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OPINIÓN
CONMEMORACIONES POR UNA CONSTITUCIÓN CONVERTIDA EN PAPEL MOJADO
El día 15 de agosto de este año, ha tenido lugar en Aconibe las conmemoraciones que celebran al aniversario de la Ley Fundamental, de Guinea Ecuatorial, llamada carta Magna de Aconibe. A raíz de dicho acontecimiento Convergencia Para la Democracia Social emitió un comunicado. Desde LA VERDAD queremos hacer algunos comentarios:
Hace años que no se celebraba dicha fecha con tanto boato. Se nos escapa la razón del rescate de dicha fecha. Pero,
quizás sea por estas ganas de fiesta permanente que parece haberse instalado en los que nos mal gobiernan.
Los parlamentarios de CPDS no acudieron a dichos actos; pues es raro que las celebraciones de una Ley Fundamental que se supone que es de todos las protagonice un partido como lo hizo el PDGE, a través de la Comisión de Seguimiento de Aconibe. Con este gesto queda una vez más demostrado que el PDGE no sabe hacer distinciones entre el estado, el gobierno, el presidente y el partido. O lo que es lo mismo, con la aparente confusión, los detentores del poder entienden poder apropiarse de los recursos e instrumentos del Estado, para uso partidista y particular. Además con este gesto excluían implícitamente a grupos como CPDS que creen que debe haber distinciones entre Estado, gobierno, Presidente y partido.
El otro trema es el mismo contenido de la Ley fundamental. La llamada Carta de Aconibe, sin ser una Constitución ideal, tenía cosas como la prohibición explícita de torturas, tratos crueles, inhumanos y degradantes. Pero su reforma del año 1.992 omitió este y otros preceptos que obligaban a una limitación del ejercicio arbitrario del poder y permitían un mayor respeto de los Derechos Humanos. Viene a la memoria la disposición por la que se establece que Obiang no podrá ser juzgado después de su mandato. En este sentido la Ley Fundamental reformada, limitaba el ejercicio de la Asociación, sobre todo política, al hacer una ley de partidos que más que facilitar y regular el ejercicio de las libertades políticas, tendía más bien a controlarlo y a limitarlo. Pero además, se han hecho posteriormente reformas, camufladas en las llamadas leyes constitucionales, que lo van poniendo cada vez a la medida de los caprichos de los mandamases.
Por todo ello la Ley Fundamental actual tiene tan poco parecido con Aquella Carta de Aconibe, que como decimos, aún sin haber sido consensuada por los grupos políticos, fue hecha con el asesoramiento de constitucionalistas extranjeros, que procuraron que fuera medianamente correcta.
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LEALTAD CON LOS IDEALES DEL DOCE DE OCTUBRE
Hemos celebrado este año el 37 aniversario de la Independencia de Guinea Ecuatorial. El día 12 de Octubre, es la fecha de dicho aniversario; es una fecha señalada para los guineoecuatorianos.
Y como ya es habitual, la fiesta se fue a celebrar en una de las capitales de provincia; este año tocaba Evinayong. Y allí estuvo todo el mundo, gobierno y presidente incluidos. Festejando, y alguno también pendiente a ver si CPDS desfilaba.
Pero además de “festejar” dicha fecha, se nos ocurre que debe ser la ocasión para reflexiones sobre el significado del acontecimiento, las expectativas que tal acontecimiento despertó en la población, el cumplimiento de dichas expectativas, las razones de los éxitos, si los hay, y de las posibles decepciones.
El doce de octubre de 1.968 fue un día que ilusionó a muchos guineanos. Era el primer fruto de la lucha por la “independencia”. Una lucha que se libró de forma pacífica; en la que prevaleció un espíritu de solidaridad entre los guineanos; una lucha para la que todo el mundo ponía su granito de arena (hubo gente que recogían cuotas clandestinamente para financiar la actividad de los exiliados). Los guineanos libraron esta lucha en concordancia con el movimiento internacional de liberación.
Guinea Ecuatorial llegaba a a la independencia con ocho años de retraso respecto a la fecha en que la gran mayoría de las colonias francesas e inglesas la alcanzaron. Los guineanos se ilusionaron porque creían que a partir de entonces se iban a colmar sus ansias de libertad, de emancipación, de desarrollo, personales y colectivas.
Han pasado 37 años de aquél día de ilusiones. Una cantidad de años que si tratase de una persona nos encontraríamos con una persona con su plan de vida encauzado, en la plenitud de sus facultades; y con capacidad para asumir cualquier tipo de responsabilidades: A los 37 años, Obiang accedió al poder; Bongo, fue presidente bastante más joven, a los 32 años; grandes genios en todos los campos han pasado a la historia como tales sin siquiera haber llegado a esta edad: Alejandro Magno, Mozart.
Y para las sociedades, tampoco es poco tiempo; a lo largo de estos 37 años, hemos visto terminar el apartheid en Zimbawe y en la República Sudafricana, han caído las últimas dictaduras de Europa y hemos visto independizarse las últimas colonias portuguesas de África, ha caído el muro de Berlín; se han sucedido nueve presidentes en los Estado Unidos; las dictaduras del cono sur de América se han ido convirtiendo en democracias; muchos países de Asia del Sureste han pasado a ser los Nuevos Países Industrializados. O sea, en la vida de las sociedades 37 años también es tiempo más que suficiente para hacer un análisis y ver si un proyecto de sociedad está bien encaminado.
Si tenemos en cuenta que hasta los cuatro años, muy pocos se acuerdan de las cosas, podemos convenir que todos los guineanos menores de 42 años no pueden acordarse absolutamente de nada de la colonia; y si tenemos en cuenta que muchas cosas malas de la colonia desaparecieron o se suavizaron en la autonomía, resulta que la población menor de 46 años no sabe nada de la colonia por experiencia propia: o sea más de la mitad de la población. Por esto es bueno aportarles reflexión para que sepan qué festejamos y si somos leales al esfuerzo que derrocharon nuestros mayores para traernos la independencia.
Cuando nuestros mayores libraron la lucha por la “independencia” qué reprochaban a la colonia:
- En la colonia, cualquier quinto (aspirante a guardia colonial), podía detener, encarcelar, torturar. Y evidentemente lo podía hacer cualquier colono, cuando le daba la gana, sin orden judicial.
- En la colonia, había una justicia para los blancos y otra para los indígenas; y en la mayoría de los casos, indígena no podía ganarle un pleito a un colono.
- En la colonia, uno no podía moverse con libertad: le pedían salvoconducto para ir de un sitio a otro del territorio nacional.
- En la colonia, sólo los colonos se beneficiaban de los recursos económicos del país: se llevaban las ganancias de la madera, de la explotación del oro, del cacao, del café.
- En la colonia, los que se atrevían a decir que todo esto era injusto, era perseguido hasta la muerte: Acacio Mañe, Enrique Nvo, etc.
Los que lucharon por la “independencia”, lo hicieron para que terminaran estas injusticias, atropellos y arbitrariedades, tanto o más que para tener una bandera y un himno.
Treinta y siete años después: los guineanos siguen siendo detenidos y torturados, encarcelados, sin orden judicial o con orden judicial amañada. En muchos sitios proclaman que un opositor no puede ganarle un pleito a uno del PDGE. Tenemos dificultades para movernos de un sito para otro, por las barreras que salpican las carreteras del territorio nacional. Los beneficios de los recursos económicos del país siguen en manos de los que están en el poder. Se sigue persiguiendo al opositor.
Fue mal vocabulario: además de por la soberanía, nuestros mayores lucharon por el ejercicio de los derechos políticos y sociales: lucharon por la democracia. Y si ésta no ha llegado, la lucha debe seguir, pacíficamente, como lo hicieron. Y que cada guineano elija: ser leal a la sangre que derramaron nuestros mayores y luchas y practicar la democracia, o ser los herederos de los colonos y machacar a la población.
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