SEMINARIO
LAS ORGANIZACIONES POLÍTICAS EN LAS TRANSFORMACIONES SOCIALES: LOS PARTIDOS SOCIALISTAS Y LAS TRANSICIONES HACIA LA DEMOCRACIA
(Bata, 26 y 27 de enero 2005)
Antes del comienzo de los trabajos del III Congreso de CPDS, y como ya pasara en el II Congreso, se celebró un seminario que organizó el partido con la colaboración de las fundaciones Pablo Iglesias del Partido Socialista Obrero Español, y Jean Jaurés del Partido socialista francés.
La celebración de seminarios por CPDS entra en el ámbito de la importancia que el partido da a la formación de sus directivos y militantes. Por razones de agenda no pudo estar un representante de la Fundación Jean Jaurés, pero sí estuvieron Ángeles APARICI y Elena FARACO de la Fundación Pablo Iglesias.
El seminario dio comienzo a las nueve y media de la mañana de día 26 de enero del año 2005 en los salones del Cine Okangon de Bata donde se iba a celebrar el Congreso. Después de la lectura del programa por el secretario de organización Amancio G. Nse Angüe, y de las palabras de los representantes de CPDS y de de la Fundación Pablo Iglesias, se iniciaron los trabajos del seminario, del que fue presentador Jesús Ela Abeme.
El primer ponente, Plácido Micó, habló sobre las Instituciones de un estado Democrático: Ya en el uso de la palabra, el ponente Micó explicó que las instituciones formaban parte inherente en la vida de cualquier sociedad. O sea, eran organismos que jugaban un papel en el ámbito de una nación, o dicho de otra manera, eran también órganos constitucionales como poder soberano de un Estado: los poderes del Estado, en una palabra. Pero la desgracia solía estar si se desviaba el significado real de las instituciones convirtiéndolas en conceptos al servicio de unos pocos (dictaduras). En derecho, eran órganos vinculantes aceptados por el conjunto de la sociedad y que regulaban los comportamientos de los miembros de aquélla. Las instituciones podían ser buenas o malas, pero en un principio se creaban para realizar actos buenos aunque no se podía perder de vista que podían dejar de estar al servicio de la sociedad. Se podían pervertir. Las instituciones eran en política los tres poderes del Estado: ejecutivo. Legislativo y judicial. También eran instituciones los partidos políticos, los sindicatos, ayuntamientos, etc, y tenían normas que regulaban su actuación, que también podían pervertirse si esas reglas no se respetaban. Los Estados no democráticos tenían instituciones que brillaban por su perversión al realizar prácticas dañinas: violación sistemática a los derechos humanos, torturas, adja-adja, etc.
No obstante, no siempre los Estados se han regulado como ahora. Existió el absolutismo en el que el monarca reunía los tres poderes del Estado. Como ocurre todavía en GE donde todavía no existe el Estado de Derecho. En los Estados de Derecho el poder reside en el pueblo que elige a sus representantes, quienes, a su vez, regulan las normas de convivencia de la sociedad. En las dictaduras, los gobernantes no tienen legitimidad, porque sin elecciones democráticas, libres y transparentes no se puede hablar de un Estado democrático. Las elecciones limpias son claves en un Estado de Derecho y los Derechos Humanos eran instituciones fundamentales para saber si se estaba en un Estado democrático. En otro apartado de su ponencia, Micó describió las funciones del poder ejecutivo, legislativo y judicial. Finalmente, el ponente destacó que los cambios se realizaban a través de la evolución de las personas que estaban al frente de las instituciones, haciéndolas funcionar correctamente. Eso sí, la participación en las instituciones en una dictadura resultaba arriesgada, pero aunque fuera contradictorio era necesario estar allí y luchar por hacerlas democráticas, sin caer, como solía ocurrir en terminar defendiendo lo que antes de se atacaba. Por supuesto que la participación antes señalada tenía sus límites y, de entre ellos, era acceder al gobierno porque la acción del ejecutivo era solidaria. En el parlamento no, porque desde éste se podía hacer una labor efectiva de denuncia, y ese posicionamiento se extendía al poder judicial.
Llegado el turno de los debates, se quiso saber sobre qué hacer en la situación actual de GE si los poderes del Estado ocupaban todos los ámbitos de la sociedad, contestando el ponente Plácido Micó que la lucha era la respuesta para minar ese poder acaparador. También se preguntó por el tema de la violación sistemática a los derechos humanos de parte de las autoridades periféricas y la impunidad con que los hacían, respondiendo Micó que la denuncia permanente era lo adecuado aunque el gobierno protegiera a los violadores de esos derechos, por la razón de que el poder se asentaba en la represión. Pero lo que no se podía hacer era guardar el silencio, de modo que el pueblo debía de ser consciente de su propio sufrimiento y trabajar, consecuentemente, por aislar socialmente a los que los maltrataban. Por otra parte, Micó destacó que el trabajo de CPDS en el parlamento se vería dentro de unos años, manifestando, además, que para comer en la cocina de Obiang como algunos se regocijaban, no hacía falta ser diputado sino que era la consecuencia del abandono de la lucha contra la opresión. Reconoció que el miedo formaba parte del ser humano, pero que el grado de éste no era igual en todos los seres humanos y, en este sentido, la confianza en los dirigentes era fundamental.
También era necesario, razonó Amancio G. Nse saber que uno sabía de lo que esperaba de las instituciones y éstas, a su vez, lo que debían ofrecer a la ciudadanía, pero los gobierno debían de hacer que las normas las conocieran los administrados y no publicarlas en la radio una sola vez, respondiendo el ponente Micó que las normas debían de ser publicadas por ley, y a través de los boletines oficiales, para que llegaran al conocimiento de los ciudadanos, porque, si no era así, difícilmente se podía exigir su acatamiento. Por otro lado, se debía de tener en cuenta que GE era una sociedad en crisis, como el resto de África, por lo que no se debía esperar que funcionaran bien sus instituciones al cien por ciento, pero ello no era óbice para que no se tuviera un compromiso por hacer que funcionaran. Sobre cómo defenderse de las instituciones opresoras, Micó alegó que la denuncia seguía siendo siempre el mejor remedio, porque los asesinatos no eran instituciones, sino prácticas delictivas y era el Estado quien las combatía y reprimía, pero la ciudadanía jugaba un papel importante denunciando esas conductas. Respecto de las relaciones internacionales, en muchas ocasiones, se realizaban por razones de intereses y también por causas justas. Las dictaduras se defendían entre sí y las relaciones entre países democráticos con regímenes autocráticos, se basaban en un alambicado sistema de intereses, al margen de que los países ya fueran democráticos o dictaduras eran soberanos. Además, presionaban a las dictaduras a través de la cooperación aportando espacios de libertad y de diálogo, pero lo que no se podía esperar era que las democracias dejaran de estar presentes en los países víctimas de dictaduras. Sin embargo, la mejor forma de acabar con las dictaduras era educar a la población y esperar ganar las elecciones por medio de las urnas. No había que cansarse, sino todo lo contrario. CPDS debía seguir dándose a conocer en todos los rincones de GE a pesar de las enormes dificultades que ponían las autoridades: era un trabajo de todos, incluidas las agrupaciones distritales y células locales.
En otro orden de ideas, Micó explicó que el rechazo al escaño obtenido en las legislativas del 99 se debió a una estrategia política diseñada por el partido, porque CPDS creyó que podría forzar al gobierno a repetir los citados comicios; habida cuenta de que la ausencia de CPDS y UP en el parlamento haría que éste fuera monocolor. También el régimen quería que nuestra formación política entrara en el ejecutivo y CPDS puso unas condiciones que Obiang no aceptó, pero sí logró comprar a dos diputados de UP para que entraran en el parlamento. Además, la no aceptación tampoco significó que mejorara el proceso de democratización. Ahora, el régimen había recurrido a una coalición con partidos políticos paniaguados y les ha regalado escaños, porque creían que CPDS volvería a rechazar los suyos. No ha sido así esta vez en contra de lo que esperaba y deseaba la dictadura, y CPDS estaba allí en disposición de presionar y obtener información, y a nivel internacional nos habíamos hecho conocer aún más por esa presencia en el hemiciclo guineano, con independencia de que el partido recibía mensualmente medios económicos por encima de los 500.000 f.cfa.
La segunda sesión del seminario comenzó con el tema de la "Democracia y los Derechos Humanos por el compañero Ángel Obama Obiang en la tarde del mismo día. Y dio inicio a la ponencia definiendo la democracia como el poder del pueblo, que a través de unas elecciones designaba a quienes debían ser sus administradores. No obstante, aclaró que no siempre había sido así, porque durante el transcurso de los tiempos esta forma de gobierno había sido sustituida por regímenes que no contaban con el pueblo, pero que afortunadamente se había recuperado en la mayor parte de los países más avanzados el espíritu de contar con la población en la toma de las decisiones, en algunos lugares con mayor fortuna que en otros. "Está allí el que yo quiero que esté", y en este sentido, el respeto a las normas de convivencia era fundamental. Desgraciadamente, GE no formaba parte de este grupo países privilegiados. En el turno de ruegos preguntas, se preguntó al ponente sobre cómo se podía hacer democracia en África si los jefes de Estado del continente no hablaban de la resolución de conflictos o de elecciones democráticas, respondiendo Ángel Obama que legitimidad y legalidad eran conceptos diferentes, porque los gobiernos que surgían de elecciones fraudulentas eran legales pero carecían de la legitimidad que daba el pueblo y, por eso, eran dictaduras. No obstante, ello no significaba que no fueran reconocidos por las democracias que solían hablar en voz alta sobre las irregularidades habidas, pero aún así no por eso dejaban de mantener relaciones con esos países autocráticos. El pueblo mismo influía mucho en que hubiera democracias si salía a la calle y manifestaba su disgusto a través de manifestaciones multitudinarias, por lo que había que tener muy en cuenta que los países de allende nuestras fronteras nunca vendrán a arreglar nuestros problemas. En resumen, el pueblo tenía la última palabra para decir basta ya, y las manifestaciones debían ser una expresión espontánea pero había que perder el miedo. Sin embargo, los sucesivos fraudes electorales habidos, y por haber en GE, no podían hacer que nuestra actuación dejara de ser democrática. El remedio adecuado siempre era la denuncia porque servía para señalar con el dedo a los dictadores, pero como demócratas no podíamos optar por el enfrentamiento armado. Por otra parte, democracia y liderazgo eran términos compatibles que en democracia significaban la capacidad de una persona para encabezar un partido político o país con el apoyo real y voluntario de la ciudadanía. En dictadura no. Se obligaba. CPDS tenía todavía una corta andadura política, pero sus proyectos tenían previstos un largo caminar. Pero nuestras masas no eran conscientes todavía de lo que eran sus propias libertades, y de allí la necesidad de la celebración de seminarios. El pueblo debía de luchar por recuperar el poder confiscado por el actual régimen, porque nuestro futuro era prometedor si luchábamos.
Por último, el ponente destacó que las manifestaciones eran consecuencia del hastío de una sociedad por unas determinadas situaciones que no se arreglaban, y, en este sentido, había que acabar con la concepción de que la política era asunto sólo de los dirigentes políticos. Sobre los Consejos de Poblados y Comunidades de Vecinos, Ángel Obama manifestó que eran la base del poder de la dictadura de Obiang, y, al respecto, aclaró que la democracia se sustentaba en la separación de poderes y que eso no ocurría en GE. Obiang lo era todo.
El siguiente tema del seminario se basó en "Los partidos socialistas y las transformaciones democráticas. La ponente fue Ángeles Aparici, de la Fundación Pablo Iglesias, que trató sobre la transición política en España que, señaló, tuvo menos adherentes que los que gozaba CPDS en GE, porque casi todo el partido socialista español se encontraba en el exilio y, por ello, los congresos se celebraban en Francia. Destacó, igualmente, que las actitudes de los socialistas españoles eran moderadas y en el congreso de Suresnes (Francia) salió una directiva de gente del interior del país que se hizo conocer a través de ruedas de prensa. Durante la transición estaban también los comunistas que crearon la Junta Democrática en la que apenas se hablaba de democracia. El PSOE, a su vez, ideó la Plataforma Democrática que con el tiempo se fusionó con la de los comunistas convirtiéndose en la Platajunta. El PSOE eligió el modelo democrático y el líder que tuvieron, Felipe González, lo cuidaron mucho aunque no significara que no hubiera discrepancias. Y se le cuidó para que no se diera a la sociedad española la sensación de un partido con voces discordantes. Se discutía mucho en el seno del partido, pero había una sola voz en el exterior. Se consiguieron grandes logros y, por eso, cada cuatro años había elecciones generales democráticas, no como en GE. Aconsejó conquistar espacios de libertad entrando en las instituciones, porque los pueblos ganaban su independencia cuando había voluntad de hacerlo. Así, los españoles se ofrecieron una Constitución para todos incluyendo a quienes estaban en el bando de los opresores y renunciaron a la venganza. Por eso, en 1979 se conquistaron los ayuntamientos y en el 82 se ganó el gobierno de la nación, lo que significó un giro de 180º para España.
En el capítulo de los debates, la ponente dijo que todos los dictadores no eran iguales, aunque todos sembraban odio. No obstante, la respuesta estaba en la voluntad de querer cambiar las cosas y CPDS estaba en disposición de poder hacerlo. El liderazgo, aclaró, no lo daba la formación académica, aunque ayudaba, y sí una serie de cualidades innatas que poseían determinadas personas. En España había instituciones y en GE no; en España estuvieron al servicio de Franco, pero los funcionarios eran de carrera por lo que había Estado. La dictadura española se sustentaba en una clase capitalista que tuvo que cambiar al morir el sátrapa. En una palabra, hubo gente de dentro que se dio cuenta que la dictadura no servía para nada y había que acabar con ella. En España se hizo una transición política pactada por intereses de las grandes economías occidentales, y hoy en día las dictaduras son detestadas por todo el mundo. Por inútiles.
En la Mesa Redonda del día 27, y último del seminario, la presentación corrió a cargo de Elena Faraco, de la Fundación Pablo Iglesias, y la ponente de nuevo fue Ángeles Aparici. La Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS) era el país que dirigía los destinos de todos los de la Europa del Este sometiéndolos a una férrea dictadura. Todas las transiciones no fueron iguales, pero lo fundamental estaba en la lucha interior por conseguir la democracia. Así en estos países se supo ver que no tenía que haber vencedores o vencidos y por eso se procuró que todo el mundo tuviera cabida en la nueva situación, y Hungría fue el país modelo de esa transición.
En España se hicieron los Pactos de la Moncloa, pero en la Europa del Este la economía estatalizada se tuvo que convertir en una de mercado. Hungría, Polonia y otros países supieron adaptarse rápidamente, no así en Rusia que ocurrió lo contrario, porque se formaron mafias que se quedaron con los dineros de las empresas privatizadas.
Recalcó la ponente que no se debía de esperar que la resolución de los problemas viniera de fuera, porque lo fundamental era la lucha desde dentro sin menospreciar la ayuda internacional.
En América Latina los procesos se produjeron de modo diferente. En Centroamérica hubo guerras civiles que, como en Cuba, acabaron en otras dictaduras. Hubo también conversaciones de paz en las que se consiguieron acuerdos, pero todavía subsistían problemas de difícil solución. El Salvador, Guatemala, Nicaragua y otros siguen teniendo problemas y todavía había mucha violencia, corrupción y miseria.
En los momentos actuales las dictaduras están mal vistas, pero sus caídas suelen traer consigo muchas convulsiones. Hubo en América Latina dictaduras especialmente feroces (Plan Cóndor) que cayeron sin guerras. España ayudó en lo que pudo porque no podía hacer más. En Chile, los ciudadanos aprovecharon el referendo que promovió la propia dictadura para decir no a la legitimación de ésta. Así, los partidos de izquierdas y de derechas democráticos hicieron un pacto para ganar en las elecciones y gobernar luego turnándose. Lo consiguieron e hicieron de Chile una verdadera democracia. En Argentina y Paraguay todavía no se había realizado una transición. Sin embargo, en Uruguay se acababa de hacer un Frente Amplio que ha llegado al poder. No obstante, todas las dictaduras no eran iguales por lo que tampoco la solución a sus problemas tampoco podían ser idénticas.
"Las Transiciones en Portugal y Grecia", a cargo de Fernando Ledesma, se singularizaron porque en Portugal la revolución fue hecha por los militares y gozaron del apoyo del pueblo (La Revolución de los Claveles). En Grecia, en el mismo año de 1974, se produjo una revolución que acabó con la dictadura de los coroneles.
Sin embargo, las transiciones eran un éxito cuando no había violencia y en aquellos dos países no la hubo y de allí los resultados positivos. Otra arma eficaz era la posición de la sociedad civil: no tenía que haber ni vencedores ni vencidos. Había que utilizar, además, el consenso para superar las diferencias étnicas y tribales y estar, por supuesto, preparados para asumir las responsabilidades de un cambio democrático. Consecuentemente, había que trabajar por un proyecto libre de violencias en la medida que todos aceptaran el cambio político, con la celebración de elecciones libres y transparentes. En la Alemania de Este las organizaciones religiosas fueron un factor importante para la transición a la democracia; en Polonia y Rumania; los sindicatos y (CONTINUARÁ)