LA VERDAD
Órgano informativo de Convergencia para la Democracia Social
Guinea Ecuatorial, diciembre 2004, núm. 52    


LA VERDAD
Número 52, diciembre 2004

NOTICIAS

Réplica al informe del Gobierno sobre las cuentas del banco Riggs

LAS CUENTAS DEL GRAN CAPITÁN

Cuenta la historia que en España existió un militar que en tiempos de los Reyes Católicos adquirió un gran renombre en las guerras contra los moriscos y que por ello los monarcas españoles le confiaron una expedición punitiva a Italia donde se apoderó de Tarento, y además de conseguir las victorias de Ceriñola y Garellano contra los franceses, aseguró la posesión del reino de Nápoles del que fue nombrado gobernador. Pero no tardaron los Reyes Católicos en cesarle de dicho cargo por corrupción y despilfarro y, consecuentemente, le pidieron que rindiera cuentas de su gestión, a lo que, según la leyenda, contestó el caudillo militar presentando unas cuentas exorbitantes y absurdas. Por eso, en el castellano se hacen frecuentes alusiones a las "Cuentas del Gran Capitán ", para designar cualquier relación de gastos que parece exagerada y caprichosa. El militar en cuestión se llamaba Don Gonzalo Fernández de Córdoba.

Hacemos esa breve incursión en la historia de España porque, como está demostrado, los comportamientos de los seres humanos se asemejan en gran manera aún cuando no exista relación de espacio y tiempo o raza. El Gran Capitán realizó sus hazañas bélicas entre los siglos XV y XVI y en Europa las cuentas que aquí vamos a fiscalizar se han hecho a comienzos del XXI en África

En el número 51 de nuestra revista correspondiente a los meses de agosto y septiembre, hicimos público un resumen del informe del Subcomité del Senado de los Estados Unidos sobre la corrupción y el blanqueo de dinero en su relación con el banco Riggs y las cuentas del gobierno de la República de Guinea Ecuatorial. Fue un trabajo exhaustivo que mereció el aplauso de nuestros lectores, porque en él no había añadidos de la editorial a excepción de los necesarios artículos de opinión sobre cómo se gastaban los cuantiosos ingresos procedentes del petróleo, y qué destinos tenían estos dineros que supuestamente eran los de todos los guineoecuatorianos.

El gobierno, en buena lógica, se ha movido y ha hecho su contrainforme con la argumentación introductiva de que el informe del senado norteamericano tenía "la clara intencionalidad de denigrar la imagen del país y de sus dirigentes, por lo que por la inexactitud y extrapolación de los hechos que aparecen en el informe, y por la confusión que el mismo ha creado en la opinión pública, el gobierno ha reaccionado para aportar elementos objetivos de juicio en aras al esclarecimiento de los hechos que se publicaban en el informe". Por eso, en las consideraciones preliminares del informe, el gobierno de Guinea Ecuatorial aduce que la Ley Fundamental de nuestro país, en su artículo 29, consagra la economía de libre mercado que garantiza la libertad económica y la iniciativa privada, que, a su vez, es un derivado de la libertad. Consecuentemente, todos los guineoecuatorianos, presidente de la república incluido, pueden dedicarse al comercio porque la constitución de nuestro país lo permite así como las demás leyes que de ella emanan, aunque con la especificidad derivada del decreto número 1/de fecha 5 de febrero de ese año, sobre la Ética y Dignidad en el Ejercicio de la Función Pública (art.12), que establece los controles para asegurarse que no surja conflicto alguno entre un cargo público y sus actividades privadas, y así las autoridades pueden promover la creación de empresas dirigidas por terceras personas aunque tienen la prohibición de la gerencia personal y directa de éstas. Además, los naturales de este país, y entre ellos el presidente de la república, dice el contrainforme, pueden aprovechar las oportunidades de nuestra generosa madre naturaleza para ser propietarios de fincas rústicas, con independencia de que antes del descubrimiento del petróleo el presidente Obiang era ya dueño de fincas urbanas, como por ejemplo el complejo Abayak.

Luego se extienden en consideraciones jurídico-legales como el tema de la soberanía de los estados que es el principio constitucional del derecho internacional, que permite que cada nación se dote de su propio ordenamiento jurídico. A tenor de ese fundamento, el Gobierno de Guinea Ecuatorial entiende que el Subcomité del Senado de los Estados Unidos había extralimitado el ámbito de su investigación en las operaciones del Riggs, al no tener en cuenta el derecho nacional a la hora de juzgar el comportamiento del Estado guineoecuatoriano, sus dirigentes y ciudadanos en sus relaciones con la citada entidad bancaria; queriendo dejar claro que los fondos que el Estado de Guinea Ecuatorial tenía en el Riggs de ningún modo eran producto de blanqueo de dinero ni de corrupción, sino fruto de los ingresos efectuados por empresas americanas que operan en el sector petrolífero del país. Es más, la elección del Riggs fue a recomendación de las propias instituciones oficiales de los Estados Unidos por su tradición de trabajar con la práctica totalidad de los países africanos, latinoamericanos, europeos y asiáticos, además de por su reconocida solvencia y seriedad.

El contrainforme aborda también el tema de las transferencias del Riggs a las cuentas de Kalunga CO.SA y Apexside Trading Ltd. En relación a ambas sociedades, dice que de ninguna manera eran propiedad del presidente Obiang porque la realidad estaba en que eran empresas de aprovisionamiento, ya que la primera suministra material especial a la República de Guinea Ecuatorial en el "ejercicio de las competencias que le son reservadas al Estado", y la segunda provee de vehículos oficiales al gobierno de GE. La explicación que hace el contrainforme de la sociedad Otong es que el mero hecho de haber sido creada en las Islas Bahamas no puede considerarse ficticia por estar fuera del control de las autoridades federales norteamericanas, amén de que no se demuestra que los fondos del Estado guineano hayan estado alimentando las cuentas de dicha empresa. Otro dato al que responde el contrainforme es la argumentación del Fondo Monetario Internacional de que el presidente Obiang hubiera recibido 96 millones de dólares procedentes de los ingresos del petróleo, y lo consideran como una predisposición a dañar la imagen de Obiang. El gobierno de GE estaría dispuesto a buscar un encuentro con el FMI y el Subcomité de Investigaciones del Senado para esclarecer el asunto.

En resumen, nada de lo que reflejan las ciento doce páginas del Informe del Subcomité de Investigaciones del Senado americano es verdad. Todo se cifraba en dañar la imagen del presidente de la república de GE, su gobierno y sus instituciones democráticas. De allí que los autores del contrainforme se extiendan en el apartado político de nuestro país, informando que entre los años 1991 y 1992 (la realidad es que fue entre el 92 y el 93) el gobierno reconoció 12 partidos (fueron 13), y que desde el tiempo que media entre las citadas fechas y el 2004, el gobierno y estas formaciones políticas han celebrado numerosas mesas redondas que han concluido con la firma del Pacto Nacional y otros de naturaleza similar, además de que las elecciones han contado siempre con la presencia de observadores nacionales e internacionales, a invitación siempre del gobierno. Enumeran todas las elecciones que se han celebrado desde 1993 hasta las últimas de abril de 2004. Pero lo que no se esperaba es que nueve años después, nueve, los autores del contrainforme reconozcan que en las elecciones municipales del 17 de septiembre de 1995 la vencedora de las mismas fuera la coalición electoral POC. Aseguran con absoluto descaro e impunidad que la POC ganó 18 de los 26 municipios existentes. Dicho de otra manera, el gobierno de Guinea Ecuatorial reconoce que robó descaradamente a la Plataforma de Oposición Conjunta (POC) nueve de los dieciocho ayuntamientos que ahora reconocen que había ganado. Como se recordará la Junta Electoral Nacional adjudicó a la POC sólo nueve ayuntamientos, y de entre ellos, el de la capital de GE, Malabo. Lo han ido a reconocer en el extranjero a través del contrainforme que han tenido que elaborar para contrarrestar el efecto demoledor del informe del senado americano. Recomendamos que los que tengan vida tendrán, en su día, la fortuna de escuchar de este gobierno que aceptan que también robaron otras elecciones y sabremos, asimismo, el destino de los dineros del petróleo. Sin embargo, las explicaciones miradas en cualquier sentido no arrojan ninguna luz sobre el uso y destino de los citados dineros y que sí, por el contrario, indican que algo huele mal en Guinea Ecuatorial. Se ha hecho de prisa y corriendo más para salir al paso de los rumores y acallar a las lenguas que empiezan a desatarse, que para justificar de verdad el verdadero paradero de las rentas de la explotación del petróleo. La Réplica del Pueblo de Guinea Ecuatorial y del Gobierno, así se titula el documento, al informe del Subcomité permanente de Investigaciones del Senado de los Estados Unidos sobre el Riggs Bank, tiene tres anexos. El primero se llama Contrato y consta de cinco páginas fotocopiadas en las que se pretende reflejar que un lobby iba a trabajar a favor de Severo Moto para promocionar su imagen ante círculos gubernamentales americanos y medios de comunicación de este país. El contrato tenía una validez de cinco meses (15/10/02-15/03/03) pudiendo ser renovado con el consentimiento de las partes, y la persona encargada de la gestión era Victoria Anne Butler que cobraría 40.000$ USA. La firma del contrato se llevó a cabo en Washington el día 15 de octubre de 2002. El segundo anexo se titula "Algunas Inversiones en Infraestructuras (1999-2004)" y contiene unos cuadros gráficos donde se reflejan los nombres de las empresas realizadoras de las obras, el nombre del proyecto, lugar y los montos de los gastos de las obras de infraestructuras. La cifra del total de la inversión es mareante: 765.031.827.675 millones de F.CFA. El tercer anexo refleja el detalle de la "Inversión del Gobierno en el Sector de la Educación (2001-2004)" y en él se describen las nuevas obras de construcción de centros educativos, reparaciones y cuantificación de la población escolar beneficiaria. Asimismo, se hace constar la denominación del proyecto, emplazamiento, costo del proyecto en nuestros francos, el número de aulas, etc. El total de la inversión a escala nacional alcanza la fabulosa cifra de 814.454.155 millones de F.CFA. Además, el contrainforme asegura que la inversión total del gobierno en equipamiento de centros educativos con pupitres, mesas de maestro con sillas, pizarras y cuadros murales asciende a la increíble suma de 365.873.000 F.CFA. Sin embargo, se ve a diario cómo acuden los niños a las escuelas de nuestro país con sus banquillos a cuestas para poder sentarse.

De igual manera se consigna también la inversión realizada en el proyecto de reforma del currículo de la enseñanza primaria, edición de libros de texto de los alumnos y manuales para el profesor correspondiente al año 2001 que se cifra en 887.448.000 F.CFA. El total general de las inversiones realizadas por el gobierno en el sector educativo correspondiente al periodo 2001-2004 asciende a ¡ 6.791.629.350 millones de F.CFA! Por último aparece el anexo cuarto que contiene "Imágenes de Algunas Inversiones". Por lo tanto, sumadas las cantidades correspondientes a las inversiones en infraestructuras y las derivadas en el campo de la educación, nos encontramos que el gobierno se ha gastado, asómbrense, SETECIENTOS SETENTA Y UN MIL OCHOCIENTOS VEINTITRÉS MILLONES CUATRO CINCUENTA Y SIETE VEINTICINCO MILLONES DE FRANCOS CFA (771. 823.457.025). Ni que decir tiene que estas macrocifras le dejan a cualquiera con la boca abierta, si fuera verdad que se han invertido tales cantidades. Dicen que el contrainformes la réplica del pueblo de Guinea Ecuatorial y su gobierno al informe del Subcomité de investigaciones del Senado americano, pero resulta que el pueblo afectado es el que más interés tiene en querer saber a dónde van los dineros del petróleo, porque ni lo sienten ni lo ven, ¿a qué pueblo, pues, se refieren?

En otro orden de ideas, el hecho del contrainforme en sí no tendría mayor importancia, cualquier gobierno tiene todo el derecho del mundo a limpiar su imagen, y el gobierno de

Guinea Ecuatorial tiene la suya muy deteriorada por cierto, pero habida cuenta de que se trata de conocer el uso, y no abuso, del dinero procedente de las regalías del petróleo, la lectura detenida del trabajo del equipo de gobierno encargado de hacerlo llegar a la comunidad nacional e internacional produce a cualquier persona bienintencionada, o no, una profunda vergüenza. Vergüenza, porque el contrainforme afirma que el presidente de la república de Guinea Ecuatorial tiene el derecho como cualquier ciudadano a realizar negocios, además de que antes de la llegada del boom petrolífero aquél ya tenía sus bienes. Tan cierto es lo primero, a tenor de las leyes del país, como lo segundo, pero no se nos puede escapar la reflexión de que un jefe de estado no es un ciudadano cualquiera, habida cuenta del efecto influyente y decisivo de su cargo. ¿Sabrán los redactores del contrainforme lo que significa tráfico de influencias? Dice un aforismo que "la mujer del César además de serlo tiene que aparentarlo", y ese refrán va dedicado a los gobernantes de todos los tiempos. De allí que el presidente de Guinea Ecuatorial no debe ser un hombre de negocios, y precisamente para que no se le pueda sospechar de aprovecharse de la importancia de su cargo. Debe estar libre de toda sospecha como la mujer del César, aún cuando las leyes del país le permitan poder hacer negocios como ciudadano guineoecuatoriano que es. Ya los hará cuando deje de ser presidente de Guinea Ecuatorial. El contrainforme, como cualquier trabajo que se hace sin convicción, luego de su lectura, actúa como un elemento acusador a lo que se trata de limpiar. Induce más a la creencia de que algo huele a podrido, que hay trampas en algún sitio. Por eso no convence a nadie y las fotos en color que lo acompañan lo ponen de rodillas. Muchas de las fotos son un auténtico camelo. Es cierto que hay en marcha algunas obras de infraestructuras, y otras que se han hecho, pero no es menos cierto también que muchas de las empresas que las han realizado son ficticias. Numerosas escuelas que se han construido en el país, así como los múltiples arreglos y pintados a edificios coloniales (sede del gobierno provincial de Centro Sur, por ejemplo) y campamentos militares ya existentes, son auténticas chapuzas que han realizado empresas fantasmas de influyentes personajes del régimen. Cogen el dinero, se buscan un par de albañiles y aquí paz y después gloria, porque terminados los contratos, las empresas se hibernan hasta que surge una nueva bicoca. Así de sencillo. También se trata de mezclar lo público y lo privado. En las fotos que acompañan el contrainforme aparece el edificio Abayak de Bata y los que se están construyendo frente al hotel Ureka de Malabo. No son inversiones públicas en el bien entendido de la palabra, aunque en otros aspectos se ha pretendido dar gato por liebre convirtiendo construcciones hechas antes del descubrimiento del petróleo, y, por tanto, con financiación diferente como obras de ahora.

En resumen, el libreto es bonito en su aspecto externo porque está impreso en papel couché (papel satinado de lujo) y los que lo han realizado no se han calentado mucho la cabeza (son dieciocho páginas de literatura justificativa), porque tampoco hacía falta.

El contrainforme es un trágala y poco importa que se lo crean la gente o no, ya que se trata de pintar unas cuentas exorbitantes con la finalidad de distraer, o dicho de otra manera, los números que reflejan las astronómicas cifras de inversiones no se traducen en hechos demostrables, porque se vería si así fuera, y aquí aparece lo dicho al comienzo del artículo. Las cuentas del Gran Capitán.

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