GUINEA ECUATORIAL, LA DICTADURA PREFERIDA DE BUSH
Peter Maass, Mother Jones, San Francisco (USA)
La revista francesa Le Courrier International publica en su número 759, del 19 a 25 de mayo de este año, un largo artículo aparecido en la revista norteamericana Mother Jones con el título "Guinea Ecuatorial, la dictadura preferida de Bush", que presentamos la primera parte en este número de La Verdad.
" El polvo rojo de la selva, deja su sitio a una carretera asfaltada. Estamos en los alrededores de Ebibeyín, donde las fiestas están a punto de comenzar. Unas mujeres cantan y se contonean con un ritmo irresistible, aunque las letras de sus canciones no son precisamente arrebatadoras. " Esperamos, señor presidente" cantan en fang, la lengua más hablada en Guinea Ecuatorial. "Estamos felices de verte, eres el presidente del pueblo". En la lejanía una nube de polvo anuncia la llegada del presidente Obiang Nguema Mbasogo.
El dirigente viene acompañado de 40 vehículos y lleva consigo una potencia de fuego suficiente para iniciar una guerra de pequeñas dimensiones. A la cabeza del cortejo van camiones del ejército con soldados vestidos de negros, una especies de ninjas africanos. Como el presidente no se fía del todo de su ejército, los jeeps colocados delante de su Lexus SUV transportan escoltas marroquíes. Muchos de ellos, situados en los estribos, fusil de asalto Heckler & Koch en bandolera, escrutan el horizonte. Obiang se ha trasladado tierra a dentro para celebrar el 36 Aniversario de la independencia de Guinea Ecuatorial. Los tres días de fiesta están salpicados de referencias de derrocamiento de Francisco Macías Nguema, el primer dictador del país. Macías Nguema, que hacía torturar y matar a sus oponentes en un campo de fútbol, fue depuesto y ejecutado en 1979, tras un golpe de estado dirigido por un alto jefe militar que era al mismo tiempo su sobrino, Teodoro Obiang Nguema.
Para "El Libertador", como Obiang gusta hacerse llamar, el momento álgido de esta fiesta de octubre es un desfile militar y civil sobre la más hermosa pista de asfalto de Ebibeyín. Un centenar de soldados abre la marcha al paso de la oca y, bajo la alternancia ecuatorial de sol y chaparrones de lluvia, podría decirse que delegaciones de todas las ciudades e instituciones del país, desfilan agitando banderas a la gloria del presidente y del partido en el poder, el PDGE.
El calor, los soldados y la selva, la orquesta que desafinaba me colocaron al borde del mareo. Vi después banderas americanas. Las llevaban una delegación de MOBIL G.E., filial de Exxon-Mobil. Tras ellas marchaban delegaciones encabezadas por pancartas de Halliburton, Chevron-Texaco y Marathon Oil.
Estos últimos años, Guinea Ecuatorial, pequeños país de 500.000 habitantes, se ha convertido en el tercer exportador del petróleo del África subsahariana, por detrás de Nigeria y Angola. Lo que dado en número de habitantes le convierte en el país más rico del continente africano. Sin embargo, una vez descontadas las sumas que van a parar en los bolsillos de la familia y amigos del presidente, Guinea Ecuatorial sigue estando entre los países más pobres. Si algunos tenderetes y bares más desastrados de Ebibeyín están decorados con pancartas de ExxonMobil, es también a causa del petróleo. Y las riquezas petroleras del país son la causa de que altos funcionarios de Washington, entre ellos el propio presidente Buhs, puedan reunirse con Obiang, aunque su régimen haya amenazado de muerte a un embajador de Estados Unidos (el periodista se refiere al que fue embajador de Estados Unidos en Guinea Ecuatorial, John Benett). Y si, sin que nadie rechiste Obiang sigue utilizando el Tesoro Público como si se tratara de su cuenta corriente, es también una vez más a causa del petróleo.
Guinea Ecuatorial aparece con frecuencia como una parodia con la cleptocracia petrolera como protagonista. Hoy, sin embargo, se muestra tal como es: en ejemplo muy real de cómo un dictador lleno de petróleo se enriquece, y enriquece a su familia, dejando hambriento a su pueblo. Las empresas norteamericanas le han facilitado las cosas. Tal como explican con detalles documentos del Senado y del ministerio de Finanzas norteamericanos. Riggs Bank ayudó a Obiang y familia a colocar millones de dólares en cuentas fuera de control alguno. Paralelamente, las compañías petroleas hacían pagos ocultos a su régimen, pagos que investiga en la actualidad la Securities and Exchange Comission (SEC, organismo de la administración norteamericana encargado de los mercados financieros) en el marco de la ley que persigue las prácticas de corrupción en el extranjero. Si los Estados Unidos se interesaran realmente por la defensa de los derechos humanos, Guinea Ecuatorial habría llamado nuestra atención mucho antes del boom petrolero de 1995.
Francisco Macías, que se hacía llamar Líder de Acero, Único Milagro de Guinea Ecuatorial, y, naturalmente, Presidente Vitalicio, era una mezcla de Amin Dada y Pol Pot. Mató, o envió al exilio a casi un tercio de la población de Guinea Ecuatorial diezmando en especial a una no muy numerosa clase instruida. Algunas de sus víctimas fueron crucificadas en la carretera que conduce al aeropuerto. Fue uno de los criminales más abominables del siglo XX, pero ninguna potencia extranjera, incluida la propia España, le prestó atención, y el régimen fascista no se preocupó por las violaciones de los derechos humanos en su antigua colonia. El golpe de Estado fue bien acogido, y su régimen está lejos de ser tan duro como lo fue el de su tío Macías. Lo que tampoco es ninguna proeza.
Reciente informe del Departamento de Estado norteamericano definen a Guinea Ecuatorial como una democracia, pero observan " que en la práctica el poder lo ejerce el presidente Obiang Nguema". En las últimas elecciones presidenciales fue reelegido con 97% de los votos, pero el escrutinio había estado " desvirtuado por numerosos fraudes e intimidaciones". "La corrupción es generalizada", indica uno de los informes; mientras, la redistribución de los ingresos del petróleo " se lleva a cabo sin la menor transparencia, pese a los reiterados llamamientos de las entidades financieras internacionales y de algunas personalidades".
Por último, " nada permite pensar que el maná petrolero vaya a beneficiar a la población".
Continúan las violaciones de los derechos humanos. Un asalariado de una de las empresas petroleras fue recientemente golpeado hasta perder el conocimiento por unos policías bajo el pretexto de que no había querido darles una propina. Si formas parte de la oposición, o incluso si solamente se sospecha que eres opositor, tu vida empieza a no valer mucho.
Para hacerme una idea más exacta de lo que significan "tortura y violación" en el contexto de Guinea Ecuatorial, consulté el libro "Tropical Gantster, de Robert Klitgaar, un economista que trabajó en Malabo a finales de los años 80. En su libro Klitgaar protesta por las torturas de que había sido objeto un colega guineano que fue conducido al palacio presidencial de Malabo, situado encima del puerto, con los ojos vendados y las manos atadas a la espalda. Le colgaron de los tobillos, "como un pez colgado por la cola", antes de hacerle caer en un barril lleno de agua jabonosa donde se le mantuvo hasta que estuvo a punto de ahogarse. Le sacaban, lo interrogaban y lo volvían a colgar y esto duró varias horas. Después aplicaron descargas eléctricas en los órganos genitales. Finalmente fue puesto en libertad.
John Bennet fue embajador de Estados Unidos en Guinea Ecuatorial entre 1991 y 1994 y el que no guardase silencio sobre estos abusos exasperaba a Obiang. Una noche recibió amenazas de muerte en la propia embajada. Me reuní recientemente con Bennet y me contó que se había encontrado con Obiang poco después del incidente, " me dijo que no podía creer que alguien hubiera podido amenazar al embajador de los Estados Unidos de América", relataba Bennet con humor. "Disimulaba muy mal". Poco después, en 1995, se cerró la embajada como gesto de protesta contra la corrupción y la violación de los derechos humanos. (Continuará)