Convergencia para la Democracia Social
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    20 de abril 2005

    Intervención de Plácido Micó Abogo en una Conferencia Internacional sobre transparencia en el uso de los recursos petrolíferos
    São Tomé, del 18 al 20 de abril de 2005

    Del día 18 al 20 del pasado mes de abril tuvo lugar en São Tomé, capital de la República de São Tomé y Príncipe, una conferencia bajo el título "Living With Oil: Civil Society Experiences of the Africans Oil Produccing Countries", patrocinada por la organización International Alert, basada en Londres; la FONG, Federación de ONGs de Sao Tomé, y el PNUD, y con la participación del Gobierno anfitrión a través del ministro de Recursos Naturales, que presidió la ceremonia de apertura, el FID, que es la Oficina del gobierno británico encargada de la Iniciativa sobre la Transparencia de las Industrias Extractivas (ITEI) y varias organizaciones internacionales como Global Whitnes o Publish That you Pay.

    Lo que sigue es el texto completo de dicha intervención. (Para el texto en PDF, pinchar AQUÍ.)

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    LA EXPERIENCIA DE LA REPÚBLICA DE GUINEA ECUATORIAL

    PLÁCIDO MICÓ ABOGO
    Secretario General de Convergencia para la Democracia Social (CPDS)

    La República de Guinea Ecuatorial, en lo que se refiere al tema objeto de la presente conferencia, debe afirmarse que es un ejemplo, o mejor dicho es el ejemplo de lo que no hay que hacer. Todos los males y riesgos aquí señalados y que conlleva la explotación y utilización irracional de los recursos petroleros, constituyen hoy en día una realidad en mi país.

    I.- LOS INICIOS.

    La explotación del petróleo en Guinea Ecuatorial data del año 1994, en que una empresa americana de nombre Walter International, inauguró formalmente la explotación del primer pozo de petróleo en la isla de Bioko. No hubo licitación pública en ningún aspecto. Desde entonces se fueron sumando otras empresas americanas, multinacionales del sector, entre las que cabe citar: la Exxon Mobil, Triton, Chevron, Amerada Hess, Ocean Energie, … etc.

    Las negociaciones que dieron lugar a la adjudicación o concesión de los distintos bloques para la exploración y consiguiente explotación del petróleo, fueron llevadas en secreto lo mismo que los contratos resultantes, de los que sólo tienen conocimiento el Presidente y algunos de sus ministros más allegados. El secretismo en todo el proceso negociador significó la marginación de todas las instituciones y organizaciones del país, que no pudieron opinar ni mucho menos defender sus intereses, ya fueran estos económicos, políticos o medioambientales. Además, los llamados "técnicos" encargados de conducir las negociaciones, en sus diferentes viajes al exterior durante el proceso negociador, se seleccionaban por criterios políticos y no por su competencia y, muchos de ellos firmaron documentos que apenas habían leído o cuyo contenido alcance o incidencia no comprendían; pues, lo que más importaba en estos viajes era cobrar las importantes dietas que comportaban aquellas misiones.

    No hubo ley ni disposición normativa alguna dictada para regular algún aspecto cualquiera sobre la actividad petrolera en Guinea Ecuatorial; no se organizó ni se produjo ningún debate institucional ni de la sociedad civil sobre el tema; el secretismo era tal que, hablar del petróleo en Guinea se había convertido en un tabú. Un ejemplo ilustrativo del clima entorno al tema es que, en el año 2000, el Centro Asociado de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) en Malabo, anunció la organización de una conferencia que debía pronunciar un ingeniero, funcionario del Ministerio de Minas, el cual fue amenazado y advertido de los riesgos que corría si aceptaba aquella invitación; unas horas antes de la cita, dijo que no se contase con él.

    En realidad, el Presidente y su gobierno, consideró desde un principio que el negocio del petróleo en Guinea Ecuatorial era una cuestión más bien privada que pública, llamada, por una parte, a resolver, las ansías de enriquecimiento de la oligarquía gobernante y la crisis económica en que se encontraba sumido el país, asfixiado por la deuda externa y, por otra parte, a aplacar la crisis política y las presiones externas derivadas de la falta de democracia y las constantes violaciones a los derechos humanos. Con la explotación del petróleo, cesaron las presiones derivadas de la condicionalidad de la ayuda externa y muchos de los países e instituciones internacionales que antes eran críticos a la situación de falta de libertades y de corrupción en el país, se convirtieron en aliados del régimen por los intereses del petróleo; de hecho, la primera empresa americana que inició la explotación de crudo llegó al país de la mano de un antiguo embajador de los EE UU en Guinea Ecuatorial, Señor Chester Noris.

    Los perjuicios contra el país derivados de esta gestión opaca del petróleo son enormes y su alcance e incidencia no se puede establecer hasta el momento. Hasta 1.998 al país apenas le correspondía un 15% de las recetas petroleras, que entonces pasaron a ser un 20% en contraste con el 40 % o incluso 50% al uso en otros países. No hay control alguno sobre los daños medioambientales que está causando la industria petrolera en el país. Las desventajas son tales que el mismo Presidente, en un arrebato de disgusto, dijo en un discurso público en 1.999 que "los contratos suscritos con las compañías petroleras eran una ruina para la economía y constituían un motivo de vergüenza para el gobierno que los había negociado" y últimamente ha dicho que "las empresas petroleras sacan el petróleo de día y también por la noche", es decir sin que nadie les vea.

    II.- OCULTACIÓN DE LOS INGRESOS DEL PETROLEO.

    En 1.994 la producción del petróleo se situaba en torno 4.000 barriles diarios; en 1995 la media era de unos 8.000 y en 1.996 ya se alcanzaban los 14.000 barriles, hasta que con la entrada en explotación de los pozos de Mobil Oil, en 1996, se llegó a una producción en torno a los 120.000 barriles diarios, que pronto pasarían a 200.000 entre 1.997 y 1.998. Desde el año 2.000 la producción se situaba por encima de los 300.000 barriles diarios y actualmente se dice que se han alcanzado los 350.000, aunque hay otras informaciones que sitúan dicha cifra por encima de los 400.000 barriles al día, con unos ingresos anuales que estarían en torno a los 1000 millones de $, lo que hace de Guinea Ecuatorial el tercer productor de petróleo en el Africa subsahariana, detrás de Nigeria y Ángola.

    Desde 1994 hasta el año 1999 los ingresos del petróleo no aparecían consignados en los presupuestos del Estado, siendo manejados al antojo y capricho del Presidente y de algunos de sus ministros. En todo este tiempo, la pregunta que se hacía todo el mundo era precisamente dónde estaba el dinero del petróleo ya que, a pesar de las cifras de producción y la consiguiente mejora de los indicadores macroeconómicos (con un crecimiento del PIB superior en unos años al 50%) no se reflejaba ningún cambio en las condiciones de vida de los ciudadanos.

    Al final en 2004 tuvimos la respuesta cuando estalló el escándalo del Riggs Bank, donde el Presidente con la colaboración de algunos de sus allegados, habían acumulado y manejado a su antojo y de forma ilegal, una suma de más de 700 millones de $, de la que se habían desviado aproximadamente 50 millones de $ a cuentas privadas y de empresas fantasmas de miembros del gobierno y familiares del presidente, todo ello con la colaboración de las empresas petroleras americanas que operan en el país, según un informe del Subcomité de Investigaciones del Senado de los EEUU hecho público a mediados del año pasado 2004.

    Desde el año 2000, si no me equivoco, en los presupuestos generales del Estado se recogen los ingresos petroleros, que actualmente representan el 87% de los ingresos del Estado que se sitúan en los últimos 3 años por encima de los 600.000 millones de Francos CFA anuales, casi 1.000 millones de $. Sin embargo, estos ingresos no han supuesto mejora alguna en las condiciones de vida de la población que se ha deteriorado en muchos aspectos: Guinea Ecuatorial ocupa el puesto número 109 de un total de 177 países en lo que se refiere al índice de desarrollo humano; la esperanza de vida es de apenas 47 años: la tasa de mortalidad infantil se sitúa por encima de 105/1000; más de un 80 % de la población no tiene acceso al agua potable ni a la electricidad; el índice de analfabetismo se mantiene alto y el nivel y calidad de la enseñanza muy bajo, a lo que se dedica apenas un 1,5 % del presupuesto mientras que los gastos en sanidad se mantienen por debajo del 1% , concretamente en 0,89 %.

    Podría pensarse que la inclusión de los ingresos del petróleo en el presupuesto general del Estado representa un paso hacía una mayor transparencia en el tema, pero la realidad es diferente. Pues, paralelamente a la consignación de los ingresos petroleros en el presupuesto, el gobierno creó una empresa pública de petróleos, (Guinea Ecuatorial de Petróleos, GEP) que ocupa prácticamente el lugar del Estado en la materia haciéndose cargo de los activos públicos del sector, pero que, ni su presupuesto de ingresos y gastos ni la liquidación del mismo aparece en los presupuestos del Estado y en consecuencia nunca se ha visto en el Parlamento. Además, los miembros del Gobierno se niegan sistemáticamente a dar información relativa al manejo de los ingresos petroleros. Opacidad que se manifiesta en el llamado Fondo Especial de Reserva, que absorbe el 44% de los ingresos presupuestarios, (268.895 millones de Fcfa en 2004 y 279.000 millones en 2005 sin que nadie sepa, en que cuenta o banco descansan dichos fondos, lo mismo que en lo que se refiere al fondo de más 700 millones $ e intereses acumulados en el Riggs Bank pero que nadie sabe su actual paradero tras el escándalo al que antes hemos hecho referencia.

    III.- EL PETRÓLEO COMO ARMA POLÍTICA.

    El régimen gobernante en Guinea Ecuatorial, desde un principio vio en el negocio del petróleo un medio para perpetuarse en el poder y una arma política útil para conseguir entre otros los siguientes objetivos:

    1.- Deshacerse de las presiones internacionales derivadas de la condicionalidad de la ayuda externa, que ya no necesitaba, haciendo así oídos sordos a las exigencias de transparencia en la gestión pública, de democracia y de respeto a los derechos humanos, cuya situación sigue siendo extremadamente grave y preocupante. Con el apoyo de los lobbies de las empresas petroleras americanas el régimen gobernante en Guinea Ecuatorial logró deshacerse en 2002, de la figura del Relator Especial sobre los Derechos Humanos de las Naciones, que durante 12 años había hacía el seguimiento de la situción de los derechos humanos en el país.

    2.- Favorecer el enriquecimiento por medios ilegales del Presidente, sus familiares y fieles colaboradores para constituir no sólo una oligarquía política sino también económica y así mantenerse en el poder a cualquier precio.

    3.- Ganarse la adhesión obligada de los funcionarios públicos y de otros trabajadores del sector público y privado deseosos de ganar algún salario con el que mantener a sus familias; la exigencia de carnet de militante y la participación activa en las actividades y campañas del partido en el poder se imponen como condición "sine qua non" para la obtención de un puesto de trabajo.

    4.- Castigar con la marginación económica y social a todos aquellos que no manifestasen pública adhesión a la línea política del Presidente y su partido y de forma particular a los dirigentes y militantes de los partidos políticos de la oposición. De allí que desde 1.996 el régimen viene imponiendo el voto público en todas las elecciones, como una forma de intimidación y de hacerse con el voto del miedo de la población. Actualmente, el Parlamento guineano está a punto de aprobar una ley de funcionarios en la que se recoge como exigencia para ingresar y permanecer en la función pública, "Prestar adhesión al Jefe del Estado"; una manera de "legalizar" la discriminación por razón de las creencias políticas.

    En el tema del petróleo, el Gobierno de mi país se preocupó más por este aspecto de cómo castigar a sus oponentes políticos y a aquellos ciudadanos que no se le adherían antes que por obtener ventajas para el país; así, no formó a técnicos para el trabajo en el sector pero sí en cambio, prohibió a las empresas contratar directamente al personal local, imponiendo que cualquier persona que quisiera trabajar, ya fuese como obrero o como técnico en las empresas petroleras, tenía que inscribirse en el Ministerio de Minas, previa exhibición del carnet de militante del partido gubernamental.

    Después, los hermanos, primos y otros parientes y colaboradores del Presidente, crearon "Agencias de contratación" por las que ha de pasar toda persona deseosa de trabajar en cualquier empresa relacionada con el sector petrolero, previa comprobación de que se es militante activo del partido en el poder y recomendado por un alto responsable del partido, del gobierno o de la administración. Las empresas de contratación se quedan con algo más del 50% del salario que las empresas petroleras pagan al trabajador; de allí que, en pocos años, los prohombres del régimen se hayan vuelto muy ricos.

    IV.- LOS MALES DEL PETROLEO.

    El petróleo en manos de un régimen autoritario, arbitrario y caprichoso como el que está en poder en Guinea Ecuatorial, constituye una auténtica desgracia, una maldición. Esta afirmación que puede parecer radical, resulta una realidad en mi país y en cualquier otro donde no se respetan los derechos humanos, se premia la corrupción desde las más altas instancias del poder ejercido de forma absoluta y sin control de ningún tipo.

    El petróleo en manos de un gobierno irresponsable puede ser una maldición entre otras razones porque es un recurso que se agota y cuando esto ocurre puede ocurrir que los beneficios aportados al país sean inferiores a los daños causados, sobre todo si las injusticias causadas en la gestión del mismo llevan a conflictos sociales o a luchas fratricidas cuyo coste en vidas humanas y pérdidas materiales pueden y suelen ser inevaluables.

    A parte de lo anterior, podemos señalar como males que ha generado la explotación del petróleo en Guinea Ecuatorial los siguientes:

    1.- El aumento de la intolerancia y de la represión políticas que se traduce en una situación permanente de graves violaciones a los derechos humanos, con una sistemática práctica de la tortura, en la más absoluta impunidad.

    2.- Creación de una fractura social entre los beneficiarios del negocio del petróleo que son unos pocos pero poderosos, frente a los marginados y perjudicados que son los más. Esta fractura social es causa generadora de fricciones y odios entre grupos que son a la larga fuente de graves conflictos sociales. En Guinea Ecuatorial, un grupo que apenas representa el 5% de la población, acapara algo más del 90% de la riqueza nacional.

    3.- El aumento exponencial de la corrupción, que implica a la casi totalidad de los hombres del poder, incluyendo la administración pública y el sector privado, hasta crearse una mentalidad en el seno mismo de la sociedad como que la corrupción es una práctica normal e incluso la mejor muestra de que se es una persona hábil, listo y de "valor". La primera preocupación de los responsables políticos guineanos actuales no es precisamente como resolver los problemas que tiene el país y la sociedad, de los que apenas hay tiempo para hablar, sino cómo hacer prosperar los negocios y las empresas personales. Cuando se interesan por un asunto o proyecto del Estado es en función de las comisiones o ventajas económicas que del mismo pueden obtener.

    En la misma línea cabe señalar la presencia de grupos mafiosos internacionales que se están instalando en el país precisamente de la mano de la oligarquía gobernante y dedicados a todo tipo de tráficos: seguridad de las empresas petroleras, blanqueo de dinero, tráfico de estupefacientes, prostitución y trata de personas ..etc.

    4.- La represión política que trae consigo el petróleo, anula entre otras muchas, la libertad de expresión y en consecuencia el debate de ideas y de opiniones necesario para reflexionar y darse cuenta de la situación beneficiosa o perjudicial que atraviesa el país en cada momento. Se cultiva un materialismo tan radical como estúpido, sin consideración a valor o virtud alguna; sólo cuenta la arrogante exhibición y ostentación de la riqueza como sigo de poder y de grandeza. Se desalienta el estudio, la enseñanza, la investigación o la preocupación por los temas y problemas de organización, estructuración o formación de la sociedad, porque no son generadores de riqueza y no encajan bien con la actividad petrolera, para la que pueden incluso ser una amenaza: no hay sindicatos; no hay ninguna organización de los funcionarios; ninguna de los trabajadores del petróleo; apenas existen ONG´S independientes. El petróleo en manos de un poder autoritario y perverso, anula las posibilidades de desarrollo de una sociedad.

    5.- Las injusticias contra las personas y comunidades enteras que se ven privadas de sus tierras por parte de los gobernantes sin motivo ni indemnización alguna. Los mandatarios animados por una ambición descontrolada, se han hecho dueños y siguen acaparándose de tierras ajenas y otras propiedad del Estado, para alquilarlas y/o venderlas a las empresas petroleras obteniendo a cambio grandes cantidades de dinero.

    6.- Las peleas en el seno del régimen por el mal reparto del botín del petróleo, se ha convertido en una fuente permanente de inestabilidad política que se traduce en un estado casi de excepción permanente.

    7.- Los daños ecológicos, de los que nadie se preocupa pero que ya son perceptibles en las costas de Malabo y de Mbini en el Litoral de la Región Continental constituyen otro aspecto negativo.

    8.- En el aspecto económico, la inflación ha hecho disminuir el poder adquisitivo de la gran mayoría de los ciudadanos no conectados al circuito del petróleo, empeorando sus condiciones de vida. Más grave aún es el abandono y la destrucción de las actividades productivas tradicionales como el cultivo del café, prácticamente desaparecido y el cacao a punto de desaparecer así como de productos básicos de la alimentación tradicional como es la yuca, plátanos, malanga, tomates y otros que han de ser importados del vecino Camerún. Ello significa que de seguir en esta dirección, cuando se agoten los pozos, el país podría encontrarse económicamente en peor situación que antes de la explotación del petróleo.

    V.- LA DIFICULTAD DE VER EL MAL.

    La dificultad para ver y darse cuenta del mal del petróleo tiene su origen en la represión política y falta de libertades a la que antes hemos hecho alusión y también por el espejismo de bienestar y desarrollo que genera en la sociedad.

    La realidad es que, en un país como la República de Guinea Ecuatorial, las personas directa o indirectamente conectadas al circuito del petróleo y beneficiarias de su actividad, no alcanzan ni en el mejor de los casos 20.000, es decir apenas un 4% de la población, localizados mayoritariamente las dos grandes ciudades del país, Malabo y Bata y que incluyen a todos los miembros del gobierno y altos cargos de la administración del Estado, representantes de las instituciones del Estado, funcionarios públicos civiles y militares y trabajadores asalariados y autónomos del sector privado. Este grupo de personas que han visto o esperan ver mejoradas sus condiciones de vida, algunos más que otros, y que acaparan en sus manos más del 90% de la riqueza del país, no pueden por lo general decir nada en contra del petróleo. Y, son precisamente estas personas que tienen el poder económico, político, mediático, intelectual ..etc, y los que crean y dirigen la opinión pública sobre todo de cara a la comunidad internacional y crean la sensación de un bienestar del que es totalmente ajeno el 96% restante de la población, cuyos portavoces, organizados como partidos políticos de la oposición o como parte de una incipiente sociedad civil, apenas reúnen a unas 6.000 personas, o sea, apenas un 1% de la población, desprovistos de cualquier tipo de medios u oportunidades para hacer conocer su realidad, la realidad de los males del petróleo del que son directamente víctimas.

    Por eso, terminamos nuestra presentación agradeciendo la invitación que nos ha sido formulada por los organizadores de la conferencia, por ser la misma una oportunidad de expresarnos y de dar a conocer algunos aspectos de la realidad de la explotación del petróleo en Guinea Ecuatorial, un ejemplo a no imitar.

    Muchas gracias.

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