LA VERDAD
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Guinea Ecuatorial, marzo-agosto 2005, núm. 54    


LA VERDAD
Número 54, marzo-agosto 2005

NOTICIAS

Más de ochenta personas pierden la vida en un trágico accidente del ANTONOV-24 de EQUATAIR

Guinea Ecuatorial vivió una tragedia el día 16 del mes de julio, al precipitarse en las proximidades de Baney, el Antonov-24 de la compañía Equatair, a los pocos minutos de despegar del aeropuerto de Malabo. El siniestro se produce sobre las doce del mediodía. El avión llevaba a bordo más de ochenta personas, cuando su capacidad es de unos 45. La tragedia se veía venir, pues hacia el mes de marzo de este mismo año, se reveló un fallo de un aparato similar de la compañía Utage, del que parece que se le paró un motor cuando se disponía a aterrizar en el aeropuerto de Malabo.

El caso es que desde hace un tiempo brotan como setas en Guinea Ecuatorial, compañías aéreas, que utilizan fundamentalmente aparatos antonov, como el siniestrado y yakolev-40. Son aviones que se negocian con las compañías de las repúblicas resultantes de las desmembración del antiguo imperio soviético; los traen de Rusia, Ucrania, etc. Los traen a Guinea Ecuatorial, tierra de nadie, donde las compañías que con dichos aparatos se forman ni son miembros de alguna institución internacional dedicada a velar por la seguridad de los viajeros ( como la IATA), ni se sabe si sus pilotos tiene las licencias en vigor, ni tan siquiera a nivel nacional se les obliga a hacer las visiones y seguros de rigor para este tipo de actividad. Así con nula inversión y poca exigencia por parte de las autoridades los que a este tipo de negocios se dedican pueden hacer tranquilamente su agosto a costa de la seguridad de los viajeros.

La realidad es que a simple vista se veía que dichos aviones estaban destartalados. Y antes de este accidente hubo avisos: tiempo ha que un avión de EGA se quedó en el aeropuerto Léon Mba de Libreville. Algunos años que uno de AVIAGE se salió de la pista en el aeropuerto de bata cuando se disponía a despegar; y solo hace unos mece que fueron paralizados los aviones de Utage al desvelarse un problema cuando aterrizaba en el aeropuerto de Malabo.

A esta circunstancia del mal estado de los aparatos se juntaron otras dos para terminar de componer el trágico designio: la falta de autoridad, y el aumento de los pasajeros, al ser el inicio del período estival de vacaciones.

En efecto, si hubiera una autoridad que velara por la seguridad de los ciudadanos y máxime cuando un avión de Utage dio la alarma, es dicha autoridad la que debiera exigir que las compañías suscriban los seguros, hagan las revisiones y se afilien a los organismos internacionales que deben garantizar la seguridad de los pasajeros; pero en el caso de Guinea Ecuatorial ni tan siquiera la autoridad aeroportuaria puede velar simplemente por que al avión suban solamente la cantidad de pasajeros que pueden caber en él.

El hecho de que hubiera tanta gente en los aeropuertos de Malabo y Bata con imperiosa necesidad de viajar, también es responsabilidad del gobierno. Pues en un país como Guinea Ecuatorial, con el territorio, y con la cantidad de recursos que tiene el país, debía haber una compañía aérea pública (de estas que se llaman de bandera) seria, que en determinados casos como el de temporada alta, pudiera incluso establecer un puente aéreo. Y además debiera existir otro medio que pudiera complementar el aéreo. Debiera haber unos ferrys que conectaran regularmente las dos partes del país. La presión sobre los aviones de los pasajeros aumentó al llegar el período estival, con las vacaciones escolares y por el traslado del gobierno a Bata; y a falta de las otras alternativas que hemos apuntado, la necesidad de viajar desde una a otra parte del país, es tan imperiosa que los viajeros tienen que arriesgar su vida día a día.

Si se sabía, intuía que el estado de los aparatos de todas las compañías era malo, el aparato de Equatair estaba especialmente destartalado. Y lo sabían los socios de la empresa. Pues estaban en negociaciones con un empresario y piloto nigeriano que les proponía otro aparato en mejor estado. Dicho piloto estuvo varias semanas en Guinea intentando cerrar el acuerdo. Y algunos de los que hablaron con él comentan que predijo el accidente pocos días antes y que fue el primero que afirmó que se había caído. Habría comentado con algunos amigos guineanos sobre el estado del aparato, diciendo que al igual que todas las máquinas los aviones tenían una vida útil y llegaba un momento en que se colapsaban; y que esto podía pasar en tierra ( y se daría gracias a Dios) o se podía colapsar en vuelo. Comentó del peloteo de que estaba siendo objeto; y, cansado, se fue a Malabo después de una estancia en Bata, para continuar a su país. Habría enviado un regalo de recuero a alguna amiga suya, con la azafata de Equatair; pero cuando una hora después de que el avión saliera de Malabo y no había llegado a Bata, fue el primero que afirmó a su amiga de Bata que el avión había caído. La presencia de los socios nigerianos en la empresa intentando cerrar un acuerdo es lo que indujo a alguna gente a comentar en un primer momento que los pilotos eran nigerianos. El socio nigeriano, conocedor del estado del aparato no permitió que sus pilotos lo llevasen.

Ciertamente si los socios de Equatair estaban en negociaciones para cambiar el aparato, es imposible que ignorasen su pésimo estado. Pero no sólo permitieron que siguiera volando, sino que cargaron más de ochenta personas en un avión con capacidad para 45. Algunos pasajeros bajaron del avión cuando ya estaban dentro, al ver la forma abusiva en que lo estaban cargando. Y cuando bajaba alguno metían a otro. Evidentemente estaban los policías en la puerta del avión; pero sólo se fijaban en su sello estampado en los billetes, parece que este control sobre los ciudadanos, para ver quién viaja, es más importantes que velar porque el avión lleve el número de pasajeros que debe. El resto de la historia ya se conoce: a los pocos minutos de despegar, se produce la tragedia y el dolor alcanza a muchísimas familias, a todos lo guineanos: Se cae el avión y se incendia muriendo todos los ocupantes. No se da información a la primera, como si se pudiera ocultar la tragedia. Se localiza el avión: los cuerpos son irreconocibles, salvo los de unas tres personas.

Después del accidente se forma una comisión de crisis para gestionar la situación. En dicha comisión está el Ministro de Transportes, Correos, Telecomunicaciones y Tecnología, al que muchos señalan como uno de los socios de Equatair. Una comisión así sólo puede servir para eludir responsabilidades. Mes y medio después del accidente estamos sin saber las acusas oficiales del mismo (se quiere negar que hubiera sobrecarga), no se sabe nada si se va a indemnizar a los familiares de las víctimas, y evidentemente no parece que alguien haya tenido que responder por un accidente que tiene causantes fácilmente señalables.

En cambio, en uno de los discursos pronunciados por el presidente Obiang poco después, tuvo el poco decoro de culpar a los muertos, por haber tenido el atrevimiento de subir a un avión de estas características, olvidándose de que es precisamente él el que debía evitar que la gente subiera a un avión que le llevaba a la muerte, si con el dinero que da el petróleo se montara una compañía seria de aviones, se tuviera barcos en buen estado y funcionando, si tuviera un gobierno que exigiera las prescriptivas licencias y certificados de revisión de los aviones, o si al menos si la preocupación de sus policías en el aeropuerto no fuera tanto de apuntar a las gentes que viajan cuanto de velar por que los aviones estén en buen estado y viajen con el número de pasajeros adecuado.

Y su responsabilidad se hace mayor cuando mes y medio después del accidente, no exige responsabilidades a sus ministros, funcionarios y familiares, que por excesiva avidez de dinero pueden mandar a la muerte a más de 80 personas; y cuando no se dice nada de indemnizar a las víctimas.

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Al buque Djiloho se le paran los motores dos veces en su travesía de Malabo a Bata, y el avión de Air Guinea tiene que volver a tierra nada más despegar del aeropuerto de Malabo.

Desgraciadamente los guineoecuatorianos no ganan para sustos en sus viajes entre las dos partes del país. Pocas semanas después del accidente de aviación de la compañía Equatair, apareció en buque Djibloho, y en su primer viaje de Malabo a bata, se le pararon los motores dos veces en alta mar. Con este episodio parecería que dicho buque, del que se decía que estaba en revisión, decimos que parecería que se trajo sin haber pasado todas las revisiones, porque a lo mejor pensaron los que nos mal-gobiernan que con él se corría menos riesgo que con los aviones.

Después del accidente, se paralizaron todos los aviones Antonov-24 y Yak-40, y sólo quedaron volando uno que se alquila de Gabón, el de Air Guinea y el de Guinea Cargo, después de muchas gestiones.

Pero el sábado día 27 de Agosto el Boeing de Air Guinea Cargo tuvo que regresar a tierra poco después de despegar del aeropuerto de Malabo.

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