorial es incapaz de verificar su capacidad de movilización sin intimidar, dejando a los ciudadanos la libertad de acudir o no a sus convocatorias, sin amenazas. Prueba de la poca confianza en que su actuación es aplaudida por los ciudadanos: hay que obligarles a aplaudir como hacía Ochaga Ngomo. Sobre las reuniones de la CEMAC, es gráfica la pregunta que hizo un joven en una tertulia. Preguntó si las cumbres de la CEMAC significan fiesta o deberían ser reuniones de trabajo; quería saber si era igual en otras áreas del mundo. La pregunta era muy pertinente. Los jefes llegaron, en medio de fiestas; cenaron lujosamente; al día siguiente fue la sesión de apertura de los trabajos, en los que se pronunciaron discursos; luego fueron a ver el partido de fútbol; y por la tarde del mismo días fue la sesión de clausura, donde se dio lectura a un comunicado final que se parece al de cualquier otra cumbre anterior. ¿Cuándo fue la sesión de discusiones? Nadie lo sabe. La respuesta a su pregunta es que en las partes del mundo que avanza, estos encuentros no son de fiestas; cuando se reúnen los responsables de organismos regionales de otras áreas, lo hacen para trabajar, tomar medidas y ponerlas en práctica; pero aquí llevan hablando de integración regional, de libre circulación de bienes y personas, pero todo es bla bla; sobre todo para los guineanos, que necesitan visados para ir a cualquier país de la CEMAC; y las aduanas atosigan a las gentes en todas las fronteras del país. Analicemos las obras, llamadas de infraestructura que se hacen y se inauguran. Son algunas calles, bonitas plazas, incluso reforma de centros sanitarios. Pero estas obras llaman mucho la atención: Hay edificios que se reforman sin haber trascurrido ni dos años de su anterior reforma: la pregunta es ¿porqué se reforma un edificio cuya anterior reforma no ha sido amortizada, en una ciudad donde hay gran deficiencia de otras obras? En determinados sitios, como Bata, se construyen ingentes plazas, bonitas por cierto, y está bien. Se supone que es para que los habitantes, sobre todo niños y jóvenes se regocijen en las mismas. ¿No hubiera sido más razonable hacer la mitad de plazas y dedicar el resto de dinero a la construcción de plazas escolares para estos niños y jóvenes, y para la formación de sus maestros; y para construir alguna biblioteca? Y de las fuentes de las plazas salen chorros de agua, también bellos. ¿Es esto lógico en una ciudad donde no hay agua corriente y los niños se mueren de diarrea por falta de agua potable? Incluso se reforman centros sanitarios, y también está muy bien.; pero sin estar todo lo mejor posible, no son los edificios lo que peor está en el sistema sanitario: ¿qué se hace para mejorar el mal el funcionamiento, la dotación y la atención, que como ha comprobado el propio Presidente están por los suelos? Se levantan grandes edificios comerciales; pero el nivel de vivienda sigue siendo de chabolismo. Todo este tema de infraestructuras tiene visos de generar un espejismo, cuando en lo fundamental no nos movemos nada en el camino del desarrollo, en el que la primera inversión tiene que ser en agua, saneamiento, sanidad y escuelas. Y además de espejismo, parece hacerse para justificar las ingentes cantidades que se sacan de las arcas del estado para unas obras que no costarían ni la tercera parte. Y el último discurso de autocomplacencia por las obras se pronunció con motivo del inicio de las sesiones de la Cámara de los Representantes del Pueblo. Cámara que a pesar de los esfuerzos de los parlamentarios de CPDS no acaba tomar la más pequeña autonomía como institución: el período de sesiones sigue siendo muy corto. Posiblemente sea el más corto del mundo. Y el presidente de la Cámara sigue incumpliendo el Reglamento, para someterse a lo que quiere el gobierno. Esperamos no obstante que se pueda corregir algo. Y el último evento de análisis es la detención del que fuera inspector general de las fuerzas armadas, Agustín Ndong Ona; pero que su condición más importante y la que le hizo acceder a las responsabilidades que tuvo es la de ser primo directo del presidente: el padre de Teodoro, Nguema Eneme, y el de Agustín, Ona Eneme, eran hermanos de padre y madre. La detención de Ndong Oná y su reclusión en un lugar desconocido se produce cuando el presidente se proponía viajar al extranjero, cosa que ocurre en el último año casi cada tres semanas. Todo ello se produce sin informar a la ciudadanía (modos no precisamente democráticos). Cuando se detiene a Ndong Ona, que ha sido Inspector General de las Fuerzas Armadas, y que en algún momento fue promovido a delfín de Obiang, y se le lleva a un lugar desconocido, no se puede decir que el núcleo del poder goce de la mejor salud. Así está el patio: unas relaciones internacionales no claras; un funcionamiento institucional muy deficiente; obras que parecen atender más a lo que se ve que al fondo (educación, sanidad, agua, saneamiento, vivienda, etc); resurrección de modos maciístas; continuación de síntomas de crisis en el interior del régimen. O sea mucha apariencia y poca sustancia.

 

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