|
SUPLEMENTO ESPECIAL: II PERIODO DE SESIONES PARLAMENTARIAS
INTENTO DE ACALLAR A LOS ÚNICOS DIPUTADOS QUE DAN SENTIDO A LA VIDA PARLAMENTARIA
La vida política de Guinea Ecuatorial no deja de deparar sorpresas a los que creen que alguna vez se tiene que emprender una senda de mayor sentido común, racionalidad y tolerancia. Una de estas desagradables sorpresas fue la encerrona en que el presidente de la Cámara de Representantes del Pueblo, D. Salomón NGUEMA OWONO, metió a los diputados de CPDS en una última reunión plenaria que él mismo convocó a tal efecto. Es cierto que el asunto aparecía en el orden del día; en tal ocasión el Secretario General de CPDS le hizo saber al presidente que era descabellado tratar de censurar las opiniones de nada menos que un diputado; porque hacerlo no sólo atenta contra el derecho a la libre expresión de cualquier ciudadano, sino que se vulnera gravemente el foro de que debe gozar un representante del pueblo. Así cuando los trabajos llegaron a su fin y se programó la clausura, se pensaba que el presidente se abría avenido a razones y habría pasado por encima de la cuestión. Pero no: metió a una encerrona y llamo a uno por uno a los diputados para que condenara a los compañero del Grupo Mixto: si fuera en la Inquisición, o en la época de Macías que parece que muchos añoran, a Plácido Micó y Celestino los habrían llevado directamente a la hoguera o al paredón.
Trascribimos aquí la entrevistas de las discordias, concedida por Plácido a Fernando Gualdoni (EL PAÍS), el 7/8/2005:
Plácido Micó, de 42 años, se sienta cada día en el Parlamento de Guinea Ecuatorial para hacer oposición al régimen que instauró Teodoro Obiang tras derrocar y fusilar a su tío Francisco Macías en 1979. De los 100 diputados, sólo él y Celestino Bakale cuestionan al dictador en su propio terreno. El partido CPDS, miembro de la Internacional Socialista, está arropado por el Gobierno español y Obiang no tiene más remedio que tolerar su presencia. Micó, que vino a Madrid para dar una conferencia, solicita al Gobierno español para que aumente la presión para democratizar la ex colonia.
Pregunta: ¿Cómo describiría la situación actual de Guinea Ecuatorial?
Respuesta. El régimen de Obiang se dedica más a sus negocios particulares que a hacer algo para resolver los problemas de los ciudadanos. No hay intención de dar algún paso hacia la democratización del país y favorecer la reconciliación nacional. Por contra, las acciones tienden a bloquear cualquier apertura y las violaciones de derechos humanos son cada vez más frecuentes y flagrantes. La impunidad es todavía mayor. En el seno del propio régimen hay un ambiente de crispación que se traslada a la ciudadanía. A partir de 2000 el Gobierno comenzó a denunciar constantes conspiraciones y esto ha dado paso al aumento de la represión. El régimen vive con los nervios de punta. Es notable la falta de rumbo y el malestar interno, y todo esto está provocando una gran inestabilidad en el país. La producción y exportación de petróleo no para de aumentar, pero apenas unas migajas de los beneficios del negocio llegan a la población. Los hombres del régimen están obsesionados por enriquecerse rápidamente. El petróleo crea un espejismo de desarrollo económico que no es real, puesto que casi nada va para creación de infraestructuras, o a la salud o la educación; base del progreso.
P. ¿Qué margen de maniobra tiene la oposición?
R. Es muy estrecho. Vivimos vigilados y soportamos toda clase de atropellos. Las leyes en Guinea Ecuatorial son papel mojado para el régimen. Pero a pesar de los obstáculos que nos ponen para desarrollar nuestra actividad política, sobre todo en el interior del país, intentamos no quedarnos con los brazos cruzados. Dentro de nuestras posibilidades y recursos, hacemos giras para hablar y escuchar a la gente y a nuestros colaboradores, organizamos seminarios de debate y de formación en los valores de una convivencia democrática y mostramos cómo hacemos oposición parlamentaria. Pese al poco margen que nos deja el Gobierno, creo que tras casi 15 años de existencia de nuestro partido, 12 de ellos en la legalidad, hemos logrado el apoyo de muchos guineoecuatorianos que se han manifestado claramente contra el régimen y a favor del cambio.
P. ¿Cuántos partidos forman la oposición parlamentaria?
R. En realidad, sólo hay dos diputados de la oposición, nosotros. Del centenar de parlamentarios, hay 91 del gobernante Partido Democrático de Guinea Ecuatorial (PDGE) y un bloque de siete diputados de cinco agrupaciones distintas. Este bloque es socio del Gobierno y en el Parlamento respalda sin fisuras al partido oficial.
P. ¿Y con la oposición en el exilio, principalmente la que está en España, qué relación tiene?
R. No tenemos ningún tipo de relación con lo que últimamente ha aparecido como oposición en el exilio. Históricamente, colaboramos con el Partido de la Coalición Democrática (PCD), que está en Madrid desde hace tiempo y cuyo máximo exponente es Francisco Jones Ivina. Con ellos nos reunimos, intercambiamos puntos de vista, hablamos del futuro del país. Cuando hemos hecho campaña en Guinea ellos han pedido a sus simpatizantes que voten por CPDS. Con los demás partidos, como el Partido del Progreso (PP) de Severo Moto, que hoy forma parte de la plataforma Demócratas por el Cambio (Decam), tuvimos relación en el pasado. En 1995, por ejemplo, nos juntamos en la Plataforma de Oposición Conjunta (POC) para competir en unas elecciones municipales. No obstante, se produjo una ruptura tras la actitud poco solidaria que tuvieron muchos de ellos tras mi encarcelamiento en 2002. Otro hecho que nos distanció fue la formación del Gobierno en el exilio , puesto que proclamar un Ejecutivo sin contar con el voto de los guineoecuatorianos es absurdo. Lo peor de todo, sin embargo, han sido los discursos y los mensajes contra nuestro partido, acusándonos de colaboracionistas del régimen de Obiang. Desde hace tres años, la oposición en el exilio hace más oposición contra CPDS que contra el régimen de Malabo. Por último, de algunos nos hemos distanciado cuando han predicado la violencia como alternativa para forzar la salida de Obiang. Nosotros sólo contemplamos la vía pacífica.
P. ¿Qué es lo que España hace y qué debería hacer par impulsar la democratización?
R. El Gobierno español ha manifestado que está intentando normalizar sus relaciones con Malabo para convencerles de lo positivo que sería para el pueblo un uso más justo y equitativo de los ingresos petroleros. No nos parece mal que Madrid mantenga un diálogo con las autoridades de Guinea Ecuatorial. Sin embargo, sí creemos que esto no se puede hacer en detrimento del proceso de democratización y de la protección de los derechos humanos. La política española se enmarca dentro de una práctica muy extendida en Occidente que consiste en eludir las cuestiones que irritan a los dictadores de África, como el respeto a las libertades y la convocatoria de elecciones libres y transparentes. Muchas veces las potencias palian la falta de presión para que se respeten los derechos humanos con una gran insistencia sobre la necesidad de la redistribución de los ingresos. Lo que África necesita, por encima de todo, son Gobiernos democráticos y transparentes, porque cuando los tengamos, entonces vendrá el desarrollo. No es suficiente con que se exija a un dictador hacer una carretera, un hospital o una escuela; debe pedírsele también que deje de reprimir y atemorizar a la gente. En definitiva, lo que creo es que España debe ser portavoz de Guinea Ecuatorial en la comunicad internacional.
P. ¿Llega a los ciudadanos algo de información exterior sobre el régimen? ¿Ha tenido algún tipo de repercusión el escándalo por los 800 millones de dólares que la familia Obiang tenía en el Banco Riggs de Estados Unidos?
R. Sí ha habido repercusiones por este caso, pero no tan grandes como las que se hubiesen visto en un país democrático. Cuando salta el escándalo, el régimen publica un comunicado calificándolo como una maniobra para desestabilizar el Gobierno y amenaza con la cárcel a todo aquel que vierta acusaciones basadas en esos informes falsos. Lo irónico es que el escándalo provocó un mayor desgaste del Gobierno desde dentro que desde fuera. Cuando se conocieron las millonarias cifras, muchos hombres del régimen se enfadaron al darse cuenta de que habían pillado menos que otros.
P. ¿Cuánto daño ha hecho este escándalo al régimen?
R. Bueno, entre otras cosas ha socavado aún más la pretensión de Obiang de ser sucedido por su hijo Teodorín. Hay una buena parte de la familia y de los colaboradores más cercanos que se opone frontalmente al ascenso de Teodorín. Obiang lo sabe y creo que por eso nunca ha querido forzar la sucesión. Aquí volvemos a la importancia de la presión de la comunidad internacional para evitar una nueva dictadura del hijo de Obiang o de cualquier otro. Occidente debe darse cuenta de que la dictadura ha generado una fuerte división social, étnica, tribal y regional de la población. Las injusticias y los abusos de estos 26 años han generado tanto odio y resentimiento, que no es impensable que un día los españoles despierten viendo en la televisión un estallido de la. violencia en Guinea ecuatorial.
Esta entrevista, primero fue el motivo para que miembros del Gobierno en el exilio y otros anónimos periodistas (pero que sabemos quiénes son) de la revista en el exilio llamado el Muni, desatan una furibunda campaña contra CPDS, antes de provocar la furia de Salomón.
Los unos por sus frustraciones y envidias, al ver que la vía de CPDS hace que este partido sea muy respetado por la comunidad internacional; los otros en un intento de intimidar y acallar a CPDS, sobre todo después de que empezara a realizar su trabajo responsable en el Parlamento. Este intento de intimidación empezó cuando el Secretario General fue objeto de insinuaciones malignas por asistir a unas conferencias en Sao Tomé sobre Transparencia Internacional (las organizaciones que luchan contra la corrupción ligada a la extracción de petróleo). Ante todo ello CPDS se reafirma en su deber de seguir defender al pueblo y perseverar en su lucha pacífica por el establecimiento de una genuina democracia en Guinea Ecuatorial.
Mientras, los trabajos de la Cámara siguen sin organizarse bien: la duración de los períodos de sesiones es muy corto para un debate serio, tanto el gobierno como el propio parlamento incumplen las normas, los diputados del PDGE son incapaces de tener una actitud coherente con el fondo de sus pensamientos, el parlamento sigue sin poder controlar el destino de las ingentes riquezas que produce el país, mientras el pueblo sigue en la miseria; incluso han privado al pueblo la posibilidad de seguir los debates que se retransmitían por radio. Pero esto sí: se quiere acallar el único partido que se atreve a decir todo esto. ·
|