LA VERDAD
Órgano informativo de Convergencia para la Democracia Social
Guinea Ecuatorial, agosto-septiembre 2004, núm. 51    


LA VERDAD
Número 51, agosto-sep 2004

CPDS Y LOS ESCAÑOS DEL PARLAMENTO

El tema de la asunción de los escaños parlamentarios que le fueran reconocidos a CPDS en el último pucherazo electoral protagonizado por el presidente Obiang y su partido, el PDGE, sigue estando a debate. Es posible que las razones y explicaciones esgrimidas por el partido para sostener tal decisión no hayan llegado todavía a todo el mundo, por lo que conviene en esta ocasión volver a insistir sobre lo mismo, para aclarar las dudas y disipar los miedos que aquella decisión pudo haber causado en nuestro electorado, pero también para contrarrestar la campaña de ataques, cargada de mucha malicia y envidia que ciertos sectores de la llamada oposición en el exilio incluso de los que recientemente han formado parte de los gobiernos de Obiang, están llevando a cabo contra nuestra formación política, en un estéril intento de desacreditarla.

Otra razón, quizás más importante que las anteriores, para seguir insistiendo en las explicaciones, es evitar que el pueblo de Guinea Ecuatorial en general y los que se oponen al régimen del PF y su PDGE, no pierdan la ocasión que les brinda el momento político actual, al contar, por primera vez, con una verdadera oposición en la Cámara de los Representantes del Pueblo. Los dos parlamentarios de CPDS deben constituirse en un instrumento al servicio del pueblo oprimido, para hacer oír su voz en dicha institución, en el resto del país y ante la comunidad internacional. Este trabajo sólo es posible si se cuenta con el apoyo y la colaboración de la gente, de los que creen que las cosas van mal. Esa gente es la que debe tener puntual y abundantemente informada a los parlamentarios de la oposición sobre las ilegalidades, actos de corrupción, abuso de poder, discriminación, malversación de fondos públicos, atropellos a los derechos humanos, ..etc., que tengan lugar en su lugar de trabajo, al efecto de que dichos actos sean públicamente denunciados y los responsables llamados a dar una explicación en el parlamento.

El secretario general de CPDS recibió hace pocos días atrás, una carta del Secretario general de un supuesto partido de la oposición, en uno de cuyos párrafos, hablando del escándalo de las cuentas del Banco Riggs, dice:

"Ahora bien que ya tenemos pruebas irrefutables (sic) respecto a (sic) este caso creemos que las fuerzas políticas democráticas verdaderas que participan en las instituciones del Estado deberían abandonarlas por coherencia de principios, ética y moral a sabiendas del perjuicio económico que esta postura pueda acarrear. Pero también es cierto que estas son las que legitiman a esta persona ya no en el país sino también y más importante, para él en el exterior".

La incoherencia política de este argumento es tan claro como grave; no obstante, es un párrafo representativo del discurso de gran parte de los que atacan a CPDS. Para el autor de las líneas que comentamos, un partido como CPDS, que ha participado en unas elecciones, en cuya campaña ha pedido el voto de la población a su favor, acusando al PDGE de ser un partido corrupto, un partido cuyos dirigentes violan sistemáticamente los derechos humanos, un partido cuyo gobierno y máximos dirigentes se dedican a saquear el los recursos y dinero del país para acumularlo en cuentas bancarias de países democráticos, mientras que nuestra población vive en la miseria, sin agua, luz medicamentos ... etc.

Sin embargo, para este supuesto opositor que pide nuestra retirada de las instituciones, cuando lo que ayer era una denuncia, para algunos carente de fundamento, se convierte en realidad, es cuando cree que CPDS debe retirarse del parlamento. Difícil de entender. O sea, que a las personas que nos votaron porque les dijimos que votar a PDGE era votar la mentira y la corrupción, les tenemos que decir ahora que nos vamos del parlamento por que el PDGE y sus dirigentes son corruptos.

Porque los que votaron a CPDS en las pasadas elecciones, fue para que CPDS les representara en el Parlamento, si se daba el caso de ganar las elecciones, representarlos también en el Gobierno. Si por desgracia resultó que muchos de los que hubieran querido no tuvieron la oportunidad de votarnos y otros que lo hicieron sus votos fueron ignorados debido a la estrategia fraudulenta del régimen, ello no quita valor a los votos que sí se pudieron salvar gracias, además, al propio esfuerzo, sacrificio y riesgo de estos mismos votantes y de los interventores de muchas mesas que no se dejaron intimidar ni avasallar por la maquinaria represiva y fraudulenta montada por el régimen. Si hemos decidido aceptar los escaños es por respeto y compromiso con el mandato de nuestros electores y por seguir en la lucha por las libertades y por la democracia en nuestro país.

La segunda razón surge como respuesta a la pregunta anterior, y ésta es ¿por qué no se ha hecho lo mismo que en el 99 en que renunció al escaño que le fue reconocido? ¿Por qué no respetó el mandato de sus electores?. La pregunta es pertinente, pero también la respuesta, que surge como otra pregunta, ¿y qué se consiguió con la renuncia del escaño del 99?. Este es precisamente el tema, cuando una organización política o de cualquier otra índole adopta una decisión estratégica para conseguir unos objetivos, si resulta al final que no consigue ninguno de los propuestos, no tiene ningún sentido, ante las mismas circunstancias, repetir la misma decisión porque el resultados será el ya visto.

En las elecciones del 99, la decisión de CPDS a la que se sumó UP, de no asumir los escaños que le fueron reconocidos, fue una decisión estratégica que buscaba dejar al PDGE sólo en el Parlamento con el objeto de abrir paso a unas negociaciones que dieran lugar a la repetición de las elecciones en un plazo uno a dos años, para lo cual CPDS se ofrecía a entrar a formar parte de un Gobierno de Unidad Nacional, que creíamos era del interés del PF y del país; un Gobierno de Unidad Nacional que entre otros objetivos, se encargaría precisamente de organizar unas nuevas elecciones transparentes, que no solamente darían más escaños a la oposición en general y a CPDS en particular, sino que abrirían paso a un verdadero proceso de democratización y de reconciliación nacional. El presidente Obiang y su Gobierno, no aceptaron el planteamiento y sólo estaban interesados en captar a algún miembro de CPDS en su Gobierno para hacernos cómplice de sus despropósitos. CPDS no aceptó entrar en esta trampa de corrupción, pero tampoco volvimos atrás en lo del escaño, por ser consecuentes con nuestros pronunciamientos y planteamientos.

La tercera razón se presenta también como una respuesta a otra pregunta que nos hacen: qué vais a conseguir con tan solo dos diputados frente a los 98 del PDGE y coaligados?. La respuesta es simple, lo que vamos a conseguir es hacer la oposición que venimos haciendo hasta ahora en una institución que debería representar al pueblo pero que hasta ahora sólo viene representando al PDGE, o lo que es más grave, al Gobierno. Otra de las cosas a conseguir es hacer que la población interesada se entere de lo que allí ocurre y servir de portavoces de aquellos que quieran que sus quejas y dolencias no queden silenciadas. También conseguiremos estar al tanto, obtener información e incluso opinar en muchos temas de trascendencia nacional en una medida que hasta ahora nos estaba vedada. Pero además, ante la comunidad internacional, cuando se está en la oposición en un régimen tan cerrado y represivo como el del PDGE, se tiene más credibilidad cuando se denuncia esa situación con el respaldo de ser parlamentario, que viene a significar que se es representante del pueblo, no por el fraude sino por la lucha y el sacrificio por la libertades de dicho pueblo.

Algunos han dicho que era malo aceptar los escaños porque los otros que han dado ese paso no han conseguido nada. A estos hay que contestarles que no somos los otros, somos CPDS, que siempre desde cualquier situación ha marcado una gran diferencia con respecto a estos otros. Así, cuando los dirigentes de CPDS han sido detenidos, brutalmente torturados y encarcelados, no han cambiado ni su discurso ni su opinión respecto del régimen. Pero estos otros, cuando han conocido la cárcel no han tardado ni dos meses en alabar al régimen y pedir clemencia por hechos que, según decían, no habían cometido. Cuando los dirigentes de CPDS asumieron las concejalías de algunos Ayuntamientos, también resultado de unas elecciones fraudulentas en 1.995, no cambiaron de chaqueta como sí lo hicieron la gran mayoría de los Concejales y Alcaldes de estos otros.

Al argumento anterior cabe añadir otro de gran importancia política; y es que, cuando CPDS ha aceptado asumir los escaños y concejalías que le fueron reconocidos, lo hizo como tal partido, mediante una decisión democráticamente adoptada por su máximo órgano ejecutivo, que es la CEN. Cuando se obra de esta manera, la decisión adoptada, no sólo es legítima sino que es la mejor, por ser una decisión democrática. Ello no significa que no pueda ser una decisión equivocada, sino que, no hay otra salida más que esta si queremos tener organizaciones democráticas. Si en el futuro se revelase que aquella fue una decisión equivocada, tendrá que ser otro voto mayoritario de un órgano competente, que lo decida. Además, siendo una decisión de cierto compromiso, la CEN decidió también someter la misma a la ratificación o no, del Congreso que se reunirá en los próximos meses. Si el Congreso, que es el órgano soberano del partido, no la ratifica, entonces los diputados de CPDS se retirarían de la Cámara.

Cualquiera que haya observado el proceso de las últimas elecciones, no puede negar que el objetivo del PDGE era el de ocupar el 100% de los escaños con sus partidos asociados, para de esa manera, reafirmar su programa político de reimplantación de un sistema de partido único de hecho. Con nuestra decisión abortamos el plan del PDGE, de copar el 100% del Parlamento. Pero lo curioso es que dicha estrategia coincide con aquella de los que nos critican y acusan, que empezaron el proceso electoral lanzando una campaña contra el censo, predicando el absentismo y después, durante la campaña electoral y las votaciones, llevaron a cabo otra segunda campaña para pedir a los militantes y simpatizantes de la oposición llamándoles a la abstención; es decir, se trataba de conseguir que aquellos que podían votar a la oposición se quedasen en sus casas, restar votos a CPDS y garantizar al PDGE y coaligados, el 100% que habían fijado como objetivo. Por lo que, no es de extrañar que esa misma gente, estos mismos grupos, tanto en el exilio como en el interior del país, que hicieron campaña para que los electores de la oposición no vayan a votar a CPDS, sean los mismos a los que les duele, igual que al PDGE, que CPDS haya aceptado sus escaños; pero, otra cosa es que tengamos que hacerles caso.

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