LA VERDAD
Órgano informativo de Convergencia para la Democracia Social
Guinea Ecuatorial, agosto-septiembre 2004, núm. 51    


LA VERDAD
Número 51, agosto-sep 2004

MILITANTES Y SIMPATIZANTES DE CPDS, VÍCTIMAS DE ATROPELLOS

Los directivos y militantes de base de nuestra formación política de las distintas agrupaciones distritales de la región continental, están siendo objeto de un tiempo a esta parte de actos de hostigamiento por su pertenencia a CPDS. Por supuesto que estos hechos de vejaciones y maltratos no son nada nuevos, pero se observa que ha habido un recrudecimiento de los mismos en los dos últimos meses.

AÑISOK

La esposa del responsable distrital de CPDS, Celedonia Onguene Ndong, fue convocada por la coordinadora del PDGE de la localidad el 4 del pasado mes de julio para explicar el por qué de su viaja reciente a España para asistir a un seminario organizado para mujeres de nuestro partido. La comisaria política encargada del interrogatorio fue la ínclita María Ekoro, presidenta distrital del PDGE de Añisok, que a pesar de las sensatas respuestas de nuestra militante la sometió a un absurdo interrogatorio desde la mañana hasta las cuatro de la tarde.

Al día siguiente, 5 de julio, el compañero Miguel Osa, esposo de la interpelada, comentó el incidente a Jerónimo Osa Osa Ekoro, hijo de la referida dirigente local del PDGE, porque entendía que semejantes comportamientos estaban fuera de lugar si se pretendía que hubiera una convivencia armoniosa entre la ciudadanía. Sin embargo, la señora Ekoro montó aún más en cólera y se enfrentó a Miguel Osa con malos modos y, como era de esperar, la esposa del representante de CPDS fue conminada a acudir a la comisaría de policía veinticuatro horas después para ingresar en los calabozos. Cuando de personó en los locales de la policía su marido, los agentes le respondieron que su esposa estaba detenida por órdenes estrictas del delegado de gobierno del distrito. Miguel Osa se vio poco después con el representante del ejecutivo que, efectivamente, reconoció que había sido él el responsable de esa detención pero que era para oírla en declaración y que no pasaría la noche en la celda de la comisaría.

A las dieciocho horas del mismo día, el comisario requirió la presencia de Miguel Osa en las dependencias de la policía para anunciarle que se le iba a tomar declaración a su esposa, pero no ya aquel día en contra de la promesa que poco antes había hecho el delegado de gobierno de que Celedonia Onguene no iba a pasar la noche en la comisaría. El miércoles se le tomó la primera declaración a las tres de la tarde y la segunda a las ocho siempre queriendo saber las razones de su viaje a España y quién era el patrocinador de éste, amén de que se insistió en preguntarla sobre el por qué participaba en seminarios de CPDS sin haber renunciado previamente a su militancia en el PDGE. La mujer de nuestro compañero respondió que desde hacía tiempo había dejado de pertenecer al partido gubernamental; y sus inquisidores le respondieron preguntando la motivación por la que abandonó el PDGE y ella adujo que por la discriminación que había sufrido por ser esposa de Miguel Osa: hizo seminarios para promotora de cursos de preescolar y no fue contratada, así como haber realizado satisfactoriamente un curso para sanitarias y tampoco la nombraron, además de que sus hijos eran víctimas permanentes de discriminación laboral por lo que siempre estaban en paro.

A Miguel Osa le preguntaron sobre cuestiones relacionadas con las que se había hecho a su cónyuge, y respondió de igual manera añadiendo, además, que se iba a llevar a toda su familia a CPDS por las razones apuntadas por su esposa. El comisario se justificó diciendo que las molestias que se habían hecho a su esposa obedecían a que ésta no hizo las formalidades para salir del PDGE, a lo que Miguel Osa respondió que no creía que tenía la obligación de hacerlo, habida cuenta de que tampoco hubo una solicitud inicial para afiliarse al PDGE. Aclarados estos extremos se les dejó marchar a su casa, pero se quedaron con el pasaporte y los apuntes y folletos que trajo del seminario. Cuando Miguel Osa viajó a Bata al día siguiente supo que se iba a proceder a la detención de su otra esposa.

MBINI

De la misma manera unas compañera sufrieron los hostigamientos de las autoridades distritales de Mbini el pasado mes de mayo, y los hechos ocurrieron del siguiente modo. La delegada distrital de la promoción de la mujer de Mbini, Potamiana Akara Ndong, convocó a las militantes de CPDS Carmen Asue y Victoria Obono, vecinas del poblado de

Nnom Nam, para amenazarlas e intimidarlas porque habían hecho campaña a favor de CPDS en las pasadas elecciones legislativas y municipales del 25 de abril pasado y que, además, no quería volver a escuchar las canciones de la referida campaña en sus casas so pena de mandarlas encarcelar.

El 14 de junio pasado la delegada de gobierno del distrito Edmunda Nsue Ñengono impuso una sanción de 50.000 F.CFA. al compañero Baltasar Diaga, visecretario general de la agrupación de Mbini. El motivo causante de esa exacción fue un altercado con un taxista de la localidad que se rompió una camiseta con las siglas del PDGE durante la discusión. El citado taxista agredió al hijo del compañero de apenas 9 años cuando salía de casa en el término municipal de Sipolo. Las razones que esgrimió el agresor fueron que los niños no se apartaron lo suficiente de la calzada al paso de su vehículo. Sin embargo, los que estuvieron presentes cuando ocurrió el hecho dicen que el hijo de Baltasar Diaga se encontraba a unos 30 metros del lugar, y que fueron otros niños los que protagonizaron el incidente pero que luego se dieron a la fuga. Además, el taxista arguyó que la gente de Sipolo no respetaba a nadie porque eran militantes y simpatizantes de CPDS.

Antes, el 2 de julio, la antes mencionada delegada de la promoción de la mujer de Mbini, convocó a la esposa del secretario general de la agrupación de CPDS Emilia Mabale y otras compañeras para recriminarlas sobre su ausencia a las reuniones que convocaba en el distrito. Naturalmente, las compañeras respondieron que no podían acudir a las reuniones de otra formación política si éstas, además, significaban participar en las actividades de proselitismo del PDGE en el distrito aunque se quisieran disfrazar de apolíticas.

KOGO

En el distrito vecino de Kogo, el presidente del PDGE Ángel Nguema se dirigió en su bar a la esposa del compañero Alejandro Ndong Enseñ preguntando por éste. A la respuesta de la mujer de que no sabía en esos momentos dónde se encontraba su marido, el responsable del PDGE manifestó groseramente que parecía que la actividad política de su marido ya no le permitía estar con ella como era debido.

El 18 de mayo, el mismo personaje de marras se cruzó con la representante del distrito de Kogo de las mujeres CPDS, compa±era Concepción Afang y otras dos mujeres que la acompañaban. El grotesco individuo la recriminó por el tipo de política que hacía siendo tan pobre que siquiera llevaba prendas íntimas, pero que él, presidente distrital de PDGE, ya disponía de un coche por estar en dicho partido y se marchó. Cuando hacía el camino inverso volvió a encontrarse con las mismas compañeras e invitó a subir al coche a la compañera Concepción, pero esta vez le respondió diciéndole que no podía subir en el vehículo de alguien que minutos le había insultado procazmente.

AKURENAM

En Akurenam, el delegado de gobierno Marcelino Asumu Nguema, alias "Ekokop Akung", se encontró con el compañero Bartolomé Nkogo Mba y, sin mßs, le agredió. Sin embargo, fuentes del partido han sabido que la agresión se debe a la presunción del delegado de gobierno de que la denuncia aparecida en la revista LA VERDAD sobre la presión de éste, junto con el entonces delegado regional de educación,a los padres escolapios para que despidieran a Nkogo Mba como profesor del colegio Faustino Míguez de Akurenam, se debía a una información dada por nuestro compañero a los responsables del órgano de información de CPDS.

BATA

Asimismo, en la capital de la provincia del Litoral, a las nueve de la mañana del 20 de julio Wenceslao Mansogo fue objeto de vejaciones por orden del comisario Ela Nzang, "alias comisario X", en las dependencias policiales del barrio de Comandachina y los hechos de los que fue víctima se deben a que el presidente del consejo de poblado Ekuku vendió parte de unos terrenos que pertenecen al compañero Wenceslao Mansogo a una tercera persona que inmediatamente comenzó a construir en ellos una vivienda. Cuando se la notificó por la misma presidencia del consejo a que paralizara las obras, la persona en cuestión hizo caso omiso y prosiguió sus obras. Ante esa tesitura, Wenceslao Mansogo procedió a la destrucción de la casa de madera que se estaba construyendo ilegalmente en los terrenos de su propiedad, pero el individuo se fue a la comisaría de policía de Comandachina a denunciar al dirigente de CPDS. Los responsables de la comisaría en lugar de hacer las diligencias oportunas y enviar el asunto a los jueces, introdujeron a porrazos a Wenceslao en un cuchitril lleno de orines donde había otros detenidos. La orden había salido del comisario X porque nuestro compañero pertenecía a un partido político de la oposición. Y allí permaneció hasta que el gobernador de la provincia acudió al lugar y ordenó que se le dejara libre y el asunto, como era lógico, mandarlo a los juzgados.

Por otro lado, el vehículo particular de Wenceslao estuvo retenido cerca de una semana en el campamento de policía de Ukomba. Como se sabe, el compañero posee una clínica cerca del río Ikunde a su paso por la carretera del puerto y junto a la antigua central eléctrica de Bata, pero su vivienda se encuentra en Ukomba; por tanto, para trasladarse a su clínica, debe pasar delante del cuartel de la policía cuatro veces al día. Sin embargo, se detuvo su vehículo porque lo llevaba su mujer que por esas cosas del azar se le había olvidado el permiso de conducir en su casa (podía acercarse a su casa, a unos 500 metros del lugar, para buscar su carnet de conducir), pero los que la detuvieron no quisieron atender a ninguna razón, viéndose obligado a prestar sus servicios a pacientes si era requerido sin la ayuda que supone disponer de un vehículo, como ocurrió la misma noche en que se le retuvo el coche.

De igual manera, el 8 de julio, unos policías que prestaban sus servicios en la zona de Mondoasi, pararon una camioneta en la que viajaban Amancio-Gabriel Nse y Manuel Edu. El agente de tráfico que los detuvo, después de exigir el permiso de conducir a Manuel Abeso, preguntó, asimismo, por las tarjetas de la tasa de carreteras y transportes. Los interpelados le respondieron al policía que se había retirado la carta única el día anterior y que retirarían las otras tarjetas que pedía a lo largo del día. Sin embargo, esta respuesta no satisfizo al agente que se dispuso a imponerles una sanción por circular indocumentados y además no quiso identificarse y se limitó a hacerlo por las iniciales que puso en la denuncia. Puesto el asunto al conocimiento de la delegación de tráfico de Bata por los compañeros, el secretario de la delegación apoyó, como era de esperar, la actuación del agente de tráfico, obviando que la no tenencia de los documentos exigidos por el representante de la ley no podían llevarlos consigo en aquel momento, a pesar de haber pagado las tasas obligatorias, por la propia burocracia administrativa. Además, ¿se exige a todos los ciudadanos con el mismo nivel de rigor, empezando por el agente de tráfico que debería haberse identificado completamente como obliga también la ley?

Dentro de la misma tónica de hostigamiento a los militantes de CPDS se inserta la amenaza que sufrió Paulino Ona Obiang por el diputado del PDGE Benjamín Pablo Ndong Mibuy el día 27 de mayo pasado cuando ambos se encontraban en un bar del barrio de Nkolombong en Bata. Ambos son oriundos del mismo poblado (Akurenam), y el furor del diputado estaba motivado porque en el poblado de referencia CPDS obtuvo 40 votos en las últimas elecciones. La discusión se produjo en presencia del también diputado del PDGE Guillermo Obama Nze y la dueña del establecimiento de nacionalidad gabonesa entre otras personas.

En otro orden de cosas, el 27 de junio el militante de CPDS Jerónimo Mba Obama se encontraba con su familia en su domicilio viendo un partido de fútbol en la televisión con algunos vecinos, y durante el transcurso de la sesión apareció un vecino, Venancio Obiang Mba, miembro de la seguridad, que no solía frecuentar la casa del compañero simulando interesarse por el partido de fútbol. Poco después, el lugar estaba rodeado de elementos de la seguridad porque, al parecer, buscaban a Marcelino Nguema, cuñado del dueño de la casa, que se encontraba en aquellos momentos en la vivienda y al que querían apresar; pero cuando éste quiso verificar sobre lo que ocurría lo hirieron de un disparo, al tiempo que los agentes de la seguridad irrumpían en la casa deteniendo no sólo a Marcelino Nguema sino también a Jerónimo Mba y otros personas cuya filiación incompleta era José Antonio y Leoncio.

Hasta el momento en que publicamos esta noticia el compañero Jerónimo se encuentra encarcelado en el penal de Black Beach sin que se le haya imputado cargo alguno.

Como colofón a esta serie de atropellos, se encuadran os sufridos por los compañeros Pascual Mur y Salvador Ngomo. El primero fue detenido el día 8 de mayo en el mercado de Mondoasí cuando se encontraba en el bar de Isabel Osie Bokung por un individuo que dijo ser de los servicios de seguridad que seguidamente lo llevó a la comisaría de policía del barrio, donde se le preguntó si era militante de CPDS. A la respuesta afirmativa del compañero Mur, el agente de seguridad le manifestó que en el cumplimiento de su deber debía detener a todo aquél que calumniara al PDGE y a su presidente fundador, por lo que si quería recuperar su libertad debía pagar una sanción de 25.000 F.CFA. Al negarse a pagar tan arbitraria sanción fue recluido en los calabozos de la comisaría donde pasó la noche. Al día siguiente fue puesto en libertad. Sin embargo, pocos días después fue de nuevo detenido por el mismo miembro de la seguridad en el mismo barrio de Mondoasí que lo llevó esta vez a la comisaría central de Bata. Al cabo de dos semanas de detención fue conducido al juez de instrucción que mediante una providencia ordena el ingreso preventivo de Pascual Mur a la cárcel pública. El 23 de junio se dicta un auto de procesamiento por los delitos de injurias y calumnias al jefe del Estado. Sin embargo, el acusado declara que en ningún momento calumnió ni injurió a nadie, salvo que en el bar se comentaba que las pasadas elecciones del 25 de abril habían sido fraudulentas y él como candidato en las mismas por la circunscripción de Río Campo por CPDS hizo suyas estas palabras. En el momento que escribimos esta noticia, se ha sabido que el compañero se encuentra ya en libertad.

Salvador Ngomo, por su parte, tenía un terreno cedido por León Owono Asama en el poblado de Kolat-Abaiñ gracias a la mediación de su primo Pablo Nguema Envo. Sin embargo, al saberse que es militante de CPDS (fue interventor de mesa por el partido en el poblado de Nkumekieñ en las pasadas elecciones legislativas y municipales), se le está hostigando para echarle del pueblo. La artimaña que se ha utilizado contra su persona es ceder la parte delantera del terreno que ocupa a otro vecino llamado Tomás que inmediatamente comenzó a construir una vivienda, para asó cerrarle el acceso desde la carretera, cuando esa porción de terreno la reservaba el compañero para cuando tuviera posibilidades de hacer otras edificaciones más sólidas. Pero a pesar de poner el asunto al conocimiento de las autoridades del poblado nada se ha podido hacer.

EVINAYONG

Por último, sucedió en Evinayong el sábado 19 de junio un incidente que tuvo como desgraciada protagonista la anciana María Bikie Edu, madre de nuestro compañero Manuel Edu Abeso y secretario de organizacin de CPDS de la agrupación regional de Río Muni. La madre de éste fue agredida por un miembro de la seguridad presidencial con destino en Evinayong de nombre Pantaleón Ndumu, quien se presentó en el domicilio de la vieja para hacerse con los enseres personales de un inquilino que alquilaba una de las casas del patio, alegando que era familiar del mismo. Sin embargo, el inquilino no autorizó que Pantaleón Ndumu recogiera sus objetos, circunstancia sobre la que se basó la anciana María Bikié para impedir que se llevaran los enseres de su inquilino. Éste no era el parecer del miembro de la seguridad que aprovechando su condición de tal y de su fuerza física infligió una brutal paliza a la vieja de más 70 años derribándola a patadas y puñetazos. Gracias a la providencial llegada de algunos vecinos se logró salvar a la anciana de una suerte peor. El incidente llegó a conocimiento de las autoridades civiles y militares de la ciudad de Evinayong que no hicieron absolutamente nada ni, siquiera, facilitaron asistencia médica a la agredida. El compañero Manuel Edu denunció el caso a las autoridades policiales que le entregaron una citación para llevársela al agresor, pero por medio de familiares y amigos supo que el miembro de la seguridad se vanagloriaba de haber propinado una soberana paliza a la madre de un opositor, porque, a su juicio, no constituía ningún delito. Además, cuando se percató de la presencia de nuestro compa±ero, salió de la vivienda donde encontraba en el consejo de poblado de Misión San José y en plena calle hizo una exhibición de su fuerza manipulando una escopeta de caza en presencia de numerosas personas. Ante ese estado de cosas, Manuel Edu regresó a Evinayong para dar cuenta a las autoridades que, una vez más, hicieron caso omiso a sus denuncias.

MALABO

Los atropellos cotidianos de que eran, y son, víctimas propiciatorias los militantes y simpatizantes de nuestra formación política también ocurrieron en la región insular de Bioko. Así, el pasado 5 de junio, alrededor de las diez de la noche, un vehículo militar de las fuerzas áreas de Guinea Ecuatorial irrumpió inesperadamente en el solar del compañero Fermín Ndong causando el derribo total de la valla de la terraza de su vivienda situada en el barrio de Campo Yaundé, en las inmediaciones del Colegio Siale Bileká. El ruido enorme que produjo lo que podría considerarse, al parecer, un hecho involuntario por la falsa maniobra que realizó el conductor del vehículo militar, hizo salir a la vecindad de sus casas para interesarse por las causas del incidente. El dueño de la casa hizo lo mismo con toda su familia que no podían ocultar el miedo en sus caras, y por razones obvias. No obstante, al preguntar al conductor y jefe al mismo tiempo del grupo de militares que iban en el coche con el nombre de pila de Adolfo y con la graduación de alférez, éste respondió que no se preocupara nuestro compañero por la rotura de la valla porque sería reparada, por ellos, al día siguiente. Sin embargo, los hechos han demostrado que la promesa era una mera excusa para apaciguar y, por ende, engañar a Fermín Ndong que, a pesar de recurrir a los mandos superiores de los que inopinadamente le causaron un perjuicio a fin de que sufragaran los gastos de reparación de la cerca, al final tuvo que arreglar él mismo el desaguisado cometido por unos irresponsables que amparándose en los uniformes que vestían, llevaron la destrucción al hogar de un humilde trabajador. Cabe señalar que el alférez Adolfo no estaba de servicio aquella noche al igual que sus acompañantes, pero se invistieron de autoridad para atropellar al compañero Fermín Ndong Edjang.

ELÁ NGUEMA

Del 13 al 15 de este mes de septiembre, fue detenido, encarcelado y, posteriormente golpeado en la planta de los pies, el secretario de relaciones institucionales de las Juventudes de Convergencia para la Democracia Social (JCPDS), Juan Francisco Alogo Obama por efectivos de la policía nacional de la comisaría de Ela Nguema.

Los hechos ocurrieron en la tarde-noche del lunes, cuando una vecina del bloque de viviendas donde vive Alogo se fue a la comisaría a denunciar a un hermano menor suyo por haber, supuestamente, dejado tirada una bolsa de basura delante de la puerta de su casa. Al presentarse la madre del compañero al lugar de los hechos y preguntar a su vecina sobre las razones de no haber esperado arreglar de modo amigable la dejadez de su hijo, ésta respondió que estaba harta de aguantarles y que, por tanto, tenían que ir a la comisaría para resolver el asunto. Juan Francisco Alogo acudió a la comisaría de policía del barrio para interesarse del por qué de la detención de su hermano y, aún más, las razones por las que se le tenía esposado siendo un niño de corta edad que por negligencia comprensible había dejado momentáneamente una bolsa de basura para ir a comprar una barra de pan.

Sin embargo, no les gustó a los responsables de la comisaría que nuestro compañero hiciera esas preguntas y, sin más explicaciones, ordenaron que se le infligieran cien porrazos por supuesta agresión a los efectivos de la policía con los que había intercambiado palabras. Pero lo peor estaba por llegar, porque el adjunto al comisario del puesto, alférez de graduación, tergiversó el incidente, junto con sus compañeros de guardia, y se burlaron de Juan Francisco Alogo en el sentido de que el partido político al que pertenecía, Convergencia para la Democracia Social, no esperara nunca alcanzar el poder, porque lo que mandaba en Guinea Ecuatorial eran las pistolas; y que en cualquier caso le invitaban a que su partido les devolviera los porrazos el día que accedieran al poder. Y, como no podía ser de otra manera, le impusieron una multa de 60.000 F.CFA. So pena de continuar encerrado en las dependencias de castigo de la comisaría.

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