LA VERDAD
Órgano informativo de Convergencia para la Democracia Social
Guinea Ecuatorial, agosto-septiembre 2004, núm. 51    


LA VERDAD
Número 51, agosto-sep 2004

ALÍ BABÁ Y LAS 60 CUENTAS

He leído el informe elaborado por una comisión del Senado norteamericano sobre las cuentas bancarias del Estado ecuatoguineano en el banco Riggs, manejadas a su antojo por el general Obiang. Tengo que reconocer que fui incapaz de terminar la lectura porque se me cayó el alma y no me he recuperado de la depresión que se apoderó de mí causa de tanto horror. No quiero entrar a detallar el contenido del informe, pero sí hacer unos comentarios al respecto.

Guinea Ecuatorial como patrimonio familiar. Obiang considera nuestro país no como un Estado del que sólo él es el administrador, sino como un patrimonio de una familia en la que él es el patriarca. Todos sus familiares, desde la poderosa Constancia Mangue, su esposa, hasta sus gemelos Justo y Pastor Obiang, pasando por los hijos mayores Teodoro Nguema Obiang y Gabriel Mbega Obiang Lima, su hermano Armengol Ondo Nguema, la hija de éste, su cuñado el eterno embajador en Washington, Teodoro Nguema Biyogo, y el gran sobrino Melchor Esono Edjo, todos ellos ya son millonarios en dólares. Las empresas petroleras que operan en nuestro país ingresaban dinero en la cuenta petrolífera de GE y Obiang lo desviaba a las cuentas de empresas fantasmas creadas por él, como Kalunga Company, S.A. (26.500.000 dólares), Otong, S.A. (11.500.000 dólares), Apexside Trading Ltd (8.105.492 dólares) y Jadini Holding Ltd (1.096.678 dólares), o a cuentas privadas de sus familiares, como su esposa Constancia Mangue Nsue (3.126.652 dólares) o el todopoderoso Melchor Esono Edjo (499.000 dólares). En el banco Riggs fueron descubiertas más de 60 cuentas bancarias cuyos titulares eran Obiang, sus parientes y miembros de su gobierno.

Codicia sin límites: Además de gastar a su antojo el dinero de todos, Obiang se ha hecho con toda la economía del país. No se conforma con ser el accionista mayoritario de las empresas más importantes de GE, como la telefónica GETESA, en la que posee el 75% de las acciones (con las tarifas telefónicas más altas de África), o ser el dueño de los dos supermercados más importantes del país y de dos grandes hoteles, representados por sus testaferros. Su complejo empresarial Abayak está asociado a empresas petroleras que le ofrecen un porcentaje elevado por la explotación del petróleo y gas de nuestro país. El general se ha apropiado de numerosas hectáreas de terrenos en Malabo y Bata, donde ha construido inmuebles que alquila a las empresas petrolíferas; también vendió a Marathon 258 hectáreas de terrenos en Punta Europa para la construcción de planta de gas licuado; Obiang cobró por ello más de dos millones de dólares. Las empresas petrolíferas, por supuesto, le ingresan el dinero de los alquileres en sus cuentas en bancos americanos en dólares, y no en F.CFA en un banco en GE, como lo haría un buen patriota. Y su hermano Armengol Ondo Nguema no se queda atrás: entre sus numerosos negocios, su empresa SONAVI es un monopolio en los servicios de seguridad privada y, además de prohibir a las petroleras usar sus propios servicios de vigilancia, les obliga a pagar unos precios abusivos con la excusa de que "son precios establecidos por las leyes de Guinea Ecuatorial". Desde 1997 hasta 2004, las petroleras han ingresado en la cuenta de Armengol en el banco Riggs más de un millón de dólares sólo por los servicios de seguridad.

Entre trampas anda el juego. En todo ese juego, Obiang y el Riggs estuvieron eludiendo las leyes americanas para la lucha contra la corrupción, el blanqueo de dinero y el terrorismo, y se saltaron las propias normas del banco sobre la recepción de dineros. Para ello, el capitán general otorgó todos los poderes al gestor de sus cuentas del Rigss, un tal Kareri, quien viajaba a Guinea como Pedro por su casa; Kareri desvió más de un millón de dólares de la cuenta de GE a una empresa controlada por su mujer y asociada a las empresas de Obiang en nuestro país. El señor Kareri se encargaba, además, de los ingresos en efectivo de cantidades prohibidas por las leyes estadounidenses. Tanto es así que en varias ocasiones, llevó al banco dinero en maletas, sacos y enormes bolsas de plástico, con fajos precintados. Según Kareri, Obiang le había dicho que el dinero procedía de la venta de inmuebles en Francia y España. Consciente del carácter delictivo de su actuación en el Riggs, ordenaba a Kareri que hiciera transferencias a cuentas situadas en bancos de países con leyes que garantizan el secreto bancario. Cuando en una reunión celebrada el día 23 de febrero de 2004, los directivos del banco le preguntaron quién era el titular de las cuentas de Apexside Trading y Kalunga Co., a las cuales se habían transferido más de 35 millones de dólares procedentes de la cuenta de Guinea Ecuatorial, Obiang se negó a revelar la identidad del destinatario de las millonarias transferencias y se limitó a decir que las operaciones habían sido "autorizadas". Otra de las trampas era la apertura de cuentas cuyo titular era el propio Obiang, pero con identidades falsas, como el caso de "T. Ngui" como titular de la cuenta de la empresa fantasma Otong, S.A. El señor Kareri dijo que "T. Ngui" y el presidente Obiang eran la misma persona. La página Web del gobierno guineano (www.ceiba-guinea-ecuatorial.org) indica que la madre del general se llamaba Mbasogo Ngui, pero Kareri no supo dar ninguna respuesta cuando se le preguntó si el apellido "Ngui" aparecía en el nombre oficial de Obiang Nguema Mbasogo.

Sin piedad. Toda esa vorágine de millones de dólares, transferencias y desvíos a cuentas personales y empresas fantasmas, se produce cuando los ciudadanos guineanos, legítimos propietarios del dinero, y a quienes Obiang arrastra cada tres o cuatro años a las elecciones para que le voten en público, viven en la más absoluta de las miserias. Por ejemplo, los habitantes de Malabo, entre funcionarios, pequeños comerciantes, trabajadores de empresas públicas y privadas y desempleados, se hacinan en chabolas metidas en el barro en los barrios periféricos porque no hay viviendas ni el Gobierno piensa construirlas. Los apagones de luz son constantes en la capital del tercer país productor de petróleo del África subsahariana. Los hospitales, sin aspirinas ni hilo para coser heridas, son unos verdaderos mataderos. Las escasas escuelas del país, a las que muchos alumnos van con sus propios bancos sobre la cabeza porque no hay pupitres en un país exportador de madera, carecen de libros y del número mínimo de maestros capacitados y estimulados para impartir una enseñanza digna de tal nombre. Cabe señalar que de las sesenta cuentas del Riggs, se abrieron unas cuantas para los estudiantes guineanos en Estados Unidos, quienes se beneficiaron desde 1996 de más de cien becas, concedidas todas ellas a hijos de miembros del Gobierno y afines al régimen, a pesar de que, con el dinero que roban, ya podrían pagar los estudios de sus hijos, y ofrecer las becas a los estudiantes de familias sin recursos.

Sin embargo, a quienes protestamos por esta situación Obiang nos llama "enemigos de la patria", a la vez que se define a sí mismo como "patriota" y "nacionalista". Claro que no faltan personas que, como los miembros de su coro de aduladores, fingen creerle mientras se arrastran a sus pies para picotear las migajas que le sobran. Allí está, por ejemplo, el cheque de 45.020 dólares que Francisco Pascual Obama Asue cobró del Riggs por el alquiler de una de sus casas para un ejecutivo de Exxon Mobil. Con todo esto, el pueblo de Guinea Ecuatorial ya sabe cual fue el verdadero objetivo del llamado "Golpe de Libertad" del 3 de agosto de 1979: Obiang no echó del poder a Macías para liberar al pueblo; lo hizo para apoderarse de sus inmensas riquezas.

Arriba