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El pasado día 8 de febrero, fueron encontrados siete cadáveres en el vertedero municipal de Bata, ubicado en el poblado de Ncoantoma. Todos los datos disponibles sobre el particular confirman la naturaleza violenta de su muerte, al presentar señales inequívocas de fracturas de cráneo, cuello y otras. Ha sido comprobado que todos ellos son originarios del Africa del Oeste (Malí y Burkina Faso).
Hasta esta parte, el gobierno solo ha emitido un comunicado, el día 9 de febrero, únicamente accesible por internet, condenando el acto y llamando a la población a la calma. Pero la propia población de Guinea Ecuatorial no se enteró del comunicado. Los medios informativos del Estado permanecen silenciosos y no han ofrecido explicación alguna sobre este hecho de especial gravedad que, sin embargo, ha sido recogido y difundido ya por agencias de prensa internacionales. Y todo parece indicar que este silencio en el interior del país es para echar un tupido velo sobre la masacre. En efecto, el único periodista de la radiotelevisión nacional que intentó difundir la información fue detenido y encarcelado.
Las autoridades pretenderán que su silencio es para proteger los elementos de las investigaciones que verosímilmente se están llevando a cabo; sin embargo el hecho de no decir nada es susceptible de generar todo tipo de rumores, interpretaciones diversas y, contrariamente a lo deseado, de crear una situación de alarma y pánico entre la población.
La hipótesis explicativa evocada oficiosamente como extranjeros que habrían entrado clandestinamente al país escondidos en un camión de transporte de mercancías no concuerda con la naturaleza violenta de su muerte, y esto contribuye a echar todavía más duda sobre la ya muy desconfiada población con respecto a la sinceridad de las declaraciones de los poderes públicos.
Por de pronto, una cosa parece cierta en todo este asunto, y es que nos encontramos ante la consecuencia de un tráfico sistemático de personas extranjeras, que se organizaría en redes en las que están implicadas personalidades del régimen y elementos extranjeros. Estas redes, que cuentan sin duda con importantes complicidades en fronteras y barreras militares, proporcionan mano de obra barata y clandestina a empresarios nacionales que no se preocupan en regularizar la situación legal de estos inmigrantes. En esta ocasión, algo ha fallado y lo más probable, tratándose de cuerpos ya enterrados y que, se supone, nadie reclamaría, es que las investigaciones se dirijan hacia un impasse.
Convergencia para la Democracia Social de Guinea Ecuatorial insta a las autoridades de Guinea Ecuatorial a hacer toda la luz sobre este macabro asunto, que manifiestamente tiene más extensión e implicaciones de lo que aparenta, y a mantener informada a la opinión pública nacional e internacional de las verdaderas causas que han conducido a la muerte en condiciones atroces de estos desgraciados inmigrantes. El Gobierno debe desmantelar y hacer públicos los nombres de todas las personas implicadas en la trama, exigir responsabilidades y hacer aplicar las correspondientes medidas judiciales a los autores.
MALABO, 15 de febrero de 2010 LA COMISION EJECUTIVA NACIONAL
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