OPINIÓN
EL PRESIDENTE OBIANG SE OFRECE UN SUNTUOSO AVIÓN BOEING 737
Es evidente que en Guinea Ecuatorial han llegado las vacas gordas para algunos de nuestros conciudadanos, y el muestrario de este período de bienestar se hace ver con la exhibición ostentosa de bienes suntuosos lejos del alcance de los comunes mortales. El general-presidente Obiang, a imagen y semejanza de otros sátrapas de su género, gusta ahora de enseñar al mundo su capacidad de hacer suyos los signos de riqueza de los grandes multimillonarios que suponen, por ejemplo, ser propietario de aviones decorados por diseñadores de moda y con autonomía suficiente como para hacer Malabo-Washington sin escalas. Obiang ya tiene un nuevo juguete lujoso para hacer salir los dientes de envidia a colegas como Omar Bongo que, en tiempos no muy lejanos, solían prestarle sus aviones personales para sus desplazamientos a África, o al mismísimo rey Juan Carlos I que, a su vez, le enviaba los aviones de la subsecretaría de la aviación civil española cuando viajaba a Europa a comienzos de los años ochenta. No se había descubierto todavía el maná del oro negro, y lo que va del ayer a hoy está en que el presidente guineoecuatoriano en lugar de recordar los tiempos de las vacas flacas, prefiere, ahora, despilfarrar lo que dentro de años hará falta al pueblo de Guinea Ecuatorial. Obiang, en otras palabras, ha elegido el ejemplo de la cigarra que en verano malgasta los víveres que en invierno le hacen falta, al contrario de la hormiga que ahorra todo lo que puede para tiempos duros que, nunca hay que olvidarlo, siempre llegan. Es cuestión de ciclos, como el día y la noche.
Sin embargo, sobre el buen uso de los abundantes ingresos económicos de que goza en la actualidad el Estado de Guinea Ecuatorial, habría que significar que la adquisición de lujosos aviones para uso estrictamente particular no se puede traducir como ejemplo a imitar. Se ha visto en los últimos días la presentación en RTVGE de un lujoso Boeing 737 que se dice que ha costado la nada despreciable cantidad de 48 millones de dólares americanos que, si se suman a los gastos derivados de la decoración a gusto del usuario del avión: habitación con cama y baño, cocina, despacho y otras frivolidades dignas de millonarios, nos podemos encontrar conque la cifra adelantada al público es inferior.
Además, el ciudadano de a pie puede y debe preguntar sobre qué beneficios aporta al país la tenencia de un avión de estas características, si, todavía, y por mucho tiempo, el estado guineoecuatoriano carece de las cosas más elementales para los ciudadanos como son, el agua y la luz, viviendas sociales, colegios dignos para nuestros hijos, mercados dignos de tal nombre y hospitales por citar solo un muestrario.
Por otro lado, cabe preguntarse también si el uso del nuevo avión por el presidente Obiang hará que el pueblo de Guinea Ecuatorial obtenga la consideración ante la comunidad internacional de país más desarrollado, con independencia de que el ciudadano no disfrutará nunca de aquél, tal y como se vio con el anterior, el Falcon, a pesar de que eufemísticamente se bautizó con el nombre de "avión del pueblo". ¿A quiénes quieren engañar?
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EL EJÉRCITO DE OBIANG
La celebración del XXV aniversario del llamado Golpe de Libertad ha supuesto la entronización del general-presidente Obiang al rango militar de capitán general de todos los ejércitos de Guinea Ecuatorial, o sea, generalísimo de los ejército de tierra, mar y aire como aquel general gallego de infausta memoria para los españoles. Y de este sancta sanctórum no lo desciende ya nadie, es lo más alto de lo alto de su carrera, como no sea en paracaídas como muy se encargó de afirmarlo el mismo que se autoascendía.
Sin embargo, para que la fiesta fuera completa había que incluir en los ascensos a los hermanos, primos, cuñados, amigos y parientes de todo género, por lo que los ascensos se multiplicaron hasta el infinito de tal suerte que una ceremonia que suele ser el reconocimiento a unos méritos bien ganados se convirtió en un esperpento.
Un ejército que no supera los cinco mil efectivos cuenta ya con, además de un capitán general, dos tenientes generales, cuatro generales de división, un vicealmirante, cuatro contralmirantes ( no se tiene un solo barco de guerra), doce generales de brigada, y de entre ellos dos de aviación; se pierde la cuenta de capitanes de navío, coroneles y tenientes coroneles y así hasta decir basta.
Por si fuera poco el desmadre, un distrito (con la exclusión de algunas tribus ahora ya malditas), un solo pueblo y una sola familia tiene la mayor concentración de oficiales generales y coroneles como no hay en ningún ejército del mundo; no obstante, y como todo el mundo sabe, Guinea Ecuatorial es un país que consta de dos regiones claramente definidas: una continental y otra insular con sus correspondientes provincias y distritos. Pero viendo la composición del ejército y los ascensos que acaban de realizarse, cualquier ciudadano guineoecuatoriano se da perfecta cuenta de que los cuerpos armados de Guinea Ecuatorial son poco representativos de la realidad étnica y geográfica de nuestra nación. Porque, ¿se han fijado en el detalle de que ninguno solo de los generales y coroneles recién promovidos en sus empleos pertenece a las minorías bubi, ndowe, bisió o annobonés? ¿Se han dado cuenta de que entre los ascendidos a la categoría de oficiales jefes no hay soldados originarios de determinados distritos del continente? El corolario a esta otra evidente faceta de discriminación es saber que el actual ejército está al servicio exclusivo de una causa y persona, y, que, por tanto, el acceso a los puestos de responsabilidad está reservado a unos privilegiados por razón de su origen regional o pertenencia a determinadas familias.
Pero, como no puede ser de otra manera, esta altísima inflación de altos mandos militares, oficiales y subalternos tendrá su fiel registro en los próximos presupuestos generales del Estado, habida cuenta de que los sabrosos salarios que llevan consigo estos ascensos los pagaremos todos los ciudadanos de Guinea Ecuatorial. Así se reparte el maná del petróleo: parabienes para unos pocos y miserias para la gran mayoría de la población. La constatación de estas evidentes realidades debe obligarnos a reflexionar sobre lo que sucede en nuestra sociedad y sacar, consecuentemente, las conclusiones necesarias, porque no son gratuitas ni producto de ningún olvido ocasional, sino fruto de una estrategia perfectamente diseñada y llevada a la práctica hasta sus últimas consecuencias.
En otro orden de ideas, CPDS quiere dejar bien claro que la crítica a la manera de que como están configuradas en la actualidad nuestras fuerzas armadas no se debe interpretar como un rechazo sin paliativos a éstas, sino de un intento de hacer ver que una institución que nos pertenece a todos se ha convertido en algo inaccesible para el común de los guineoecuatorianos cuando tenía que ser lo contrario. Solamente eso.
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