21 de abril de 2006
El Presidente Obiang, muy moderado en su discurso de clausura de las sesiones parlamentarias
La ceremonia de clausura del primer periodo de sesiones del Parlamento correspondiente al año 2006 ha tenido lugar hoy en el hemiciclo de la sede batense del parlamento guineano. Solo hubo dos discursos: el de Salomón Nguema Owono, Presidente del Parlamento, y el de Teodoro Obiang Nguema, Presidente de la República. La ceremonia se abrió y clausuró entonando el himno nacional.
Salomón Nguema Owono, primero en intervenir, presentó el informe de las sesiones, que iniciaron el 20 de marzo, resaltando los debates sobre la modificación de la Ley de ONG's en la que se introdujo aspectos relativos al respeto de los derechos humanos; sobre estatuto del turismo en Guinea Ecuatorial; sobre aprobación de la ejecución del presupuesto 2005; sobre el pacto de no-agresión entre los estados miembros de la CEMAC(Comunidad Económica y Monetaria del Africa Central); sobre cooperación judicial entre los estados miembros de la CEMAC; sobre acuerdos de extradición entre estados miembros de la CEMAC; sobre el convenio por el que se rige el parlamento comunitario de la subregión con Malabo como sede del mismo; sobre el protocolo de enmienda al acta fundacional de la Unión Africana; sobre supresión de visados entre Guinea Ecuatorial y China; sobre cooperación entre Guinea Ecuatorial y China; sobre proposición-no-de-ley de dotar a los guineoecuatorianos del documento de identidad personal y de pasaportes, y sobre supresión de la obligatoriedad de presentar la partida de bautismo como requisito oficial en las gestiones administrativas.
El Presidente del Parlamento guineano prosiguió condenando los intentos de golpes de estado, el terrorismo, los intentos de desestabilización propiciados por los (eternos) enemigos internos y externos del país; habló de las preguntas (no admiten interpelaciones) a diferentes miembros del gobierno los días 4, 5 y 6, empezando por el propio Primer Ministro; habló de la comisión permanente de quejas y peticiones del Parlamento, en la que se puso en evidencia actuaciones irresponsables de muchos ciudadanos aparentemente de buena reputación; habló por fin de un seminario sobre respeto de derechos humanos impartido a los parlamentarios con el apoyo del programa de desarrollo de las Naciones Unidas, PNUD.
El Presidente del Parlamento acabó agradeciendo a todos los que había hecho posible el desarrollo de este primer periodo de sesiones, desde la moza de limpieza hasta el personal administrativo del Parlamento, pasando por los propios diputados.
A continuación intervino el Presidente Obiang Nguema, en un discurso que duró una veintena de minutos, y que se caracterizó globalmente por sus términos muy moderados y bien dosificados.
Obiang empezó pidiendo un minuto de silencio por el fallecimiento reciente de la diputada Margarita Alene Mba. Continuó felicitando el informe presentado por Don Salomón Nguema Owono sobre los trabajos del Parlamento y señalando que había equilibrio, paz social y armonía nacional en el país.
El Presidente Obiang se detuvo unos minutos para hacer ver que con los trabajos del Parlamento y la participación de todos, se da valor y sentido positivo a nuestra democracia nacional. Evocó sus desplazamientos recientes a los Estados Unidos de América y a China, a invitación de los dirigentes de dichos países, afirmando que el discurso de éstos había cambiado, pasando de la fase de desconfianza y recelos a la de respeto y confianza. Obiang se vanaglorió de los éxitos cosechados en su política interna e internacional. Pidió, pues, la colaboración de todos para el mantenimiento y la defensa de la paz.
A continuación, Obiang cambió de registro para entrar en el campo de los derechos humanos. El Presidente empezó afirmando que preservar los derechos humanos era una de las prioridades actuales de su gobierno, admitiendo que se trata de un tema de evolución social que podemos cambiar con nuestras actitudes. Obiang dijo que "hay que acuñar al ciudadano la cultura de los derechos humanos". Reconoció que siguen existiendo elementos irreductibles y atropelladores en sus filas civiles y militares. Siguió señalando que muchos rasgos existen en nuestras culturas propias que se oponen a los principios del respeto a los derechos humanos, así como otros que sí que favorecen este respeto. Su opinión es que hay que seleccionar los valores, tomar lo bueno de nuestras culturas y eliminar lo malo. Para ello, es necesario elaborar un código de convivencia social ordinaria, muy independiente del código civil vigente, para enseñar a la población a convivir en democracia. En este apartado el Presidente ha reconocido y afirmado que la oposición democrática tiene un papel muy importante que jugar, vigilando y denunciando, como lo está haciendo, los atropellos propiciados por los funcionarios civiles y militares, los cuales manchan la imagen del gobierno y del país.
Obiang acabó subrayando la debilidad retenida en estas sesiones del Parlamento en la actuación del gobierno en los sectores básicos de producción, como la agricultura, la pesca y otros, cuya importancia se está prácticamente dejando en un plano subsidiario.
Después de este discurso, el Presidente declaró clausurada la sesión del Parlamento.
A continuación, todos los presentes fueron invitados a participar en el refrigerio ofrecido con esta ocasión por el Presidente del Parlamento. Cabe señalar que durante el refrigerio, Obiang pasó la mayor parte de su estancia a charlar con los dos diputados del grupo mixto.
Algunas observaciones pueden hacerse de este acontecimiento en una primera ojeada rápida. Por un lado, el inevitable e invariable discurso de alabanzas de Salomón Nguema Owono a Obiang Nguema, fustigando a los enemigos internos y externos de siempre y haciendo resaltar, por si a alguien se le olvida, su inquebrantable fidelidad al hombre y al partido, muy por encima del comportamiento que exige el principio de autonomía de la institución que preside. Por otro lado, la moderación inhabitual del lenguaje utilizado esta vez por Obiang, quien, por ejemplo, para referirse a los que denuncian habitualmente los atropellos a los derechos humanos en Guinea Ecuatorial (CPDS, única formación que denuncia sistemáticamente y publica cada año los atropellos a la población, acaba de publicar su informe de 2005, ver web: www.cpds-gq.org ), no ha hablado de oposición radical como de costumbre, sino de oposición democrática, destacando el papel positivo de ésta para un estado que se quiere democrático y alentándola vivamente a continuar con su cometido, así como a vigilar las actuaciones de los funcionarios civiles y militares atropelladores; tampoco habló de sus tradicionales y sistemáticos "enemigos internos y externos", contrariamente al presidente del Parlamento, aunque sí que aludió en algún momento a los enemigos del país. Señalemos que CPDS presentó un proyecto de ley contra la tortura, que no se ha mencionado.
Por su parte, y ya en los pasillos, muchos parlamentarios del mismísimo PDGE no han vacilado en opinar que este discurso, de un tipo muy inhabitual en Obiang, da una mayor e inesperada credibilidad a la oposición, reconociéndole y ampliándole un terreno de acción hasta aquí muy restringido y controlado. Estiman que el discurso perjudica a muchos miembros del PDGE galvanizados como lo están por el abuso del poder, la corrupción y la impunidad, que lo acogerán muy mal.
No obstante, la experiencia nos ha demostrado muy ampliamente que entre lo que dice Obiang y lo que hace, siempre hay un gran trecho, por lo que CPDS no puede sino expresar su escepticismo, continuar en su acción y situarse en una expectativa atenta. Observemos por ejemplo una de las contradicciones que caracterizan la acción política de Obiang: Guinea se preocupa de firmar acuerdos de supresión de visados con China, a donde viajan muy pocos guineanos, mientras que necesitamos visados para desplazarnos en los países de nuestra propia subregión (CEMAC). Peor todavía: provistos del debido visado, que se obtiene contra cantidades exorbitantes, los desplazamientos a Gabón o Camerún siguen siendo un verdadero suplicio para los viajeros, por la extorsión y las molestias policiales, y recíprocamente. Pero esto no le preocupa. |