DEPORTES
Durante quince días la ciudad de Atenas fue anfitriona de los últimos Juegos Olímpicos de la era moderna y, como siempre ocurre que una ciudad organiza esta fiesta de los deportes por excelencia, el recuerdo se transforma en unas realidades monumentales que quedan como mudo testigo de las realizaciones de los mejores arquitectos del mundo. Así ha sido siempre y así será. Tokio, Méjico, Munich, Montreal, Moscú, Los Ángeles, Seúl, Barcelona, Atlanta y Sidney precedieron a la urbe griega y los resultados allí están, porque las olimpíadas suelen ser la ocasión, y el pretexto, para que las ciudades que tienen la dicha de ser nominadas para la organización de los juegos se embellezcan y se doten de las infraestructuras más modernas aprovechando las enormes subvenciones que reciben del Comité Olímpico Internacional (COI) y de los propios gobiernos de la ciudad anfitriona. Por eso, la batalla, y nunca mejor empleado el término, para la designación de las futuras sedes de los juegos suele alcanzar niveles épicos y las zancadillas y prácticas de corruptelas están a la orden del día.
Dejando de lado las luchas burocráticas, los juegos, también, en su vertiente ya deportiva, tienen una belleza inigualable que se extiende desde la lucha contra el reloj (quiénes alcanzan los mejores registros para batir los récords olímpicos o mundiales), a la demostración física ( los más fuertes, ágiles y elásticos en la gimnasia, peso, halterofilia, salto de altura, sufrimientos en las pruebas de resistencia física, como la maratón, etc...).
Todos los atletas dan el do pecho para demostrar las razones por las que sus naciones los han elegido para representarlas; para muchos es la oportunidad para hacerse conocer, otros para confirmar lo que se esperaba de ellos y los demás, porque puede ser la última cita por razones de edad, de cansancio o porque se ha llegado a lo más alto y allí se quieren quedar como ejemplos a imitar por las generaciones venideras. Los hay nobles, los más; pero también, como en cualquier casa de vecino, los hay tramposos que recurren a los anabolizantes y esteroides para ganar a cualquier precio y como sea. Para los primeros todo son elogios, para los segundos, carbón como a los malos alumnos que suelen recurrir a las chuletas para aprobar: no son ejemplos a imitar sino todo lo contrario. No obstante, en estos últimos juegos, la estrella máxima que ha brillado con luz propia antes y durante los mismos, ha sido el nadador norteamericano Michael Phelps que, aún no pudiendo conseguir las siete medallas de oro que consiguió su compatriota y colega Mark Spitz en Munich-1972, logró cinco oros, que pudieron ser seis si participa en los relevos del último día de las pruebas de natación, porque prefirió que su amigo y paisano Crocker pudiera alcanzar una medalla de oro en los juegos, además de varias de plata y bronce que sumaron un total ocho. Otra estrella del firmamento ateniense fue el marroquí Hissam El Guerruj, que logró el doblete de los 1500 y 5000 metros y, por ende, sus primeras medallas de oro en unas olimpíadas.
Mientras tanto, han comenzado las ligas de fútbol europeas con todas las características que las caracterizan. Un año más, la española es la liga de las estrellas al incorporar a figuras como el luso-brasileño Deco, fichado por el Barcelona; al antiguo balón de oro europeo Michael Owen que se convierta ahora en uno de los galácticos del Real Madrid...Los favoritos son los mismos de siempre: Real Madrid y Barcelona, aunque éstos últimos se han reforzado más y tiene todos los pronunciamientos a su favor, si se mira la plantilla, para que este año sea el suyo. Veremos. No obstante, el Valencia y el Depor algo tienen que decir, porque los valencianistas poseen jugadores de reconocida solvencia futbolística, tales como el cancerbero internacional Cañizares, los argentinos Ayala y Pablo Aimar y, cómo no, los titulares indiscutibles de la selección española Vicente, Albelda o Rubén Baraja por citar unos cuantos ejemplos. El Deportivo de la Coruña será, un año más, uno de los outsiders con los que se debe contar tanto para la competición liguera española como para la Champions Ligue, porque también dispone de futbolistas de indudable talla como el guardameta Molina, o los internacionales Albert Luque, Diego Tristán y el fino estilista canario Juan Carlos Valerón. De las competiciones europeas, la Copa de Campeones de Liga, los favoritos son los de toda la vida: Manchester, los dos equipos de milaneses, Inter y Milán A.C., además de la Juventus de Turín, el campeón actual Oporto, el Real Madrid, Barcelona, Arsenal o el Chelsea londinense. De este ramillete de grandes equipos saldrá con toda probabilidad el campeón, sin descartar que pueda surgir algún conjunto aguafiestas que rompa todos los pronósticos. Suele ser la grandeza del fútbol, porque si algunos equipos se distinguen por la enorme calidad de sus jugadores, otros suelen hacerse ver por lo compacto de sus conjuntos, como el Valencia, que para marcarles un gol cuesta Dios y ayuda. Que ganen los mejores.