LA VERDAD
Órgano informativo de Convergencia para la Democracia Social
Guinea Ecuatorial, agosto-septiembre 2004, núm. 51    


LA VERDAD
Número 51, agosto-sep 2004

OPINIÓN

La matriculación escolar, un negocio; la obtención de un pasaporte, un calvario:
¿Dónde vas Guinea Ecuatorial?

Desde hace años los guineoecuatorianos no ganan para disgustos y algunos de tal naturaleza, por lo inicuos, que con toda seguridad cabría asegurar que los mandamases de Guinea Ecuatorial odian a sus conciudadanos. Porque, en efecto, la matriculación escolar se ha convertido en un negocio floreciente para los avispados de turno que, sin encomendarse a Dios o al diablo (aunque creemos que sí lo han hecho a éste último), han elevado las tasas de inscripción de los alumnos en los institutos y demás centros educativos del Estado a unos precios prohibitivos para los sufridos padres que, con toda razón, se están preguntando qué es lo que han hecho para merecerse semejante maltrato.

Es un clamor en la calle que para matricularse en este año escolar en el Instituto Rey Malabo de nuestra ciudad, es inexcusable primero comprarse el uniforme escolar a alguien, o a algunos, con responsabilidades en el centro, cuyo/s nombre se sabrá/n pronto, que ha tenido la ocurrencia feliz (para sus bolsillos) de poner como premisa este requisito, so pena de no inscribir al infeliz alumno que no tenga el dinero para comprarse el uniforme. En una palabra, primero el dinero y luego, si se tercia, la matrícula; o lo que es lo mismo, los estudios de los alumnos importan un rábano, porque lo que priva es construirse una casita y a vivir que son dos días.

Otro caso que clama al cielo son, ahora, los nuevos requisitos que la Dirección General de Seguridad exige a los ciudadanos, mejor súbditos, de este país para la tenencia de un pasaporte ordinario: la partida de bautismo y los certificados de nacimiento y de buena conducta del presidente del consejo de vecinos. Todos estos documentos cuestan su buen dinero y algunos, como la partida de bautismo para, por ejemplo, un nacido en los años cuarenta o cincuenta y en el poblado de Abumyen, resulta un auténtico calvario. ¿Qué ha ocurrido para que se pase del modo anterior, sencillo, al de ahora, que es casi como poner "un no me vengáis más con solicitudes de obtención de pasaportes"en las oficinas de la Dirección General de Seguridad? Pero lo más seguro es que esta nueva normativa, injusta a todas luces por obstructiva, la saltarán a la torera los privilegiados de toda la vida, porque, éstos, tienen siempre el recurso fácil de ser hermanos, primos, cuñados o concuñados de alguien bien situado en las alturas que como "sésamo" abre todas las puertas. Los otros, nosotros, el llanto y crujir de dientes. Y amén.

Y, en el supuesto, que se hubieran detectado irregularidades en la expedición de los pasaportes, ¿por qué tienen que ser siempre los guineoecuatorianos los que pagan el pato de la mala gestión de funcionarios venales y corruptos?

Sin embargo, tanto lo uno como lo otro, viene a significar, por otra parte, que la administración de los bienes y las instituciones del Estado de Guinea Ecuatorial son una auténtica bicoca para los funcionarios encargados de, supuestamente, estar al servicio de la ciudadanía y que ésta, la ciudadanía, para lo que se ve, es una alfombrilla que se usa para limpiarse los pies cuando se quiere y para cuando hace falta. Nada más.

Arriba