Convergencia para la Democracia Social
CPDS
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    28 de septiembre de 2006

    ECOS DEL PARLAMENTO

    El portavoz del PDGE se limitó a pedir de nuevo la aprobación de la ley, como se así se hizo

    La Cámara de los Representantes aprueba por abrumadora mayoría del Pleno la Ley sobre el Ejercicio Sanitario en Guinea Ecuatorial con el voto en contra de los dos diputados del Grupo de Convergencia Para la Democracia Social

    Antes del comienzo de la comparecencia del ministro de Sanidad para pedir al pleno del parlamento la aprobación del Proyecto de Ley sobre el ejercicio sanitario en nuestro país, el presidente de la Cámara de los Representantes del Pueblo se lamentó del notorio absentismo de que hacían gala algunos conspicuos diputados del hemiciclo que, sin solicitar permiso a la Mesa del parlamento, se ausentaban del hemiciclo para dedicarse a sus negocios, o que simplemente viajaban fuera del país, porque no se sentían obligados a despedirse de nadie porque estando con Dios los ángeles sobraban.

    A la comparecencia para defender el Proyecto de Ley sobre el Ejercicio Sanitario en Guinea Ecuatorial se presentó ante el pleno de la Cámara el viceministro de Sanidad, el titular se hallaba de viaje en el extranjero, destacó que las orientaciones estratégicas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), exigía a los ministerios de sanidad de todo el mundo poner al alcance de su correspondiente población servicios de calidad fácilmente asequibles.  Por lo tanto, quienes intervienen en los sistemas nacionales de salud deben en sus actuaciones tener en cuenta las peculiaridades del sector y, por ello, los profesionales de la salud deben distinguirse por su vocación, entrega al trabajo, humanismo y demás cualidades que en el ejercicio de sus funciones anteponen trabajar sin influencias ni pretensiones de tipo comercial al atender a los pacientes, privilegiando el carácter humanitario de su labor.

    En este sentido, la falta de previsión para evitar determinadas desviaciones de concepción y de percepción del trabajo del médico, la ausencia de una regulación específica sobre el ejercicio de la medicina, el deseo generalizado de obtener mejores prestaciones en los servicios sanitarios y el interés de conjugar la labor que realizan los profesionales de la medicina considerando sus particularidades con el ejercicio de sus funciones en otras profesiones liberales. Estas y otras razones justificaban la necesidad de establecer una normativa que regulara el ejercicio sanitario en Guinea Ecuatorial.

    Terminada la lectura del texto que consta de una introducción, siete capítulos, 48 artículos, una disposición adicional, dos transitorias, una derogatoria y una final. Seguidamente, el portavoz de Coalición Democrática, José Manuel Akono, protestó por que el acta de la comisión no fue remitido a su grupo, además de añadir que la ley podía mejorar el trabajo de los médicos, pero se preguntó si iban a ser los médicos los que efectuarían las infraestructuras hospitalarias. No obstante, su grupo pidió la aprobación del proyecto de ley.

    A renglón seguido, el portavoz adjunto del grupo de CPDS, Celestino Bacale, observó que la iniciativa gubernamental era buena en sí, pero que, como siempre, el gobierno había elaborado la ley con demasiadas prisas y sin contar con la autorizada opinión de los profesionales de la medicina y de otros sectores de la sanidad, porque la salud, señaló Bacale, no se circunscribía única y exclusivamente a los profesionales de la medicina: abarcaba a  otros profesionales sanitarios como eran los veterinarios, biólogos y farmacéuticos por solo citar algunos.

    En este sentido, el portavoz adjunto del Grupo Mixto, sin querer ser agorero, pronosticó que no creía que con esa ley se mejorara la sanidad en Guinea Ecuatorial; porque se habían obviado aspectos importantes como la planificación que en una ley de ejercicio sanitario que se preciara como tal era una pieza indispensable. Además, la ley tenía un carácter restrictivo en la que se veía la manifiesta pretensión de poner de firmes a los médicos prohibiéndoles el ejercicio de la profesión en otros ámbitos que no fueran los hospitales del sector público; cuando en una profesión liberal como era la medicina, los profesionales del ramo podían perfectamente alternar el trabajo en el sector público con el privado y docente en sus horas libres, y no ponerles el corsé como pretendía la ley. El portavoz adjunto de CPDS rechazó la imposición de un horario restrictivo a unos profesionales liberales que, por otra parte, tampoco iban a respetarlo. No era de recibo.

    En otro orden de cosas, Celestino Bacale señaló que el mismo proyecto de ley concernía más a los profesionales de la medicina que a los usuarios, que eran los enfermos. ¿Por qué no se había consultado con todos los profesionales del sector que en una ley como la que se debatía tenían que haber tenido voz y voto? La escasez de recursos económicos, tanto para la dotación de los centros sanitarios del país como la para la formación y reciclaje continuo del personal era escaso; y ni que decir tiene que el salario que percibían los médicos, ayudantes técnicos sanitarios y enfermeros no les permitía vivir decentemente, cuando en otros países, España y Francia, puso por ejemplo, los médicos podían ganar más ganar dinero que los ministros. Bacale pidió que el pleno de la cámara devolviera el proyecto de ley al gobierno no porque fuera estrictamente malo, sino para que éste lo madurara habida cuenta de su importancia en la población de Guinea Ecuatorial; y por eso su grupo votaba en contra de la aprobación de la citada ley.

    El Grupo mayoritario, por medio del portavoz adjunto Batho Obama Nsue, felicitó, como no podía ser de otra manera, al gobierno por la presentación del proyecto de ley al parlamento para su aprobación, porque hacía falta, recalcó. Por otro lado, el portavoz pedegista se asombró de que el grupo de CPDS manifestara que no se tenía que haber tenido prisas en la elaboración de la ley. Para su partido sí las había, porque era imprescindible regular el sector y, a  su juicio, todos los grupos parlamentarios deberían apoyar en bloque la ley. De igual manera, destacó que la ley la habían elaborado un equipo de profesionales de la medicina y, en este sentido, se preguntó si las dudas de CPDS no obedecerían a que un determinado profesional de la medicina no estuvo entre los que hicieron el proyecto. Y terminó su intervención pidiendo la aprobación de la ley.

    En las respuestas a los portavoces de los distintos grupos parlamentarios, el viceministro de sanidad agradeció el apoyo de la Coalición Democrática, para seguidamente responder al representante de CPDS de quien se mofó, añadiendo que le extrañaba que votara en contra de la ley cuando, según él, Bacale estuvo por la labor en los debates de la comisión  amén de que se admitieron sus propuestas.

     Asimismo, el miembro del ejecutivo aclaró que las restricciones de la ley se referían a que en la misma franja horaria los médicos funcionarios no debían de simultanear sus trabajos con las actividades particulares.

    Al Grupo PDGE, agradecimientos.

    En las réplicas, el portavoz adjunto de la Coalición Democrática, David Nguema, dijo que se había quedado confuso por la terminología empleada por el ministro, por cuanto que en la ley se refería solamente a los médicos y no a la sanidad en su conjunto como cabría de esperar en un proyecto de tanta amplitud.

    Celestino Bacale, replicó, a su vez, que no le iba a responder al viceministro con un ex abrupto como lo había hecho en la anterior intervención al dirigirse a su persona, pero le hizo ver que el ejercicio de la sanidad en general y el sanitario en particular, y éste último es el que realizaban los profesionales de la medicina, eran dos cosas diferentes.

    El portavoz adjunto del Grupo Mixto refutó la aseveración del viceministro que decía que se extrañaba que CPDS rechazara en el pleno el proyecto de ley cuando en la comisión estaba por la labor de aprobarla. Bacale reconoció que sí participó en los trabajos de la citada comisión y que desde allí presentó sus inquietudes porque la ley presentaba muchos interrogantes; para, seguidamente, destacar que el equipo ministerial presente en la comisión vio por primera vez el texto de la ley en la comisión, lo que demostraba con evidencia que el nuevo equipo de sanidad no sabía de qué iba el asunto. Y prueba de lo que decía estaba en que el proyecto de ley lo elaboró un equipo de médicos cubanos y no el recién llegado para dirigir el ministerio, terminó señalando Bacale.

    El representante del PDGE, Obama Asue, se reiteró en la postura de su grupo diciendo que le parecía que CPDS echaba en falta a un determinado médico en la elaboración del proyecto de ley. Y justificó las razones por las que los cubanos fueran quienes confeccionaran la ley con el argumento de que Guinea Ecuatorial tenía firmado acuerdos con el gobierno de Cuba sobre la materia, y eso no era ningún desdoro.

    El viceministro aclaró que el término sanitario era muy amplio y que no le había dirigido ninguna invectiva a Bacale. El presidente del Parlamento le interrumpió al viceministro invitándole a que se dirigiera con mayor corrección y compostura a los diputados porque representaban la soberanía nacional. Tras ese lapsus, el viceministro terminó diciendo que las restricciones que aparecían en la ley se limitaban a que los médicos no simultanearan sus trabajos en franjas horarias coincidentes.

    Luego de la intervención del viceministro de Sanidad, Plácido Micó insistió en que se deberían si no admitir al menos escuchar las observaciones de todos los que quisieran hacerlas en un proyecto de ley de tanto calado en la sociedad como el que se estaba debatiendo en aquellos momentos: se trataba de la salud de todos y de cada uno de los guineoecuatorianos. Además, el hacer oídos sordos a este tipo de sugerencias había conducido a este país al desastre en el que se encontraba en la actualidad. Aclaró que cundo hablan de la falta de consenso es por que lo que debieran haber hecho los del Ministerio de Sanidad, dada la ausencia de Corporaciones profesionales (médicos, veterinarios, enfermeras, comadronas, analistas, biólogos, ..etc.) en el país era animar a esos profesionales a reunirse, constituirse como colectivos y pedirles observaciones y propuestas sobre las pautas que han de regir el ejercicio de sus profesiones. Y añadió que podría sencillamente un grave error de diagnóstico, atribuir el abandono de los puestos de trabajo en horas de servicio por parte de los médicos al ejercicio de la profesión en consultorios y clínicas privadas; por lo tanto, si el diagnóstico no es cierto, el remedio será inadecuado. El abandono de los puestos de trabajo en horas de servicio no es exclusivo de los médicos, enfermeros y personal administrativo del Ministerio de Sanidad. Se trataba, en una palabra, de que el absentismo laboral era un mal endémico que afectaba a todos los estamentos administrativos de Guinea Ecuatorial, y es poco probable que la causa esté en el pluriempleo, ya que no pocas veces, el ausente se encuentra en un bar bebiendo o desayunando durante tres horas, o charlando con una amiga o resolviendo cualquier otro asunto o negocio personal o familiar.

    Al hilo de esta reflexión, el portavoz del PDGE, Obama Asue, aseguró que existía una clara voluntad política de cambio porque se estaba por la labor de que Guinea Ecuatorial fuera una nación ejemplar, además de señalar que Micó que se había congratulado por el buen funcionamiento de la Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial (UNGE), y que un determinado médico, no del PDGE precisamente, había dejado morir a un paciente mientras se encontraba en una reunión política.

    Micó respondió a estas inexactitudes aclarando al portavoz del PDGE que él habló de la transparencia de los presupuestos de la UNGE en comparación con los de los otros entes autónomos y empresas públicas y no que funcionara bien la universidad, porque los responsables y profesores de la universidad de referencia se ausentaban de las clases durante semanas incluso meses para dedicarse a hacer proselitismo en favor del PDGE por toda la geografía nacional, gritando sin cansar estos eslóganes “un hombre, un pueblo, un partido …” sin que por ello nadie les pueda tomar medida alguna. Y apostilló que si uno tenía problemas personales con un determinado médico quedaba totalmente fuera de lugar el aprovechar el parlamento y el turno de uno como portavoz de un grupo para agredir a a un particular  sin que este tenga la oportunidad defenderse. Además, un médico privado marca y tiene su propio horario de visitas que han de respetar sus comensales y puede que el consultorio o médico en cuestión no tenga un servicio de urgencias, etc., en cualquier caso, concluyo Micó el parlamento no puede convertirse en un lugar para descarga la rabia o las diferencias que un diputado o portavoz pueda tener con un privado, aquí de lo que se trata es presentar cuestiones de interés general para el país.

    Cambiando de tercio, Micó preguntó el por qué de las razones de la inexistencia de colegios profesionales en Guinea Ecuatorial, si se exceptuaba el de abogados, y se respondió que se debía a la falta de libertades en nuestro país, porque los poderes públicos no querían oír hablar de asociaciones profesionales que, unidas, significaban un contrapeso a  los poderes establecidos.

    Un diputado del PDGE, Salas Bolekia, no se sabe si por pretender aparecer como un gran defensor de las esencias de la patria, o por no saber interpretar con exactitud el contexto de una frase en español, que es la primera lengua oficial de Guinea Ecuatorial, pidió a la Mesa para que ésta exigiera el perdón sin más al portavoz del Grupo Mixto, Plácido Mico, por supuestamente haber insultado a la nación porque el diputado de CPDS había dicho que nuestro país era un desastre.

    Plácido Micó, con la contundencia que le caracteriza, le puso las peras a cuarto, que es según el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, interpelar, pedir cuentas de algo o reprenderle severamente a uno, diciéndole que si su intención era cerrarle la boca iba de cráneo, porque nadie se lo haría y menos en la Cámara de los Representantes del Pueblo;  claro que conociéndole al ínclito diputado Salas Bolekia, como le conocen los que habitan en Malabo, se podía interpretar como un tic de su subconsciente de lo acostumbrado que estaba en reprimir por medio de la violencia a su gente de Rebola y Baney cuando fue gobernador de Bioko Norte, con independencia de que el diputado Salas Bolekia quería aparentar en público lo que en privado no era, habida cuenta de que en sus círculos íntimos su discurso era de otro tenor.

    El presidente del parlamento puso punto final al acalorado debate e invitó al pleno a que votara el proyecto de ley que, como era de rigor, lo aprobó con los dos votos en contra del Grupo Mixto.

     

     

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